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| 4/22/2006 12:00:00 AM

Cuentos de terror

Se cumplieron 20 años de la creación del primer virus informático.

Cierta tarde de mayo del año 2000, un jovencito filipino, flacuchento y desaseado, de nombre Onel de Guzmán, se enteró de que su tesis sobre un procedimiento para robar contraseñas en Internet había sido rechazada por debilidades éticas en la escuela de sistemas en donde estudiaba. Adolorido por la infausta noticia, Onel decidió vengarse de sus profesores. Se sentó frente a su PC y escribió uno de los virus de computador más mortíferos de todos los tiempos; lo bautizó I love you.

Así de fácil se crean virus informáticos. Tan sólo se necesita una mente brillante y el dominio profundo de varios lenguajes de programación y de las más avanzadas artes algorítmicas; nada más. Se cumplieron hace poco 20 años del nacimiento del feo vicio de infectar computadores. El primer virus nació oficialmente en Paquistán en 1986 y fue bautizado como Brain. Tres años antes, en 1983, el estudiante de doctorado Fred Cohen, de la Universidad del Sur de California, introdujo el término virus y realizó el primer experimento con código capaz de atacar otros programas, modificarlos y a la vez autorreplicarse. Era un asunto académico, pero la natural inclinación humana hacia la maldad hizo que los estudiantes se deleitaran infectando los computadores de otros laboratorios; les parecía de lo más divertido y dieron origen a una tradición que en la actualidad cuesta miles de millones de dólares a las empresas y ha sembrado de terror y paranoia la experiencia informática del usuario corriente.

En aquel tiempo los virus se transmitían manualmente, de disquete en disquete, y se diseñaban para afectar el sistema de arranque de las máquinas. Brain, sin embargo, se propagó a todo el mundo mediante este lento procedimiento, aunque tardó, por supuesto, varios años. Después vino la onda de los virus de macros, que aprovechaban funciones de Microsoft Office para propagarse entre la extensa red de usuarios de estos programas. El gran salto se daría con la llegada de Internet, que multiplicó vertiginosamente la capacidad de propagación de los virus gracias a la interconexión entre computadores. Mientras que el primer experimento del profesor Cohen tardaba hasta una hora en afectar una máquina, Slammer, un virus creado en 2003, necesitó apenas de unos cuantos minutos para propagarse por todo Internet (duplicaba el número de servidores infectados cada 8,5 segundos). La vía preferida de propagación actual es el correo electrónico, puesto que siempre habrá usuarios cándidos dispuestos a abrir ese archivo adjunto misterioso que promete una foto excitante de Ana Kurnikova, y los navegadores de Internet, que tienen numerosas vulnerabilidades.

¿Qué impulsa a un tipo talentoso a crear estos engendros digitales? No es sólo debido a sus crueles profesores que les subestiman. Hasta hace algún tiempo se trataba de una especie de reto mental que proporcionaba prestigio entre comunidades underground; pero recientemente se ha descubierto que hay un modelo de negocio detrás: los creadores de virus venden sus técnicas a los llamados spammers, los difusores de correo electrónico no deseado, el segundo mayor dolor de cabeza de los tiempos de Internet. Una técnica de moda permite al autor del ataque apoderarse de miles de computadores y utilizarlos para despachar spam (correo basura) desde ellos, sin que el dueño de la máquina se dé por enterado. Las máquinas secuestradas se conocen como zombies y cualquier usuario puede ser víctima. La medición más reciente indicó que 250.000 computadores son esclavizados diariamente en el mundo mediante estas técnicas. Leyó bien: 250.000 al día, lo que explica la asombrosa avalancha de publicidad inútil que se recibe minuto a minuto en las casillas de correo de todo el mundo.

Pero lo peor está apenas por venir. La masificación de los teléfonos celulares y los computadores de mano (PDA) es el nuevo escenario para la propagación de los virus. Los expertos en seguridad informática identificaron 226 virus para dispositivos móviles el año pasado y estiman que en 2006 habrá más de 700 virus infectando teléfonos en todo el planeta. Habrá que comprar antivirus para el celular y las historias de zombies y spammers volverán a repetirse, pero esta vez sobre los 2.300 millones de usuarios de la telefonía móvil.
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