Domingo, 22 de enero de 2017

| 1987/04/13 00:00

EL NUEVO LOOK DE LOS DINOSAURIOS

¿Por qué el mundo pregunta cómo se extinguieron los dinosaurios, y nadie cómo eran cuando vivían?

EL NUEVO LOOK DE LOS DINOSAURIOS

Por lo general, el interés de la humanidad con respecto a los dinosaurios se ha centrado en las razones de su extinción. Pero muy pocos se han preocupado por averiguar cómo eran de verdad cuando vivían. Ni su sicología, ni su comportamiento, han sido estudiados jamás con mucha profundidad. Ni siquiera se sabe qué comían. Pero habitaron el planeta durante 140 millones de años, mientras que los seres humanos sólo hemos estado aquí durante cuatro.
Algunas investigaciones recientes sobre los dinosaurios publicadas en el último número de Discover, sugieren cosas asombrosas, como que las hembras eran extremadamente protectoras y maternales con sus crías. Pero la mayoría de preguntas con respecto a estos animales continúa sin responder. ¿Eran perezosos y de sangre fría, como los reptiles, o activos y de sangre caliente, como los pájaros y los mamiferos? ¿Vivían y viajaban en manadas, como los elefantes? ¿O vivían solos, juntándose solamente para pelear o aparearse?

SURGE UNA ESPECIE
Los dinosaurios se desarrollaron a comienzos del período triásico, hace entre 248 y 213 millones de años. Sus ancestros inmediatos fueron los "Tecodontos", grupo de reptiles sobre los cuales se sabe sumamente poco. El "Estaurikosaurio", uno de los primeros auténticos dinosaurios, era relativamente pequeño -medía casi dos metros- y pesaba cerca de 35 kilos. Pero ya tenía las características del dinosaurio carnívoro clásico: brazos delanteros cortos, porte erecto, fuertes patas posteriores, y una cola levantada y salida hacia afuera. Hace cerca de 190 millones años, los dinosaurios habían desplazado a los "Tecodontos" supérstites. Y llegaron a ocupar una variada gama de nichos ecológicos, opacando a los reptiles existentes y a los mamíferos emergentes, convirtiéndose en los animales dominantes hasta que se extinguieron a finales del periodo cretáceo, hace cerca de 65 millones de años.
Desde que fueron descubiertos los restos del primer dinosaurio en 1822, los científicos se trenzaron en una agitada discusión acerca del tipo de animal al que pertenecieron. La primera teoría hablaba de un inmenso reptil del tamaño de un rinoceronte. Para 1841, los huesos y dientes de otros dinosaurios habían sido descubiertos, y el anatomista británico Richard Owen aseguró que pertenecían a un orden de animales hasta ahora desconocido, que él bautizó "dinosauria" o "enormes lagartos". Desde el punto de vista de Owen, estos animales fueron "la cúspide de la evolución de los reptiles" y el más grande paso hacia los mamíferos que había dado hasta ese momento la evolución.
Veinte años después del pronunciamiento de Owen, científicos alemanes descubrieron la primera impresión fosilizada de un "Arqueopterix", precursor de los pájaros. Con un cuerpo alado muy semejante al de los lagartos, este animal parecía ser un cruce perfecto entre reptiles y aves.
Thomas Henry Huxley, el más ferviente apóstol de Darwin, calificó el descubrimiento como el ejemplo perfecto del proceso evolutivo: era el eslabón faltante entre las especies pasadas y las futuras. Y afirmó que muchos dinosaurios eran también una mezcla de ave y reptil, señalando que misteriosas huellas descubiertas en 1802 -que después le fueron atribuidas a un dinosaurio- parecían el rastro de un inmenso pavo.

