Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1990/10/08 00:00

LOS HOMBRES DE BARRO

El último hallazgo arqueológico de China podría superar a los jinetes de Qin.

LOS HOMBRES DE BARRO

Como casi siempre sucede en esos casos, la casualidad fue la responsable. Unos obreros chinos se encontraban en plena construcción de una carretera, cerca de la antiquísima ciudad de Xian, cuando a unos seis metros de profundidad, el golpe de una pica produjo un sonido poco familiar. Cuando llegaron los arqueólogos llamados a toda prisa, se confirmó uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años en China.
Lo que los constructores habían encontrado era un complejo de bovedas subterraneas extendidas por un area equivalente a 10 canchas de fútbol. En su interior, alineadas cuidadosamente, aparecían cientos de estatuillas de extraordinaria calidad artística, todas dotadas de rostros delicadamente moldeados y, lo que es más llamativo, todos diferentes entre sí. Algunos de aspecto adusto, otros muy apuestos, unos con la mirada fija hacia el frente, como llenos de ira y otros con una expresión apacible y calida. Junto a ellos, cientos de figurillas representan caballos y muchachos de menor edad.
El monumento proviene de la remota dinastía Han, y corresponde, según las escasas informaciones disponibles, a la tumba del emperador Jingdi, el quinto de la sucesión. Jingdi probablemente reinó entre los años 175 y 141 a.C., en una época de particular brillo, cuando se inventaron el papel y la porcelana, la filosofía y la historia eran cultivadas con refinación, y el país se extendía hacia lo que hoy se conoce como Corea y Vietnam. Jingdi conserva entre los historiadores la buena imagen del gobernante magnánimo y sabio.
Las informaciones que se tienen sobre el hallazgo son escasas, pues las leyes chinas son sumamente restrictivas en cuanto a los hallazgos arqueológicos. La razón está en el despojo de múltiples piezas que hoy reposan en museos occidentales, y que salieron del país ante la indiferencia de las autoridades de comienzos de siglo.
Eso explicaría que el descubrimiento, hecho el 10 de marzo pasado, sólo se conociera ahora. En cualquier caso, las informaciones fragmentarias que han salido en diversas publicaciones, afirman que el hallazgo supera con creces en cantidad y calidad el de la tumba del emperador Qin (descubierta en 1974), que contiene unas 10 mil figuras de tamaño natural, caballos y soldados que parecen representar, cada uno, a un individuo determinado.
En este caso no se trata de estatuas de tamaño natural, sino de figurillas de unos 60 centímetros de altura, carentes de brazos, y elaboradas en terracota roja. Ningún periodista occidental ha sido invitado a observar directamente el hallazgo, pero el Peoples Daily, uno de los órganos chinos que han informado sobre él, dice que "Algunos afirman que hay decenas de miles de figuras, otros que son 100 mil. Incluso hay quienes aseguran que se trata de millones".
Esa afirmación resulta controvertible, puesto que la excavación apenas comienza. Sin embargo, la medición de su perimetro podría explicar los números tan altos que se consideran. En todo caso, parece haber coincidencia en la comunidad arqueológica internacional, en cuanto a que los chinos no suelen ser exagerados en sus anuncios sobre el tema.
El trabajo de excavación se realiza en 14 pozos de 4 metros de ancho por 300 de largo. Algunos guardan caballos y carretas a cambio de figuras humanas, y otras parecen haber sido objeto de algún saqueador antiguo. Todos, sin embargo, representan para la región, una promesa que no es precisamente científica. Aunque el gobierno chino parece carecer de suficientes recursos humanos para las excavaciones, y eso explica que no se haya avanzado en otros descubrimientos, los hallazgos arqueológicos tienen la gran virtud de atraer extranjeros, y ello significa divisas.
En esas condiciones, se cree que los chinos pondrán todo su empeño en sacar pronto a luz pública los misterios de la dinastia Han. Porque, como lo dijo un aldeano del lugar al Peoples Daily, "Esos hombres de barro nos traerán hordas de occidentales".

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