Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2004/05/02 00:00

Expansión viral

El paso que hacía falta ha sido dado.

La famosa oblea de silicio de la que se fabrican los procesadores.

La expansión en proporciones virales de la capacidad de cómputo no deja de asombrarnos. Empezó en serio la computación de 64 bits, que era ciencia ficción hace apenas 15 años. También hace 15 años los discos duros de los PC manejaban tamaños menores que un disquete actual y la memoria RAM asombró a los usuarios cuando alcanzó los 640 kilobytes. Hasta parecen un chiste cuando se mencionan estas magnitudes y ha sido necesario acuñar nuevos términos para denominar los tamaños y velocidades asombrosas de los dispositivos informáticos de hoy. Ya los datos se miden en exabytes, que representan 1.024 petabytes, que a su vez son 1.024 terabytes, que son 1.024 de los modestos gigabytes que tenemos en los computadores corrientes. Las cámaras fotográficas digitales andan por los seis megapixeles, las conexiones inalámbricas alcanzan los millones de bytes por segundo, para avergonzar a quienes se conectan a Internet con el viejo modem de 56 kbps, y a los computadores caseros se les dota con un giga de memoria RAM. Sólo hacía falta un paso: la ampliación de la capacidad de cómputo de los procesadores, obtenida con la naciente arquitectura de 64 bits. La gente de AMD dio el paso clave, no creando tal chip por primera vez, sino resolviendo el dilema del bajo costo y la compatibilidad con las aplicaciones de 32 bits. Su chip Athlon 64 puede integrarse en computadores de escritorio y portátiles al alcance del mercado corriente, que se despachan con el sistema operativo Linux de 64 bits. Ello obligó a Intel a revisar su estrategia Itanium, un procesador de 64 fabricado antes pero orientado a grandes servidores de alto desempeño y máquinas poderosas de muchos procesadores, que requerían software especialmente escrito para ellas. El primero en producir computadores de escritorio dotados de procesadores de 64 bits fue Apple, que lanzó el año pasado su modelo PowerPC G5 con un procesador IBM. En el mundo PC, Intel se había llevado las palmas al fabricar primero un procesador de 64 bits, el Itanium, lanzado hace un par de años. Pero Itanium pertenecía al 'dediparado' mundo corporativo y sólo puede correr software también de 64 bits. AMD optó por un enfoque diferente: un procesador que pueda correr aplicaciones de 32 bits, que son la gran mayoría, pero que goce de la arquitectura de 64. El Opteron y el Athlon 64 son los productos con los que acaba de dar un golpe mayúsculo en la industria informática. Hasta HP, que había sido socio de Intel en el proyecto Itanium, ya firmó con AMD para ensamblar computadores personales con Opteron. Y Microsoft, en vista de la acogida que ha tenido el nuevo Linux de 64 bits con el que vienen los computadores basados en Athlon 64 y Opteron, anunció que agilizará el proyectado lanzamiento de Windows XP de 64 bits para este mismo año. Nadie quiere quedarse por fuera de lo que sin duda será un importante hito tecnológico.

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