Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1987/11/02 00:00

EL SUPER-SUPER CONCORDE

Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña estudian proyectos para la construcción de un avión hipersónico

EL SUPER-SUPER CONCORDE

El Concorde, hasta hace muy poco desechado como una antiguedad tecnológica, se empieza a considerar como el heraldo de un futuro promisorio en el campo de los viajes supersónicos.
En los Estados Unidos, el programa "Expreso de Oriente" que pretende desarrollar un avión supersónico para unir América y Asia, cuenta con apoyo presidencial. En Francia, Aeroespacial, la compañía estatal que construyó el Concorde con la British Aerospace, ha diseñado planes para desarrollar un avión más veloz, el AGV (Avion a Grande Vitesse). En la Gran Bretaña, por su parte, British Aerospace también trabaja en un vehículo espacial hipersónico, el Hotol.
Los ingenieros de Aeroespacial sostienen que el Concorde, con capacidad para 100 pasajeros y velocidad de 1.350 millas por hora --dos veces la velocidad del sonido--, fue una idea que surgió, probablemente, antes de tiempo. "Debe recordarse que fue diseñado más o menos en la misma época del Boeing 707", afirma Jean Marqueze-Pouey, el jefe del departamento de investigación de Aeroespacial. Pero el Concorde original --diseñado en 1962 y puesto en servicio en 1976-- "es todavía un avión muy moderno".
Mirando lO años hacía adelante --el tiempo que se necesita para desarrollar nuevos motores de ciclo variable--, sería posible construir una segunda generación del Concorde de más amplio rango, más silenciosa, con el doble de su capacidad actual de pasajeros y, además, con un costo de operación no mayor que el de los Aerobuses 310 de la Aeroespacial, actualmente en funcionamiento.
A pesar de que a comienzos de los años 80 se desató todo un debate en torno a los costos de operación del Concorde debido a la carestía del combustible y se pensó en archivarlo en el cuarto de San Alejo, hoy, las dos compañías que lo construyeron reportan utilidades. La reducción en los costos de los combustibles en los últimos años ayudó para incrementar el número de pasajeros que, en 1986, ascendió a 130 mil. La British Airways se prepara para celebrar un doble aniversario de su avión: el décimo aniversario de haberlo puesto en servicio y su pasajera un millón. La aerolínea, que opera una flota de siete Concordes, vuela dos veces a Nueva York y tres veces por semana a Washington y Miami, y ahora planea abrir una nueva ruta en invierno a Barbados.
Air France no piensa, por ahora, introducir una segunda generación de aviones supersónicos. Después de abandonar rutas a pérdida, París--Río--Caracas, la compañía sólo ofrece un vuelo diario a Nueva York mantiene sus seis aviones Concorde en lujosos vuelos charter (se realizaron 126 el año pasado) y reconoce una utilidad de 19 millones de francos en su operación Concorde en 1986.
Aeroespacial y British Aerospace originalmente proyectaron un mercado para más de 300 aviones Concorde y finalmente sólo introdujeron 20, incluyendo dos prototipos y cinco más que están fuera de servicio y que son utilizados para repuestos. Con lo que los planificadores no contaron fue con el incremento de los precios del combustible, los crecientes costos de producción, y la oposición política derivada de la preocupación sobre posible contaminación ambiental y polución por ruido.
Voceros de las dos compañías constructoras afirman que los problemas tecnológicos implícitos en la producción de un avión hipersónico tendrán que solucionarlos conjuntamente los fabricantes europeos y americanos, y de ser posible también los japoneses. Se calcula que un avión así, cuyo costo ascendería a 20 mil millones de dólares, no podría ser fabricado por un solo país. El proyecto "Expreso de Oriente" de los Estados Unidos estudia un avión alimentado con hidrógeno líquido. El proyecto británico Hotol investiga en la dirección de una nave que aterrice y despegue horizontalmente, dentro del concepto de un transbordador reutilizable. El concepto puede ser desarrollado en una nave de pasajeros que podría dar la mitad de la vuelta al mundo en un poco más de una hora. El AGV francés por su parte, sería un avión de 300 toneladas con capacidad para 150 pasajeros y capaz de desarrollar una velocidad cinco veces la del sonido en las capas exteriores de la atmósfera.
El fuselaje y las alas delta del avión que se planea tendrán tanques con metano líquido superfrío que realizarán la función adicional de regular la temperatura exterior de la nave a una temperatura de 600 grados centígrados, seis veces la temperatura alcanzada por el Concorde cuando vuela a dos veces la velocidad del sonido.
Aunque el super Concorde podría ser construido con los materiales y la tecnología existentes, los diferentes proyectos que se estudian, el "Expreso de Oriente", el Hotol y el AGV están llenos de riesgos tecnológicos. Pero, sostienen los voceros de las compañías, sería posible su lanzamiento en el año 2020.--

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