Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2003/01/06 00:00

Los muertos de 2002

Triste funeral para reconocidos personajes de la informática.

Los muertos de 2002

La rapida evolución de la computación personal ha dejado fuera de combate a varios amigos ilustres que hoy se echan de menos. Requiem por el disquete Asesinado por su moderno rival el CD-Rom grabable, el disquete de 3,5 pulgadas exhala a esta hora sus últimos alientos. Apple ya ni los incluye en sus nuevos modelos iMac y son cómplices del crimen el email y las redes, que facilitan el intercambio de datos sin sufrir los riesgos de un disquete dañado. No hay nostalgia que valga cuando de comparaciones se trata. El CD-Rom almacena 600 veces más información por el mismo precio, los datos están más protegidos contra accidentes, es más bonito con sus bordes centelleantes color plata o dorado y si se daña sirve como portavasos posmoderno. El modesto disquete no podía competir en serio con la tecnología láser y hoy, prácticamente, es historia. Pero el CD-Rom a su vez está amenazado de muerte por su primo encopetado el DVD, que por casi el mismo precio ofrece la posibilidad de leer también el formato de video de moda. Napster: Duro de matar Armó un jaleo tremendo y fue necesario un gran poder de fuego para derribarlo. Las compañías discográficas finalmente lograron darle de baja aunque podría aplicarse la vieja frase de "los muertos que vos matasteis gozan de cabal salud", a juzgar por los numerosos herederos que hoy pululan en Internet repartiendo archivos mp3, como Morpheus o Kazaa. Pero ninguno de ellos, hay que admitirlo, será lo que fue el inolvidable Napster, el dulce paraíso del intercambio libre de música que más de 60 millones de usuarios disfrutaron hasta el hartazgo. Tras recibir muchas ofertas, Napster fue adquirido finalmente por la compañía norteamericana Roxio por 5,3 millones de dólares y se convertirá en un servicio de venta de música en línea. Servicio gratuito Otro muerto ilustre del año 2002 fue el servicio gratuito. El acceso gratis a Internet y las degustaciones empiezan a desaparecer bajo la inexorable ley darwiniana de la supervivencia del más fuerte. Tutopía ahora cobra por conectarlo a uno a la red, el diario El País de España cerró su web gratuita y ahora hay que pagar para leerlo en línea y muchos otros buenos ejemplos de servicio sin costo murieron paulatinamente a lo largo de 2002.

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