Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1988/06/13 00:00

DE RODILLAS

Cómo cuidar la articulación más delicada del cuerpo humano.

DE RODILLAS

Quien dijo que el cuerpo humano es la máquina más perfecta que se conoce, se olvidó de la rodilla. Diseñada para soportar un animal de 4 patas, se quedó del tren de la evolución y hoy debe sobrevivir a un régimen de giros, flexiones, estiramientos y tensiones para los que no está preparada. Pero si se tiene en cuenta que además el siglo XX ha elevado la expectativa de vida del hombre, el resultado es bien particular: el género humano, que vive unos 60 ó 70 años en promedio, debe movilizarse sobre una articulación que no está preparada para resistir arriba de 35 ó 40 años.

El resultado de tantos años de abuso es que la rodilla sencillamente se desmorona. Los ligamentos, cartílagos y nervios que la forman empiezan a descuadernarse de tal forma que con frecuencia se produce la pérdida de algún grado de movilidad con un alto nivel de dolor.

Si ese es el panorama en condiciones normales, es fácil imaginar que en una época como esta, en que el ejercicio y el "mantenerse en forma" son requisitos indispensables de la sociedad, el problema de rodilla adquiere dimensiones mucho más significativas, a lo que se agrega que son relegados al último nivel de prioridad en cuanto a salud se refiere.

Pero no es fácil entender lo débil que es una rodilla si no se conoce su débil estructura. Se trata de una construcción precaria que consiste en realidad en la unión de dos polos separados por una junta elástica y mantenidos en su lugar por un par de gruesas bandas como de caucho. El doctor James Fox, autor de un libro que está circulando en Estados Unidos --"Salve sus rodillas"-dice que, con semejante estructura, "hasta la vida cotidiana, arrodillarse, caminar, escalar y cruzar las piernas, cobran su tarifa sobre la rodilla con el tiempo".

La rodilla fue diseñada primordialmente para permitir la extensión y flexión de la pierna para caminar, sentarse y estar de pie. Pero su capacidad para rotar sobre su eje está limitada por los ligamentos, los que no son lo suficientemente fuertes como para resistir todos los giros y esfuerzos a que son sometidos.

Por bien que se porten los ligamentos, las otras partes de las rodillas pueden encargarse de fallar. En primer lugar, la "cojinería" de cartílago que separa los huesos de la pierna puede resultar severamente dañada tras años de saltos o carreras, lo que hoy se conoce comúnmente como jogging. Por otro lado, la rótula, una elusiva parte de la anatomía humana, tiene la peligrosa tendencia a deslizarse fuera de su lugar o a sufrir lesiones por golpes, mientras que los tendones que la sostienen, tienden a inflamarse o a romperse después del ejercicio excesivo, sobre todo si se hace sobre una superficie irregular.

A pesar de todo, la mayoria de la gente puede observar unos sencillos procedimientos para evitar dejar las actividades fisicas mucho antes que el resto del cuerpo, y sobre todo el espíritu, quieran rendirse.

Las siguientes son reglas que cualquier persona, dependiendo de sus características físicas, puede poner en práctica.

-En caso de sobrepeso, es imperativo eliminar los kilos de más, especialmente si se practican deportes como el tenis, squash o simplemente se corre.

-Evite ponerse en cunclillas con demasiada frecuencia, y subir escaleras en exceso. Esas actividades representan un esfuerzo equivalente de 4 a 7 veces el peso corporal sobre la rótula.
En caso de tener que hacer algún trabajo a baja altura, es conveniente sentarse en el piso o usar un taburete.

-Si se hacen trabajos de jardinería, es conveniente usar un cojín debajo de las rodillas, o sentarse con frecuencia, pero en todo caso cambiando cada rato la posición de las piernas.

-Evitar el uso prolongado de tacones altos. El doctor Fox afirma que "lo mejor que le ha pasado a las rodillas en los Estados Unidos ha sido la costumbre de caminar a la oficina en zapatos tenis mientras se llevan los de tacón en la cartera".

-Los oficinistas que deben permanecer sentados por largo tiempo, deben cambiar frecuentemente su posición. Estirar las piernas, cambiar la forma como se tienen cruzadas, y levantarse y andar unos cuantos pasos cada 35 ó 40 minutos.

-Las personas que practican la natación regularmente, deberían usar aletas que contribuyen a aliviar el esfuerzo que corresponde a las rodillas, sobre todo en el estilo pecho.

-Una persona que se encuentra fuera de forma no debe iniciar actividades físicas sin acondicionar primero los músculos de los muslos. Pero aun en plena condición, es importante evitar hacer ejercicios súbitos o cambios de ritmo. Y si alguien que haya pasado el límite de los 45 años, quiere empezar una actividad física que requiera esfuerzo de las rodillas, debe tener en cuenta que ya en esa edad puede haberse presentado algún proceso degenerativo por artritis, que puede empeorar con un ejercicio mal practicado.

-Finalmente, es conveniente parar si se presenta un dolor, pues continuar puede agravar la lesión. Pero no hay que preocuparse: un buen descanso, elevar los pies, frotar la rodilla afectada con hielo y vendar ligeramente pueden arreglar las cosas. Pero si los dolores continúan sin ninguna consideración, el consejo puede resultar obvio, pero no por eso menos inteligente: consultar al médico. --

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