Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1987/06/15 00:00

CHAPLIN EN COLORES

Nueva técnica para colorear las viejas películas en blanco y negro

CHAPLIN EN COLORES

Muchos televidentes se habrán preguntado por qué algunas producciones clásicas del cine y la televisión no son presentadas nuevamente, mientras algunos filmes de dudosa categoría, pero con la virtud de haber sido realizados hace mucho tiempo se presentan cada vez que la oportunidad es propicia. La diferencia está en el color. Los nuevos auditorios simplemente no están en capacidad de digerir una gran película, por ejemplo, Casablanca, por la elemental circunstancia de que fue realizada en blanco y negro.
Esa es la explicación primordial del desarrollo de una nueva técnica que permite ponerles color a las películas que fueron filmadas en blanco y negro, a través de la aplicación de la más avanzada tecnología. Una tecnología que, por otra parte, avanza a la velocidad que la gente del final del siglo XX está acostumbrada a presenciar. Lo que se ofrece ahora está mucho más allá de los intentos representados, por ejemplo, en el cine, en la colorización de la "Metrópolis" de Fritz Lang. La cosa ha pasado la etapa artesanal, para pasar a ofrecer un color realmente convincente.
Aunque los puristas del cine ya han elevado sus voces al cielo para anatemizar lo que otros consideran el avance inevitable del progreso, ya existen varias compañías firmemente comprometidas con la idea. Tan bueno parece ser el negocio que amenazan proliferar, aunque quienes dieron el primer golpe ya están al otro lado: entre ellas están Colorization Inc., de Toronto, Canadá, y Color Systems Technology, Inc. de California.
La envidia que estos pioneros despiertan tiene que ver con el mercado potencial que puede tener la colorización: solamente en Estados Unidos hay más de 17 mil películas susceptibles de colorear y más de 1.400 series de televisión.
Por lo tanto, es necesario hacerse a la idea de que el Cantinflas de "A volar, joven" aparezca cualquier día con las mejillas sonrosadas. No será barato para quien lo quiera intentar: el costo promedio de ponerle color a un largo metraje es de 350 mil dólares, sin contar con el pago de los derechos de autor. Pero de todas maneras no debe ser mal negocio: hasta ahora se ha puesto color a 63 películas, y se estima que en el próximo año se someterán otras cien, por lo menos, al tratamiento de modernización. Con la amplitud de los mercados de hoy en día, no hay pierde: su uso comprende no solamente la televisión convencional, sino el cable, los videocasetes y, por si fuera poco, la proyección en las aerolíneas.
PASO 1: La película de blanco y negro es transferida a videocinta, que se presenta en un monitor de alta resolución.
PASO 2: La película es separada fotograma por fotograma, escena por escena.
PASO 3: El primero y último fotograma de cada escena son estudiados por un director de arte, quien usa referencias históricas para asignar colores a cada área de la película, tanto los fondos como las ropas, el pelo, los ojos y el cabello de los personajes.
PASO 4: Con el original en blanaco y negro en la pantalla de la computadora, un operador usa una "paleta" de color computarizado para asignar los colores a cada área. El color se comporta como en un cuadro: el color final se obtiene con la sobreposición de capas de pintura.
PASO 5: La superficie se enmascara electrónicamente para definir las áreas que el operador debe colorear Los colores más claros corresponden a las áreas del gris que se acerca más al blanco. A menudo, el movimiento requiere ajustes, por lo que existen fotogramas que pueden tomarle al operador segundos de trabajo, y otros que pueden requerir más tiempo.
PASO 6: Por último, los colores, almacenados fotograma por fotograma, son combinados en una operación final que se realiza en un sofisticado aparato llamado "añadidor de colores", que hace casar la película original en blanco y negro con la información sobre el color, para producir, en últimas, una película de video, o fonóptica, a todo color. La producción se balancea y edita en su forma original. Así, se descubrirá el tono bronceado de María Félix.--

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