Miércoles, 22 de octubre de 2014

| 1988/04/11 00:00

PELLEJO Y ALGO MAS

La piel no es simplemente la gabardina del cuerpo .

PELLEJO Y ALGO MAS

La idea que se tenía de la piel ha variado mucho en los últimos años, gracias a sofisticadas técnicas de cultivos de células en laboratorio y a mejores pruebas para identificar y analizar los productos químicos de una célula. Así, pues, la piel es algo más que una elegante gabardina del cuerpo humano. Es un sorprendente órgano complejo que produce o remodela hormonas, enzimas y otras sustancias que pueden tener efectos vitales en el organismo.
Recientes estudios científicos han demostrado que ciertas funciones de las células de la piel parecen suplir algunas del hígado, que es el órgano de procesamiento químico más importante del cuerpo. La piel, el órgano más grande del cuerpo, también parece actuar muy estrechamente con las defensas.
Los nuevos descubrimientos pueden ayudar a explicar por qué es tan difícil salvar a algunas personas que han sufrido serias quemaduras; por qué algunas drogas actúan diferentemente en algunos animales de laboratorio y en humanos y, tal vez también, por qué al homo sapiens le iba bien en los comienzos de la humanidad, aunque no estaba provisto de una piel similar a la de los animales.
La piel humana tiene potentes defensas químicas, inmunológicas y físicas. Su capa más externa, la epidermis, está constituida casi enteramante por células llamadas keratinocitos, que están en diversas etapas de crecimiento, desarrollo y envejecimiento. Las células en la superficie misma son keratinocitos muertos llamados escamas, que continuamente se caen y son remplazadas por nuevas células. Las células más profundas de la capa epidérmica -células basales y espinosas- crecen, se reproducen y se diferencian en sus respuestas frente a influencias del exterior y a señales químicas de las células vecinas y otras más profundas del cuerpo.
Hasta hace relativamente poco tiempo, se había creído que la principal e incluso la única función de las células epidérmicas eran proveer una estructura física para ayudar a darle al cuerpo una figura, preservarlo de la deshidratación y protegerlo de una multiplicidad de "asaltos" del exterior. Se conocian muy pocas funciones de las células epidérmicas, excepto por el rol de la piel en la producción de vitamina D (la cual es realmente una hormona que fortalece los huesos y tiene otras funciones importantes). Se pensaba en los keratinocitos como células que respondían a señales. Ahora, los científicos se enfrentan a la idea de que estas células desempeñan también papel muy activo en la química del cuerpo, hasta el punto de que pueden alterar el comportamiento de otras células.

POTENCIAL ORGANO QUIMICO
Las nuevas investigaciones han demostrado que los keratinocitos son capaces de modificar las hormonas esteroides, para ponerlas en forma biológicamente activa. Las células pueden producir unas sustancias como las hormonas y un número considerable de productos biológicamente activos que, durante mucho tiempo, se creyó que eran exclusiva propiedad de los glóbulos blancos, del hígado y de otros órganos.
Las células de la piel también son capaces de reprocesar la hormona tiroides en su más poderosa forma biológica. Además, las células epidérmicas producen varias de las sustancias como el interferón y los interlenkins, que se sabe que son importantes para el sistema de defensas del organismo.
Dos de los interrogantes que existían eran los de cuántos de los productos bioquímicos actúan solamente en forma local sobre otras células de la piel e invasoras del exterior, y cuánto pueden influir estos productos en el resto del organismo.
Por definición, una hormona es una sustancia producida por una célula o tejido que afecta los tejidos distantes. Siguiendo esta definición, algunas de las nuevas funciones de los keratinocitos sugieren que las células son productoras de hormonas, pero esto es difícil de probar.
Las células pueden responder a las señales de los tejidos subyacentes y a estímulos externos como la luz, los químicos, la fricción o los microbios, alterando sus ritmos de crecimiento y remplazo. Ellas responden a las deficiencias genéticas y metabólicas y a las inevitables batallas inmunológicas que ocurren en la piel, produciendo la amplia variedad de escamas y ampollas que, con frecuencia, diagnostican los dermatólogos y expertos en alergias. Con excepción hecha de su papel en la producción de vitamina D, la epidermis venía siendo ignorada como un potencial órgano bioquímico. De ahí que comprender los productos químicos de las células de la piel, como el interferón, podria conducir eventualmente a prácticas estrategias terapéuticas.
Un grupo de científicos reportó que había transplantado con éxito un gene para la hormona del crecimiento humano en un cultivo de células de la piel y que había descubierto que el tejido logrado por ingeniería genética había producido y segregado la hormona. Los descubrimientos sugieren que el uso de las células de la piel podria ser una estrategia valiosa para intentos de terapia genética. Sin embargo, aún no hay respuesta sobre qué tan bien puede ser enviada la hormona a otras partes del cuerpo.
Otros experimentos adelantados demuestran que células de la piel cultivadas en laboratorio producen apoliproteína E, una sustancia primariamente producida por el higado, que juega papel importante en el metabolismo del colesterol. Sin embargo, la piel sólo fabrica 115 de lo que produce el higado y su papel aún se desconoce.
Otras investigaciones demuestran que las células de la piel pueden producir una enzima llamada collagenase, que contribuye al ciclo natural y al remplazo del tejido conectivo. La enzima es una importante ayuda natural para retardar el desarrollo de las arrugas que aparecen a medida que envejece la piel. Los informes revelan que la piel produce péptidos -cadenas cortas de amino-ácidos- que aparentemente son similares en su acción o estructura a las hormonas y enzimas que juegan papel clave en la bioquímica del organismo. Los científicos piensan que algunos de los péptidos de la piel son idénticos a aquellos fabricados en alguna parte del organismo, para producir efectos en muchos tejidos y órganos. En otros casos, los péptidos parecen ser similares tanto en su química como en su funcion a las conocidas hormonas péptidos o a las enzimas, pero no idénticos.
Aunque en el pasado esos descubrimientos fueron tratados como simples curiosidades, ahora la evidencia acumulada ha llevado a los especialistas a importantes conclusiones: la piel debe desempeñar un papel químico muy importante en la economía del cuerpo. Esto es particularmente cierto en lo que se refiere al sistema inmunológico.
Las investigaciones han demostrado que los keratinocitos producen un péptido que parece idéntico al timopoietin, una hormona producida por la glándula llamada timo. El timo controla el desarrollo de los linfocitos-T, una de las clases de defensas inmunológicamente activas, más importantes del organismo.
Otro grupo de cientificos reportó que las células de la piel producen interferones, sustancias antivirales que tienen roles regulares en el sistema inmunológico, y varios interleukins, productos inmunológicamente activos de las células-T. Así, pues, lo que ha comenzado a vislumbrarse es una orquesta de factores, de la cual aún no se sabe con precisión cómo interpreta la melodía. Sin embargo, aumenta la evidencia en el sentido de que las sustancias producidas por la piel juegan un papel crítico en graves enfermedades de la piel y también en el desarrollo normal del sistema inmunológico humano en sí mismo.

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