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| 1/15/1990 12:00:00 AM

LA JUSTICIA COJEA ...

Ochenta años más tarde una investigación de alta tecnología confirma que fue Robert Peary quien descubrió el Polo Norte.

El descubrimiento del Polo Norte fascinó a los pobladores del planeta en los primeros años del siglo, en la misma forma en que la llegada a la Luna causó furor entre sus descendientes 60 años más tarde. Pero si el primer paso del hombre en el satélite natural fue un evento presenciado por millones de personas a través de la T.V., el descubrimiento del Polo Norte, que reclamo durante toda su vida el almirante Robert E. Peary, sólo pudo comprobarse a través de las notas y testimonios del propio explorador.
Esa circunstancia llevó a que desde el mismo día en que se supo la versión de Peary, según la cual su expedición había llegado al Polo Norte el 6 de abril de 1909, surgieran detractores que ridiculizaron su anuncio. Peary se paso la vida tratando de convencer a sus contemporáneos de que el, y no el doctor Frederick Cook, era el auténtico descubridor del polo. Pero, después de su muerte, el asunto quedó sepultado en el olvido.
Pasaron más de 75 años hasta que los descendientes del almirante resolvieron resucitar el problema a raíz de un documental de televisión en el que se declaraba a Cook como el primer hombre en llegar al polo. Los documentos, notas, cálculos y, sobre todo, las multiples fotografías que el explorador tomó en su expedición fueron puestos en manos de la National Geographic Society, que encargo un estudio científico para determinar si Peary había o no llegado tan cerca, como afirmaba, del Polo Norte o si, por el contrario, tenían razon quienes pensaban que el explorador había llegado a más de 100 kilómetros de ese punto geográfico.
De ese encargo ha pasado casi un año y la semana pasada los resultados del estudio fueron públicados. De ser correctos, se confirmaría que fue Robert Peary, y no otro, quien logro ese hito historico. El estudio fue realizado por la Fundación de Navegación (Navigation Foundation), una agremiación profesional en el tema, y comprendió nuevos metodos analíticos para estudiar las fotografías, los registros de lecturas de la posición de los astros, lecturas de la profundidad del oceano y otros datos recogidos por la expedición de Peary. La conclusión es que el almirante estuvo efectivamente con los miembros de su equipo a no más de tres kilómetros del polo y no a cientos, como afirmaban sus críticos.
Thomas Davies; presidente de la entidad que llevó a cabo la investigación, declaró en rueda de prensa que el documento, de 230 páginas, llega a varias inferencias incuestionables: "Peary no era un timador y efectivamente llego al Polo Norte. El estuvo donde y cuando dijo que estuvo".
Pero lo más impactante es la forma como se llego a esas conclusiones tan concretas. Se usaron técnicas de "fotografía forense", por primera vez, para analizar las fotografías tomadas durante la expedición. Los cientificos usaron fotos que tuvieran sombras bien marcadas para calcular el ángulo del sol. Conociendo el largo del lente y el ángulo en el cual la cámara estaba sostenida en relación con un horizonte, se encontró un punto común donde unas líneas trazadas a traves de las sombras convergieron a diferentes ángulos, lo que permitio determinar la elevación del Sol.
Una foto tomada en el campamento de Peary el 7 de abril de 1909, que muestra un par de hombres frente a una bandera, permitió a los investigadores calcular un ángulo solar de 6.8 grados, lo que indicó que el sitio donde la imagen fue tomada estaba muy cerca del Polo, donde la inclinación del Sol ese día era de 6.7 grados. El estudio también determinó que las lecturas de profundidad oceánica tomadas por Peary corresponden con las que aparecen en las cartas de navegación modernas, que fueron tomadas por submarinos y por lo tanto no estaban disponibles en la época de la expedición polar.
Un reexamen del método de navegación usado por Peary, que empleaba mediciones solares para mantenerse en ruta hacía el polo, en cambio de los sistemas convencionales de lecturas longitudinales, mostro que era "práctico y preciso" para encontrar la dirección hacia un polo. Los investigadores encontraron que el uso del sextante para determinar la posición del Sol a mediodía era lo suficientemente preciso para mantenerlo en su ruta verdadera y para corregir las lecturas de la brújula, en ocasiones erraticas.
Ese método permitió que Peary se mantuviera increiblemente consciente de su posición en cada momento. El viaje hacia el Polo Norte fue hecho en medio de hielos flotantes que tenían un desplazamiento hacia el oeste, lo que llevó a muchos detractores a pensar que el explorador no podía haber llegado a menos de 80 kilómetros del punto geográfico. Pero Peary sabía muy bien lo que sucedia bajo sus pies y anoto en su diario no solamente el desplazamiento hacia el oeste, sino otro, más imperceptible aún, en sentido contrario. Con una cosa y la otra, el hombre se mantuvo siempre en ruta. "A la luz de todos los datos que acumulamos y asimilamos.--concluye el estudio--sentimos que podemos afirmar categoricamente que Peary realizo la meta de su vida al alcanzar el Polo Norte en la última de sus muchas expediciones. Ciertamente no encontramos ninguna evidencia en contrario".
Gilbert Gorsvenor, presidente de la National Geographic Society, que ha apoyado la afirmación de Peary desde que se produjo la expedición, dijo que su organización patrocinó el estudio para aclarar una gran injusticia historica. "La tecnología moderna no pudo encontrar ninguna razón para dudar de las palabras de Peary. Es importante limpiar su nombre y su memoria de las acusaciones de fraude".
En igual forma se manifestó Edward Stafford, uno de los únicos nietos sobrevivientes del almirante. Para el, el informe pone punto final a la controversia. "Hemos esperado este momento durante 80 años y yo personalmente he gastado muchísimo tiempo en defender a mi abuelo, por lo que siento ahora como si me hubiera sacado un gran peso de encima", dijo Stafford.
Pero no todo el mundo está tan convencido. Dennis Rawlings, un astronomo e historiador, crítico de vieja data de Peary, afirmó tras la rueda de prensa que no estaba muy impresionado. Rawlings desestimo la evidencia fotográfica, diciendo que ella sólo probaba que el grupo Peary había estado en proximidades del polo, un punto que, según él, no está en discusión. Para hacer los análisis fotográficos los investigadores se apoyaron en la hora en que, segun los diarios de Peary, fueron tomadas las fotos. "La palabra de Peary es precisamente lo que está en discusión, y ellos la usan para apoyar su estudio", dijo Rawlings, quien cuestiona el comportamiento de Peary durante el viaje, y afirma que en ocasiones olvido hacer anotaciones cruciales y en otras simplemente las inventó.En cualquier caso, parece que la controversia sobre Peary nació del hecho de que el explorador vendio los derechos de su historia por anticipado al periódico The New York Times, por la suma, astronomica para esos días, de US $ 4.000. Eso parecería indicar que hasta en la exploración geográfica el poderoso caballero, don dinero, hace de las suyas.
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