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| 6/15/1998 12:00:00 AM

NEGOCIO REDONDO

Poco a poco las obras en CD-Rom les quitan más espacio a los libros impresos.

Hasta hace unos años para disponer de una biblioteca útil en la casa era necesario contar con un espacio considerable, una estantería resistente, tiempo para clasificar y ordenar los volúmenes, personas que limpiaran el polvo y cuidaran los libros. Adicionalmente, contar con la suerte de que la polilla no hiciera de las suyas y destrozara aquellos libros menos consultados. Como si fuera poco, el proceso de consulta era bastante dispendioso y lento _a menos que se contara con un fichero en el cual se incluyera la información básica de cada ejemplar, lo cual constituía una ardua labor_. Sin embargo, con la llegada de la tecnología se ha producido un cambio radical en este sentido. La incursión del CD-Rom ha supuesto una revolución sin precedentes en el manejo de todo tipo de información. Hoy en día, en uno solo de estos discos es posible almacenar y catalogar cientos de obras y consultarlas de manera instantánea. En un CD-Rom caben aproximadamente 10.000 páginas de texto tamaño carta, que alcanzarían para albergar unas 35 obras de 300 páginas cada una. Es decir, que en un CD-Rom se podría guardar cinco veces el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua o 20 veces Cien años de soledad. De esta forma se explica el auge de esta tecnología, que ya no se limita únicamente a las obras literarias sino que se ha convertido en herramienta clave para la elaboración de obras de consulta, libros técnicos y material de enseñanza. Adicionalmente, las posibilidades de incorporar sonido e imagen en los mismos discos brindan unas opciones ilimitadas e imposibles de conseguir en obras impresas. Otra ventaja de los CD-Rom es que la actualización de su contenido es mucho más dinámica y su elaboración más económica. Pese a que en un principio estos títulos provenían exclusivamente del exterior, hoy en día varias empresas colombianas los fabrican y comercializan en el país, reduciendo de estas maneras los costos para el consumidor final. Por eso ya es común encontrar en tiendas, librerías y supermercados desde manuales técnicos hasta la Biblia, enciclopedias, libros de juegos interactivos o revistas que, aparte de ocupar poco espacio, resultan más divertidas sobre todo para los pequeños que se inician en la lectura y el aprendizaje. Con la reducción del precio de los computadores, la mayoría de los cuales ya vienen listos para multimedia, el comercio de estos productos tiene una perspectiva muy alentadora. Así lo confirma María Eugenia de Botero, de la empresa Kimera Editorial, especializada en esta materia, para quien "cada vez el mercado de estos productos toma más fuerza, cada día los buscan más". Kimera vende en promedio unos 3.000 títulos mensuales con un costo individual de unos 35.000 pesos aproximadamente. Por su parte Andrés García, de Microsoft Colombia, revela que en 1998 la venta de productos de referencia de la compañía ha crecido en un 15 por ciento, con ventas de 550.000 dólares. De manera que las bibliotecas voluminosas, muchas de las cuales sólo se utilizaban para colocar las fotos, tendrán que dar paso a anaqueles más pequeños y manejables, pero quizás con mucha más información.
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