Viernes, 20 de enero de 2017

| 1989/03/13 00:00

EL FUTURO EN PRESENTE

La ingeniería genética permite adelantarse miles de años a la evolución natural.

EL FUTURO EN PRESENTE

Los ratones han sido las principales "víctimas" de numerosos experimentos, en laboratorios y nunca como ahora las perspectivas habían sido tan halagueñas. Los últimos desarrollos de la ingeniería genética, que hasta ahora no pasaban de ser meras ilusiones científicas, están a punto de entrar a la vida cotidiana y la explotación comercial de semejantes avances está a la vuelta de la esquina.
No se trata de un avance menor.Por un lado, el organismo de algunos animales dejará de ser simplemente un campo de experimentación para convertirse en un verdadero laboratorio, donde podrán conseguirse, a bajo costo, sustancias capaces de curar enfermedades que hasta hoy no tenían tratamiento. Por otro lado, la manipulación genética de animales de crianza e incluso de productos agrícolas podrá convertirse en el ábrete sésamo de una mayor productividad agropecuaria.
Sin embargo, y a pesar de los avances de los experimentos genéticos, éstos no dejan de causar controversia. Los ecologistas y defensores de los derechos de los animales no cesan de reclamar por todos los medios posibles -avisos en los periódicos y revistas, pancartas y comerciales en la televisión- un mejor tratamiento para los animales y aseguran que la utilización de éstos en los laboratorios puede causar un desequilibrio en la naturaleza. Incluso los pequeños hacendados de escasos recursos reclaman que esta situación puede ser devastadora para ellos.
A pesar de todas las críticas, lo cierto es que los animales de laboratorio han sido de vital importancia para el desarrollo de la genética. Hoy en día, por ejemplo, los científicos han logrado que la leche que éstos producen, contenga una sustancia que ha salvado a muchas personas que han sufrido de ataques cardiacos Se trata del activador plasminógedo, una sustancia que disuelve los coágulos de la sangre.Esta que había sido producída anteriormente en laboratorios químicos y que resultaba extremadamente costosa para el paciente, es ahora producida en grandes cantidades y a muy bajo costo. El descubri miento de esta técnica se llevó a cabo en el Instituto Nacional de Salud de los Estados unidos en Washington y en los laboratorios de la Universidad de Tufts en Massachusetts. La directora de la investigación, Katherine Gordon, asegura que estos experimentos no causan daño alguno al animal: "Tanto así que estamos tratando de trabajar con otros animales como las cabras, que eventualmente podrán producir esta misma sustancia. Aunque parezca increíble, solamente 300 cabras serían suficientes para suplir las necesidades del mundo".
Gracias a los animales inoculados con genes humanos, conocidos como animales transgénicos, se ha hecho posible el estudio de enfermedades entre las que se cuentan el cáncer y más recientemente el SIDA. En el laboratorio de la Universidad de Harvard se realizó recientemente un experimento en el que numerosos ratones fueron inyectados cón genes de cáncer. Se les inoculó, además, otro gene que inactivó al primero. Analizando las reacciones del organismo, los científicos han podido profundizar en el estudio sobre el desarrollo del cáncer y los tratamientos que pueden ser utilizados para su curación o tratamiento.
Los resultados de los experimentos han sido tan sorprendentes que hace solamente unos pocos años, genetistas de varios laboratorios en Estados Unidos lograron aumentar en seis veces el tamaño de varios ratones. Fue en ese momento cuando los agricultores empezaron su lucha para lograr un desarrollo similar de sus productos.
La técnica utilizada para producir animales transgénicos se ha estado estudiando y continua evolucionando. Se ha logrado entre otras muchas cosas, introducir instrucciones a un gene para que éste se active solamente en un tejido específico e incluso para que lo haga solamente por un tiempo determinado, La producción de sustancias en la leche, por ejemplo, depende de esta habilidad para seleccionar tejidos específicos en los cuales los genes deben actuar.
Los animales transgénicos se producen al inyéctar ácido desoxirribonucleico (ADN) de genes extraños, en el núcleo de las células del huevo fertilizado o en el embrión. El embrión es luego introducido en la matriz de animales que han sido preparados para el embarazo con hormonas. El nuevo organismo llevará consigo los genes que anteriormente resultaban extraños. En el futuro, se espera cruzar animales que contengan estos genes con otros de su misma especie, para así lograr que estos se hereden naturalmente.
El material genetico inoculado incluye generalmente el gene que produce una sustancia específica -por ejemplo, la hormona del crecimiento o el activator plasminógeno- y segmentos de control del ADN, que ayudan a determinar sobre cuáles tejidos debe actuar.
Hasta el momento las propuestas que ha hecho el mundo científico acerca de la realización de estos experimentos en los seres humanos, solamente incluyen células que no serán héredadas por los hijos de los pacientes, Los expertos aseguran que todavía se necesitan mayores pruebas de éxito de estos experimentos antes de que se generalicen estas técnicas.
La transgénesis parece representar para el hombre la posibilidad de llevar a cabo muchas cosas que solo habrían ocurrido después de años de evolución.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.