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| 10/31/1988 12:00:00 AM

EL CRISTO DE ESPALDAS

Investigaciones patrocinadas por el Vaticano parecen demostrar que el Sudario de Turín es una impostora.

Al Santo Sudario de Turín le faltan 1.300 años de antiguedad como para haber envuelto alguna vez el cuerpo de Cristo. Si la anterior afirmación resulta, como parece seguro, verdadera, la venerada reliquia no pasaría de ser una falsificación medieval, mistericsa de por si, pero nada más.

La perturbadora noticia se conoció la semana pasada cuando un científico asociado con el análisis del Sudario informó, aunque no en detalle, sobre el resultado de los estudios, que son patrocinados por el Vaticano. El doctor Robert Dinegar, químico de la Universidad de Nuevo México y pastor episcopal, quien ha tomado parte en los análisis, dijo que las conclusiones definitivas se podrían conocer en pocos días, algo que al cierre de esta edición no se había producido.

Sea como fuere la versión de Dinegar sobre los resucitados científicos se une a la de dos participantes británicos que dejaron conocer, a través de la edición del 27 de agosto del periódico The Times, la falta de concordancia entre la época en que debió ser elaborado el Sudario y la de la muerte de Jesús.

La historia del Santo Sudario de Turin ha estado siempre rodeada por el misterio y la controversia. El misterioso objeto consiste en una pieza de lino de unos 4 metros de largo por uno de ancho. Allí, impresa en forma enigmática, aparece la imagen de un hombre alto que presenta muestras de tortura, que muy bien podrían corresponder a los efectos de un martirio como el de la cruz.

La Iglesia Católica jamás ha certificado su autenticidad, desde que apareció en la nueva iglesia de Lirey, en Francia, a mediados de la década de 1350. Aunque los devotos insisten en que la imagen que allí aparece, resultó impresa cuando el cuerpo exánime de Jesús fue envuelto con la tela, poco antes de que ascendiera en cuerpo y alma al cielo, desde 1389 el obispo Pierre de Arcis informó al Papa Clemente VII que el Sudario era un fraude, y que el falsificador había confesado.
A mediados de los años 70, la Iglesia se decidió a comprobar por los medios científicos adecuados y de una vez por todas, si el Sudario es o no falso. Se abrió entonces la discusión de las propuestas que hicieron muchas instituciones científicas del mundo, a través de las más variadas disciplinas. El acuerdo general era que si la investigación demostraba que la tela se había elaborado en épocas medievales, la reliquia podía ser declarada falsa. Pero si, por el contrario, la tela provenía de la época de Cristo, también podía ser una falsificación, pero al menos su autenticidad no podía ser descartada.

El mejor método para determinar la edad del tejido resultó ser el famoso sistema del carbono 14, que se basa en la comparación de la cantidad de este material radiactivo con el nivel del carbono 12, el ordinario. El sistema se basa en los animales y plantas, la relación entre el carbono 12 y el 14 que los componen se mantiene relativamente estable mientras dura la vida. Pero cuando el organismo muere, la cantidad de carbono 14 decae a un ritmo constante a través del tiempo. A partir de ese ritmo constante, que es conocido, los científicos pueden calcular el tiempo, aproximado que ha pasado desde la muerte. En este caso, el organismo estudiado no es el del hombre que pudo haber sido cubierto con el Sudario, sino el de las plantas que compusieron el material para la elaboración de la tela.

En 1984, los científicos participantes en las investigaciones obtuvieron del Vaticano autorización para remover y analizar unos cuantos ejemplares, cada uno del tamaño de una estampilla, extraídos de los bordes del Sudario. Según la propuesta original, seis laboratorios independientes estudiarían por separado las muestras, por medio de dos sistemas diferentes de análisis del carbono 14.

Sin embargo, la Iglesia tenía otros planes. Tras muchas negociaciones, el Vaticano aceptó, dentro de sus propias medidas de seguridad, tomar las muestras. Pero en enero del presente año, redujo su número de seis a tres y, de paso, eliminó uno de los métodos de examen. Según la decisión vaticana, todas las tres muestras serían examinadas mediante el uso de aceleradores nucleares.

Las instituciones escogidas finalmente fueron la Universidad de Oxford, en Inglaterra, la Universidad de Arizona y el Instituto Federal de Tecnología de Zurich. Según el doctor Dinegar, los estudios adelantados son capaces de determinar, con una precisión al menos de 100 años, la época en que el Santo Sudario fue elaborado. De acuerdo con el periódico The Times, de Londres, todos los tres laboratorios coincidieron en señalar la fecha de producción de la tela hacia el decenio de 1.350. Pero aunque resulte mucho menor que la edad de Cristo, el misterio continuará rondando ese extraño y fascinante pedazo de tela con la imagen de un hombre crucificado. --
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