NO TAN LAGARTOS
La imagen que Owen tuvo de los dinosaurios como una especie superior de lagartos, persistió hasta la década de 1960. En los museos, los dinosaurios continuaron reconstruyéndose en poses de lagartos, con sus cuerpos inclinados y sus colas colgando sobre el suelo. Y se asumía que su sicología y comportamiento se asemejaban a los de los reptiles.
Pero recientemente, los investigadores resolvieron aventurar un look muy distinto de los dinosaurios. Y en esta versión modernizada aparecen como unas criaturas enérgicas, ágiles, correteadoras, brincadoras y embestidoras. Y de sangre tan caliente -endotérmicos- como cualquier mamífero o pájaro.
A dichas conclusiones se llegó principalmente por descubrimientos como el realizado en 1964 en Montana, donde se encontró un pie perfectamente preservado de un dinosaurio bípedo, más tarde llamado Deinnonicus. Su pie, como el de muchos otros dinosaurios erectos, se asemejaba a los de los pájaros, excepto por un aspecto muy importante. El dedo central del pie terminaba en una especie de garra en forma de garfio. Un pie semejante estaba diseñado para rasgar y matar, y por consiguiente sólo podía haber pertenecido a un animal que hubiera sido cualquier cosa, menos reptil, en su comportamiento, reacciones y forma de vida.
Que los dinosaurios probablemente tenían un comportamiento metabólico similar al de los pájaros o mamíferos, contradice teorías anteriores. Por la forma de los miembros de sus cuerpos, estaban capacitados para moverse continuamente. No reposaban por ahi como lo hacen los lagartos. Algunos dinosaurios eran veloces corredores. Y los más grandes, como los brontosaurios, podían hacerlo a más de seis kilómetros por hora.
Este ritmo era necesario porque los dinosaurios eran migratorios. Su medio ambiente era árido por estaciones. Tenian que seguir las lluvias -como lo hacen hoy los elefantes en Africa Oriental- para encontrar nuevas zonas verdes. Pero no se puede tener sangre fría y migrar. Los reptiles carecen de una capacidad sostenida para el ejercicio. Los lagartos pueden atravesar distancias cortas pero no pueden viajar. Se requiere un metabolismo sofisticado para ello.
Por otro lado, los animales endotérmicos crecen rápido, y los ectotérmicos despacio. Los cocodrilos, por ejemplo, aumentan tan sólo 30 centímetros al año, mientras los avestruces pueden crecer cerca de 1.73 metros en un año. Estudios de dinosaurios embriones y bebés indican que su tasa de crecimiento era mayor que la de los cocodrilos. También se han descubierto significativas semejanzas entre las osamentas de los dinosaurios y los pájaros, y muy pocas con las de los cocodrilos .

ESOS ENORMES DESCONOCIDOS
Como los detalles anteriores, existen muchas otras cosas que deben ser replanteadas en relación con los dinosaurios. Entre ellas su hábitat, que por lo general se ha descrito como fangoso y tropical, plagado de charcos y de lagos. En un típico mural de dinosaurios de los años cincuenta, una de estas criaturas estaría combatiendo con otra de su especie en un primer plano, mientras al fondo, algunos de sus congéneres estarían serenamente chapuceando en un lago verde. Ha sido tanta la asociación entre los dinosaurios y los ambientes acuáticos, que hasta muy recientemente su presencia en un lecho fósil era considerada prueba de que alguna vez la región había sido húmeda y fangosa.
Las patas de los brontosaurios, específicamente, distan mucho de haber sido diseñadas para caminar sobre el fango. Sus extremidades posteriores eran fuertes firmes, acolchonadas como las de los elefantes. Eran patas para caminar sobre ambientes áridos. Huellas fosilizadas sugieren además que los brontosaurios viajaban en manadas con sus adultos al frente y los más jóvenes en la mitad, como una medida de protección. Sus dientes gruesos y romos estaban hechos para que pudieran tomar los alimentos de las ramas de los árboles y de la vegetación seca, pero los dientes eran demasiado pequeños para compactar el alimento. La masticación, entonces, tenía lugar en el estómago, y la digestión se efectuaba en sus enormes intestinos.
Las entrañas de las brontosaurias también han revelado detalles significativos, como el tamaño especialmente amplio de sus canales de parto. Esto ha llevado a algunos científicos a pensar que a diferencia de otras especies de dinosaurios, no eran exactamente huevos los que atravesaban esos canales de las brontosaurias, sino pequeños brontosaurios vivos. Esta teoría parece confirmarse con el hecho de que ningún huevo de esta especie ha sido descubierto jamás.

¿SIMPLEMENTE CHAO?
Los "Triceratopos" y "Trianosauros" fueron dos de los dinosaurios que aún subsistían a finales de la era cretácea. Y las manadas de "Triceratopos" eran tan vastas y se habian extendido de tal manera en todos los continentes, que han sido apodados las "cucarachas" del cretáceo. Su dispersión coincidió con la eliminación de la variedad geográfica que los dinosaurios habían experimentado en el pasado. La teoría indica, entonces, que la causa de su extinción no fue una estrella muerta, sino probablemente una mortifera diarrea. Los "Triceratopos" eran esencialmente migratorios, y como muchas especies migrantes, eran portadores de parásitos y de virus. Eso significa que la enfermedad, como el factor clave de la extinción de los dinosaurios, no puede ser descartada, aunque durante tantos años haya sido pasada por alto.




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