Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1987/11/23 00:00

EL TURNO DE NANCY

El cáncer de la primera dama de los Estados Unidos es hoy fácilmente diagnosticable y casi siempre curable

EL TURNO DE NANCY

La mamografía, la técnica de diagnóstico que detecta una posible lesión cancerosa, ha evolucionado hasta el punto de que los doctores que la utilizan no solamente encuentran tumores, sino que pueden decir, con creciente precisión, si son o no malignos.
Sin embargo, los radiólogos advierten que los doctores deben confirmar el diagnóstico mediante la remoción de células del tumor, para examinarlas al microscopio. Los diagnósticos son correctos en un 75 u 80% de los casos.
Cuando, aparentemente, un tumor es canceroso, los pacientes pueden discutir las opciones de tratamiento, aun antes de que una biopsia confirme el diagnóstico. Eso fue precisamente lo que hizo la señora Reagan antes de someterse a la intervención que la semana pasada le hicieron para removerle un tumor maligno de su seno izquierdo. La señora Reagan decidió que se le realizara una mastectomía radical modificada, antes que limitar la cirugía al tumor y someterse a una radioterapia posterior. La mamografía es una técnica de rayos X del seno que utiliza muy pequeñas dosis de radiación. Como la mayoría de los tumores son más densos que el tejido que rodea el seno, la mamografía muestra los tumores como sombras.
La mamografía se convirtió por primera vez en una herramienta seria de diagnóstico en 1960, al demostrarse que mamografías rutinarias podrían salvar vidas, detectando el cáncer del seno tempranamente, cuando hay más posibilidades de curación.
La mamografía tiene mala fama porque las máquinas de rayos X de los 60 algunas veces administraban, lo que sus críticos opinaban que eran dosis peligrosas de rayos X. Durante los últimos 20 años, especialmente en los 70, las máquinas fueron mejoradas. Actualmente, utilizadas en forma apropiada, suministran apenas una mínima dosis de radiación y aportan imágenes muy claras de los tumores. Los estudios han mostrado que una mamografía puede detectar muchos tumores antes de que éstos se sientan. Y que la mamografía de rutina puede disminuir la tasa de la mortalidad por cáncer del seno en un 30%.
La Sociedad Americana de Cáncer y el Colegio Americano de Radiólogos recomiendan que todas las mujeres se hagan una mamografía entre las edades de 35 y 40 años. Los expertos sugieren que las mujeres entre los 40 y los 50 años, se hagan cada cierto tiempo una mamografía, y que las mayores de 50 se la practiquen una vez al año.
Sin embargo, los expertos sostienen que los mamogramas no detectan todos los tumores. Cerca del 20 por ciento de los tumores que pueden palparse no salen en las mamografías porque en algunas mujeres el tejido del seno es casi tan denso como el del tumor. Un poco menos del 50% de todas las anormalidades detectadas por los mamogramas son malignas dicen los científicos, pero aquellas malignas tienden a tener una apariencia distintiva.
Los tumores malignos, según los médicos, no tienen bordes redondos perfectos. Poseen una apariencia como de borde de estrella, como con especies de tentáculos. Y tienen áreas de calcificación, que se ven como pequeñas manchas irregulares blancas. Cuando los radiólogos ven tumores con ese aspecto, tienen un alto grado de certeza de que el tumor es maligno. Sin embargo, se hace énfasis en que ningún radiólogo puede estar tan seguro de que un tumor que se muestra en una mamografía es maligno, no puede empezar el tratamiento sin hacer una biopsia.
Las mujeres que no han llegado a la menopausia, algunas veces tienen tumores que son tan obviamente benignos, que no necesitan biopsia. Esto pueden ser quistes indoloros o signo de fibroquistes del pecho, una condición relativamente benigna. En mujeres pre-menopáusicas, las células de pequeños tumores con bordes regulares y no calcificación, con frecuencia pueden removerse a través de una aguja. Los médicos pueden estudiar estas células al microscopio, para confirmar si son malignas.
En el caso de la señora Reagan, la lesión era en apariencia lo suficientemente pequeña como para utilizar una aguja para marcar su localización, para una biopsia. Guiados por las imágenes de la mamografía los doctores insertaron la aguja contra la lesión, y removieron pate de ella para la biopsia. Esta se hizo por sección congelada. Este procedimiento standard, en el cual un pedazo del tumor es congelado y luego partido y examinado en el microscopio, da una respuesta de sí o no a la pregunta de si el tumor es canceroso. En el caso de la señora Reagan lo fue. El procedimiento que ella escogió para el caso de que su tumor resultara maligno fue una mastectomía radical modificada.
Con este procedimiento los cirujanos removieron el seno y uno de los dos músculos del pecho, lo mismo que los ganglios bajo los brazos. El lado del pecho donde el seno fue removido termina plano, o ligeramente curvo hacia afuera. Con esta cirugía todo el tratamiento termina ahí, y la mujer puede estar en su casa seis u ocho días después.
Un tratamiento alternativo para el cáncer del pecho, en el cual el diámetro del tumor es menor de cinco centímetros, consiste en remover solamente el tumor, y unos pocos ganglios debajo del brazo, y posteriormente hacer radioterapia. Las mujeres que optan por esta alternativa generalmente tienen una radioterapia de cinco días a la semana durante cinco o seis semanas. Con la opción de la radioterapia, el seno de la mujer es reducido, pero se conserva, y tiene pocos efectos colaterales. Meses después, el seno se ve diferente en algunos signos mínimos.
Muchos reconocidos estudios médicos han establecido que la supervivencia de las mujeres que seleccionan la remoción del tumor y la radiación es tan buena como la de las mujeres que optan por una mastectomía radical.--

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