Viernes, 20 de enero de 2017

| 1988/05/23 00:00

EL AVION A PEDAL

Un equipo gringo pretende romper el récord de vuelo con motor humano

EL AVION A PEDAL

"Lucho Herrera, al mando de su aerobicicleta, se dispone a aterrizar en el estadio El Campín, entre los aplausos de sus fanáticos". El anterior, que parece el sueño calenturiento de un narrador deportivo, no es imposible, al menos desde el punto de vista técnico. El cuerpo humano como motor de su propio vehículo de aire, agua o tierra, está al orden del día en círculos científicos de varios países.
Aunque la cosa es en serio, se trata de investigaciones que tienen un pie en la realidad tecnológica y otro en la fantasía. Las aplicaciones prácticas de esos esfuerzos no se ven aún en el horizonte, aunque algunos adelantos como los conseguidos en diseño aerodinámico y en materiales, pueden tener utilidad inmediata. Pero, en esencia se trata de un trabajo un poco loco. Ejemplos:
- Casi 100 equipos de Estados Unidos y Europa compiten en eventos patrocinados por la Asociación Internacional de Vehículos de Propulsión Humana, para tratar de romper el récord de velocidad terrestre impuesto por Fred Markham en 1986 sobre la bicicleta Gold Rush, cuando a partir de 0 llegó a la velocidad de 104.7 kilómetros por hora.
- Están abiertas las inscripciones para una carrera de submarinos impulsados a pedal, que tendrá lugar en la Florida, Estados Unidos, en junio de 1989.
- Alec Brooks, ingeniero de California, ha construído un hidroplano movido "a hombre", capaz, con la fuerza de un solo humano, de correr sobre el agua a una velocidad de 14 nudos, más que los botes olímpicos que llevan 14 remeros e incluso más rápido que algunos botes a motor.
- Un premio gordo espera a quien sea capaz de mantener un helicóptero de pedal en el aire por más de un minuto. Hasta ahora, con la sola excepción de Woody Allen en una de sus películas (de mentiras, por supuesto) nadie ha podido sostener un aparato de esas características más allá de unos cuantos segundos.
- Pero uno de los esfuerzos más conocidos es el de un equipo de estudiantes y profesores del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Estados Unidos, que pretende repetir el vuelo mítico que Dédalo intentó cuando trató de escapar del Laberinto de Creta con sus alas de cera y plumas. Se trata, además de batir el récord de vuelo humano establecido por Bryan Allen en 1979 sobre el Canal de la Mancha.
Para el proyecto se ha dispuesto lo más avanzado de la tecnología. El director, John S. Langford, declaró al New York Times que el Dédalo -así se llama el avión a pedal- tiene sus mayores avances en tres áreas: aerodinámica, estructura y preparación física del atleta. En todo ello se adelantaron intensas investigaciones con muchas horas de computadora en tests tridimensionales. Se diseñó una superficie de sustentación de una eficiencia 30% superior al avión que cruzó el Canal de La Mancha y una estructura superrígida en la que se usó un carbono utilizado en satélites.
El aeroplano tiene alas más anchas que su antecesor sostenidas por una sola cuerda en lugar de varias. Su velocidad de crucero es de 25 kilómetros por hora y requiere solamente 0.28 de caballo de fuerza contra 0.33 de su rival. El peso sin embargo, es semejante, alrededor de los 35 kilos.
Se trata, con todas las de la ley, de un avión a pedal. El motor, por supuesto, son las piernas de un verdadero atleta, sobre todo si se tiene en cuenta que el reto planteado consiste en un vuelo al menos de 6 horas de duración, comparado con las 2 horas 40 minutos que tomó el cruce del Canal. Por eso, el equipo está conformado por cinco ciclistas olímpicos que tienen un entrenamiento tan intenso, que la condición ideal solamente puede conservarse durante dos días. Cada uno se mantiene en una fase diferente de su programa, de tal modo que cuando se den las características atmosféricas adecuadas, se pueda siempre escoger a un piloto en condiciones óptimas.
Semejante sofisticación en las alas, estructura y entrenamiento, requería un avance del mismo nivel en materia de combustible y refrigeracion para el "motor". Eso corrió por cuenta de una bebida desarrollada por el doctor Ethan Nadell de la Universidad de Yale, con base en una molécula glucosa que puede atravesar los tejidos del estómago, hasta el torrente sanguíneo, sin pasar por el proceso de digestión.
El equipo se ha gastado ya más de US$500 mil provenientes del patrocinio de la United Technologies Corporation y de donaciones en efectivo y en servicios, sin contar con el dinero aportado por la Smithsonian Institution y MIT. Aunque solo unos pocos de los adelantos obtenidos pueden aplicarse de inmediato -la Federación Colombiana de Ciclismo ya puede estar buscando la fórmula de la bebida mágica- los fanáticos de la propulsión humana encuentran su justificación, en hacer pensar a la gente en la fuerza de la naturaleza.
Como dice uno de los constructores, "hacer considerar a las personas en su fuerza biológica, las pone a pensar sobre la ecuación naturaleza-tecnología en una forma más constructiva".

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