Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2006/04/15 00:00

Apple tira la toalla

En el mejor momento de su historia, Apple fabrica computadores Mac con cuerpo y alma de PC.

El mítico fundador de Apple cree que todavía puede dar la batalla en el mercado de la computación personal

Un batazo en la cabeza de los fogosos usuarios Mac: el propio Steve Jobs empieza a animarles para que instalen Windows XP sobre sus adorables máquinas. La noticia recorrió el mundo justo durante la semana del aniversario número 30 de Apple, una de las compañías más emblemáticas en la industria del software, caracterizada por la estricta cultura anti-Windows que forjó entre sus clientes y fanáticos. Por años, los 'Mac-niacos' se ufanaron de poseer máquinas exclusivas, más poderosas y originales que los populares PC basados en procesadores de Intel y sistemas operativos de Microsoft. Pero esa historia ha terminado; a partir de este año, los nuevos Mac no sólo se construyen con chips de Intel, sino que pueden soportar el sistema operativo Windows XP, gracias a Boot Camp, una aplicación que se descarga gratuitamente del sitio oficial de Apple. ¿Significa esto el comienzo del fin?

Apoyado en una política de diseños innovadores y propiedad exclusiva sobre la marca y sus productos, Apple hizo historia con varios computadores legendarios, como el Macintosh, el iMac o el Power Book. Durante los años 80 y parte de los 90, la computación personal más avanzada la proveía Apple, creador de una arquitectura basada en procesadores no-Intel y un sistema operativo propio, el Mac OS, siempre por delante de Windows en prestaciones y estabilidad. Los usuarios Mac gozaron primero las delicias del 'ratón' y las ventanas gráficas, la multimedia y la imagen en color y ha sido el computador preferido entre artistas gráficos y músicos, que requieren de avanzada capacidad de cómputo para sus tareas. Pero quizá la mayor audacia de Apple fue su posicionamiento de marca; mediante una ingeniosa estrategia publicitaria sostenida por años y destinada a un público de élite, Apple llegó a ser tan famosa como las hamburguesas McDonalds y la Coca-Cola, no obstante sus reducidas ventas. Y sus clientes conformaron una comunidad que se solía percibir como una especie de hermandad secreta a la que muy pocos tenían derecho de acceder, salvo una buena billetera. Steve Jobs, el fundador de la compañía, se convirtió en leyenda viviente de la industria computacional, no sólo por sus ideas imaginativas, sino por su estilo personal irreverente y mesiánico. Hablaba descalzo en la playa a sus cientos de empleados, levantando la mano como un profeta en trance, y ganó admiración de héroe por todo el mundo, a pesar de las reconocidas acusaciones de piratería que se le imputan. De hecho, el sistema de ventanas, el ratón y otras innovaciones de los primeros computadores Mac, fueron saqueadas del tesoro acumulado en los laureados laboratorios Parc, de la compañía Xerox, en California.

¿Por qué no fue masivo el Mac? Steve Jobs se negó a liberar la licencia sobre sus arquitecturas, como había hecho IBM, (que convirtió con ello al IBM-PC en el modelo de masas) y prefirió mantener la propiedad exclusiva sobre el hardware y el software que su empresa produce. Fue ese su mayor error. Con ello sólo logró el 3 por ciento del mercado mundial de computadores personales, generalmente bellos y potentes, pero costosos e incompatibles. Siempre fue difícil compartir archivos entre máquinas Apple y el resto de plataformas informáticas y por años fue un dolor de cabeza integrar un Mac en redes corporativas basadas en Unix o Windows. Y aunque sonaba muy cool declararse usuario Mac y pertenecer a un club tan selecto, la verdad es que en el mundo de los negocios hay que vender para sobrevivir y Apple vende pocos computadores. El último par de años han sido, no obstante, los mejores en la historia de negocios de la compañía, gracias al éxito del iPod, el reproductor de música digital más popular del mundo y la venta de música en línea a través de iTunes. Algunos expertos creen que la compañía se debería centrar en estos productos y abandonar la fabricación de computadores personales, como hizo IBM, pero Steve Jobs piensa que todavía puede dar la batalla. Los Mac han bajado de precio y las ventas se incrementaron más del 60 por ciento en el último año.

Emocionado con este enfoque, en julio del año pasado el propio Jobs hizo el anuncio que su fanaticada temía: los próximos Mac traerán procesadores Intel y con ello 'tripas' de PC. En enero del presente año fueron despachados los primeros Mac con arquitectura rival, pero lo peor estaba por venir. El alma del Mac también ha sido amenazada, con la aparición de Boot Camp, el programa que permite instalar Windows en estos computadores. Y aunque Apple ha insistido en que no planea vender Windows, varios expertos dan por seguro el paso siguiente: Mac con Windows Vista preinstalado desde la fábrica, lo que podría ser anunciado en algún momento del próximo año. Apple presentó la noticia como una estrategia para atraer usuarios Windows hacia el mundo Mac, pero pocos creen esta cándida explicación, ni siquiera los propios usuarios Mac, quienes decepcionados han manifestado su descontento. Un reconocido maquero colombiano dijo "Sólo falta que los hagan feos para que sean iguales a un PC".

Pero hay alguien más preocupado con la noticia, aparte de los 'Mac-niacos' o 'maqueros'; se trata de los fabricantes de PC, como Dell y Hewlet Packard, quienes además de enfrentar la llegada de los fabricantes chinos al negocio, tendrán que vérselas con Apple en la lucha por el mercado de PC. Con esta jugada, Apple espera hacer sonar su caja registradora en la división de computadores, aceptando que necesitaba hacer más compatibles las arquitecturas, aun si eso significa renunciar a sus exclusivas ventajas competitivas. Probablemente, las ventas de Mac se van a incrementar y se espera que algún día se pueda instalar también Linux sobre un Mac, pero ese paso, el del software libre, sí que sería una apostasía para la empresa que con más ardor abrazó la propiedad privada y las licencias.

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