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| 10/17/1988 12:00:00 AM

El Tutankamón del Perú

Expertos aseguran haber hecho la más importante excavación de la historia de Occidente.

Se trata de la más rica tumba nunca excavada en el hemisferio occidental". Así, sin más preambulos, el arqueólogo norteamericano Christopher B. Donnan describió en una rueda de prensa la semana pasada, el hallazgo de un entierro de la cultura Mocha, cerca a Sipán, en el noroccidente del Perú. Y dijo más: para este experto, director del Museo de Historia Cultural de la Universidad de California (Los Angeles), el descubrimiento sólo es comparable con el de la tumba del rey Tutankamón en Egipto, en 1922. Como quien dice, un verdadero bocato dicardinale para los arqueólogos.
La tumba tiene unos 1.500 años de antiguedad y está ubicada a 600 kilómetros al noroeste de Lima. En ella reposan los restos de un guerrero sacerdote, así como los de sus esposas, sus sirvientes y su perro favorito. Hay también valiosas piezas de orfebrería en oro y plata, y numerosos objetos de cerámica. En los alrededores de la tumba, que ahora se encuentran custodiados por guardias armados del gobierno peruano, se presume que haya mayores tesoros de una de las más antiguas civilizaciones americanas.
La Mocha fue una cultura preinaica de granjeros, artesanos y guerreros, que extendio sus dominios a lo largo de una franja de unos 300 kilómetros de ancho frente a las costas noroccidentales del Perú, entre los años 250 y 750 d. C. Los recientes hallazgos deben arrojar nuevas y reveladoras luces sobre la importancia que esta cultura tuvo en la historia precolombina.
La guaca encontrada cerca a Sipán, contiene una máscara de oro, dos espigas de oro y pepas de plata labradas en forma de maní. Incluye un escudo de guerrero de más de un kilo de peso, también en oro. Hay además una orejera dorada y turquesa, de la que cuelga una pequeña escultura del tamaño de un dedo pulgar, que representa a un guerrero y fue realizada en lámina de oro. Esta pieza, acompañada de minúsculos adornos móviles, fue descrita por Walter Alva, director del Musco Arqueológico de Lambayeque, Perú, como posiblemente el más fino objeto individual de joyería de la América precolombina, encontrado hasta ahora.
Alva fue el jefe del grupo de investigadores que excavó la tumba. Su trabajo fue apoyado por la National Geographic Society y el gobierno peruano. El profesor Donnan, aunque no participó en las excavaciones, visitó recientemente el lugar y, considerado como gran especialista en la cultura Mocha aseguró que el hallazgo demuestra el largo y rico historial de algunas culturas que florecieron mil años antes de la llegada de los europeos a América. "La elaboración de las piezas de oro, el estupendo trabajo logrado con ese metal, coloca nuestros conocimientos sobre la orfebrería del Nuevo Mundo en un plano diferente", agregó Donnan en la rueda de prensa.
Casi tan apasionante como el hallazgo mismo, fue la historia de intrigas, robo y contrabando, que protagonizaron grupos de saqueadores, antes de que los arqueológos se hicieran cargo del asunto. La clave la dio la confiscación en el aeropuerto de Los Angeles en la primavera de este año, de una serie de valiosas piezas. El profesor Alva, que tenía algunos datos sobre un inusual flujo de objetos de orfebrería y alfarería que, a lo largo de 1987, se dio entre el Perú y los Estados Unidos, pidió permiso a las autoridades de E.U. para examinar el matute. Una serie de allanamientos a las residencias de los saqueadores detectados por las autoridades peruanas, permitieron conseguir toda la información necesaria para hallar la tumba.
El daño causado por los ladrones no se limita a las piezas que hoy se consideran perdidas. Su nada técnica manera de excavar, parece haber destruido las bases de una pirámide de 70 metros de largo, 50 de ancho y 10 de alto, que rodeaban la tumba. El hecho de que haya huellas de lo que pudo ser una pirámide, también puede dar un vuelco considerable a los actuales conocimientos sobre la cultura Mocha.
Entre las curiosidades que encierra la tumba del guerrero Mocha, quien murió aproximadamente a los 30 años y medía 1.65 metros de estatura están los cuerpos de tres sirvientes y dos esposas o concubinas, que fueron enterrados con él para que lo acompañaran en la otra vida. Uno de los sirvientes parece ser un centinela, ya que uno de sus pies aparece mutilado, señal de que quienes lo enterraron no deseaban que se moviera de allí.
Estos son apenas algunos de los detalles que los investigadores han comenzado a estudiar a partir de los descubrimientos de Sipán. Sin duda, se trata de un hallazgo que hará historia. A partir de lo que ya se ha encontrado, lo único que se puede esperar es que las escavaciones en zonas aledañas, arrojen nuevas sorpresas. De suceder esto, es seguro que los fantasmas de los Mochas van a comenzar a pasearse por muchos museos del mundo.--
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