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| 5/11/1987 12:00:00 AM

NICOTINOMANIA

Los fumadores de tabaco sufren una adicción tan fuerte como los usuarios de heroína

La evidencia de los daños que produce el fumar en el organismo es tan protuberante que resulta difícil entender por qué millones de personas continúan a estas alturas empeñadas en acortar su expectativa de vida. La respuesta la pueden tener recientes investigaciones que han demostrado que la nicotina es tan adictiva como la heroína, y según algunos testimonios, más difícil de dejar que ella.
En efecto, cuando se publicaron los primeros estudios acerca del tabaco, hace cerca de veinte años, se pensaba que fumar era un hábito de la misma naturaleza que el de comer papas fritas.
Hoy, sin embargo, se ha demostrado que la nicotina es tan adictiva como las anfetaminas, la cocaína y aun la heroína, sin contar con el alcohol, al que también supera en muchos casos.
Las coincidencias entre las drogas "duras" y la nicotina harían sonrojar de inmediato a cualquier fumador: afectan el sistema nervioso de diferentes maneras, pero todas resultan en la dependencia del usuario.
Como la heroína, la nicotina es un alcaloide que se encuentra en la naturaleza en ciertas plantas. Los alcaloides actúan adhiriéndose a los tejidos tanto en el cerebro como en el resto del sistema nervioso. La heroína lo hace en los sistemas de supresión del dolor, mientras la nicotina actúa en un sistema neurotransmisor que maneja la emisión de las señales nerviosas, la memoria y otras funciones de vital importancia.
Los estudios demuestran que los efectos que la nicotina tiene en los fumadores empedernidos incluyen un cierto incremento en la memoria reciente, en la concentración y en la capacidad intelectual. También comporta cierto alivio para las tensiones que se conocen comúnmente como stress.
La nicotina es, además, una droga cuyos efectos se sienten aún más rápido que las administradas por vía intravenosa. Cada vez que un fumador aspira una bocanada, la sustancia alcanza al cerebro en siete segundos; para cuando apaga el cigarrillo, la concentración de nicotina ha alcanzado su nivel más alto, pero sus efectos desaparecen rápidamente al ser eliminada por el hígado y expulsada a través de la orina. A los treinta minutos aproximadamente, la mayoría de fumadores buscan su siguiente dosis. Un sistema de regulación interna, no explicado aún, hace que los fumadores "sientan" cuando su nivel de nicotina está por debajo de lo "necesario" .
Pero la nota distintiva de la nicotina en el mundo de las drogas es que sus efectos son variables de acuerdo con la intensidad de la inhalación. Una aspiración corta parece poner más alerta a la persona, mientras una profunda produce un efecto relajante. "La nicotina es una droga para todas las ocasiones", dice el investigador doctor Ovide Pomerleau, director del programa de medicina del comportamiento de la Universidad de Michigan. "Sus efectos variables están disponibles a voluntad, para corresponder a las circunstancias. Contrariamente a las otras drogas, la nicotina no interfiere con las actividades normales".
"Los medios han exagerado los efectos de dejar los opiáceos, y han minimizado los efectos de dejar de fumar tabaco", dice el doctor Neal Benomitz, de la Universidad de San Francisco. De hecho, el panorama para los fumadores empedernidos, de esos que se fuman más de un paquete al día, no es mucho más negro que el de un adicto a la heroína. Al dejar de fumar, dicen los investigadores, los síntomas que se presentan son ansiedad, irritabilidad, dificultad para concentrarse, dolores de cabeza, problemas gastrointestinales y, sobre todo, ansia por el tabaco.
Los conocimientos que hoy se tienen sobre las implicaciones fisiológicas del uso de la nicotina han llevado al desarrollo de métodos para eliminar su necesidad estrechamente emparentados con los que se han ideado para las drogas duras. Se basan en el uso de otras drogas, principalmente antidepresivas, e incluso en algunos medios de administrar nicotina por vías diferentes al humo del tabaco, que ayudarían al paciente a soportar las dificultades físicas de la abstinencia mientras se concentra en eliminar los elementos psicológicos del hábito. En cualquier caso, las soluciones al problema parecen extremas, como también extremo es el nivel de dependencia que, como se ha demostrado, genera el hábito de fumar tabaco.
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