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| 11/10/2007 12:00:00 AM

Lejos de la meta

El 92 por ciento de las empresas colombianas no sabe para qué sirve Internet.

Por tercer año consecutivo, Corea del Sur ocupa el primer lugar en el índice de oportunidades tecnológicas de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones. Corea es toda una potencia en tecnologías de la información y la comunicación (TIC), gracias a una decidida y consistente política pública que se tradujo en incentivos, regulación adecuada, formación del recurso humano, inclusión digital e inversión pública y privada para innovación y desarrollo. Un día el Estado decidió que todos los coreanos necesitaban acceso a Internet en banda ancha y lo logró en tiempo récord. Nada de planes vagos y palabras bonitas, como tenemos por costumbre en este lado del planeta, sino pura ejecución real de decisiones serias.

La experiencia coreana fue examinada en el reciente Congreso Andicom 2007, celebrado en Cartagena, en donde, como llamativo contraste, se pasó revista también a la situación de las TIC en Colombia. El estudio del Centro de Investigación de las Telecomunicaciones (Cintel) reveló este año varias noticias: mientras en Estados Unidos y Corea la mitad de la economía está concentrada en servicios de información (53 y 44 por ciento, respectivamente), Colombia dedica la mitad de su economía a la transformación de materias primas, y la información ocupa apenas un 28 por ciento. El 98 por ciento de las empresas colombianas está conectado a Internet, pero solamente el 8 por ciento de ellas utiliza Internet para hacer negocios. El 92 por ciento restante se relaciona con sus clientes todavía a través de referidos, correo de papel y fax, como en los viejos tiempos.

En cuanto al uso de Internet por fuera del mundo empresarial, el estudio encontró que los colombianos que se conectan a la red lo hacen buscando entretenimiento, especialmente descarga de música, información o simplemente navegan sin un destino claro. El 80 por ciento de los internautas colombianos jamás ha tomado un curso virtual o buscado capacitación en línea.

Todas estas cifras dan piso a la intención del gobierno de formular una nueva estrategia nacional de TIC, que está en fase de redacción y será lanzada oficialmente en febrero próximo. Una serie de consultas ha sido realizada con el ánimo de construir consenso, pero en realidad es claro que la nueva estrategia está enfocada fundamentalmente hacia el sector productivo, con posible menoscabo del crucial tema de inclusión digital, en donde estaba el acento de la estrategia anterior, la llamada Agenda de Conectividad. Lo curioso es que Martha Rodríguez, la misma persona que estuvo a cargo de la primera -con énfasis social e inclusión de los pobres- está a cargo de la nueva estrategia, orientada hacia la inclusión digital de los empresarios. Para ella es obligatorio el enfoque hacia el sector privado porque "este no es un plan que lo pueda ejecutar el gobierno solo". La nueva política tiene tres líneas: infraestructura, preparación para la sociedad del conocimiento, y competitividad, con acento en el fortalecimiento tecnológico de las pymes. El gobierno destinará dinero del fondo de comunicaciones para los programas que le toca al Estado financiar, es decir, aquellos que no sean atractivos para el mundo de los negocios. Pero no es claro, sin embargo, el futuro de programas clave de inclusión digital, como Internet rural o el mismo Computadores para educar, los cuales se están "repensando y rediseñando".

Martha Rodríguez insiste en que "hoy tenemos dos Colombias, una Colombia metida en las TIC y otra que no ha entrado. Tenemos empresas del sector financiero listas para ofrecer servicios en línea, pero necesitan que la población pueda utilizarlos". Allí se resume el espíritu de la nueva estrategia del gobierno, la cual intentará acercar al país a las metas que países como Corea del Sur alcanzaron hace ya mucho tiempo. Pero no se están haciendo aquí los mismos esfuerzos que se realizaron allá, especialmente porque no se sabe de dónde saldrá el dinero para investigación, innovación y desarrollo, acaso la pieza clave del proceso. No obstante, cualquiera que sea la nueva estrategia, tendrá que servir al menos para redimir a ese 92 por ciento de empresas colombianas que aún no saben para qué diablos sirve Internet.
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