| 1988/10/24 00:00

EL DENVERSAURIO

Entre piezas de museo, se descubre una nueva especie de dinosaurio.

EL DENVERSAURIO

Desenterrar restos de dinosaurios es, de por sí, una actividad emocionante. Pero descubrir una nueva especie de estos gigantescos reptiles, escarbando entre las piezas de un museo, resulta sencillamente fantástico. Y eso fue precisamente lo que hizo el paleontólogo norteamericano Robert T. Bakker, especialista de la Universidad de Colorado, quien acaba de anunciar el hallazgo de una nueva especie de dinosaurio, tras largas investigaciones en los salones y bodegas del Museo de Historia Natural de Denver.
No se trata de un dinosaurio cualquiera. Es un animal que debió medir unos seis metros de largo, y cuya principal característica es una inmensa y dura caparazón cubierta de espinas, que le protegía el lomo desde la base del cuello hasta la cola. Según Bakker, esta especie fue el último sobreviviente de la familia de dinosaurios vegetarianos de espaldas espinosas, conocidos como nodosaurios. Vivieron en un corto período del prolongado reinado de los dinosaurios, que comenzaron a extinguirse hace unos 65 millones de años.
El recién descubierto dinosaurio ha sido bautizado Denversaurio, porque su cráneo y algunas partes de su caparazón fueron encontrados por Bakker en el Museo de la ciudad de Blake Carrington. Según el investigador, el especimen, cuyos restos fueron excavados en 1924 en Dakota del Sur, fue confundido en aquel entonces con un dinosaurio Edmontonía, un familiar cercano de los nodosaurios.
UN ARMADILLO DE TRES TONELADAS
Para Bakker, todo indíca que el Denversaurio fue algo así como "un armadillo de tres toneladas de peso, con espinas en la caparazón".
Una de las particularidades que se destaca tras analizar el cráneo descubierto, es que, en vez de tener las cavidades oculares en la mitad del cráneo, como es típico de otros nodosaurios, el Denversaurio las tiene en los extremos posteriores del mismo. "Parece que el Denversaurio vivió una evolución hasta conseguir alejar sus ojos del suelo y del polvo que él mismo levantaba al desplazarse", anotó Bakker. Además de esta explicación, es posible también que la razón evolutiva de la ubicación de los ojos del Denversaurio, tenga que ver con la mejor visión lateral e, incluso, hacia atrás, que tenía el animal y que le debía servir para defenderse de sus depredadores. Animales de períodos mucho más recientes, como el búfalo americano y el buey almizclero, también poseen este tipo de visión.
En fin, este antiquísimo ejemplar, cuyo nombre científico completo es Denversaurus schlessmanni -en honor al patrocinador del Museo de Denver, Lee E. Schlessman-, es el tema de moda en las charlas entre paleontólogos, como está de moda también hablar de Bakker, para quien el Denversaurio es el segundo dinosaurio que descubre en este año. En abril, anunció el hallazgo de una especie pigmea de tiranosaurio cuyos restos habían sido excavados en Montana. Fiel a su tradición, Bakker no lo descubrió bajo tierra, sino escarbando y estudiando piezas del Museo de Historia Natural de Cleveland.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.