Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1988/06/27 00:00

A PICOTAZO LIMPIO

Los escorpiones, a diferencia de los hombres, sólo matan para sobrevivir.

A PICOTAZO LIMPIO

El reino animal sabe cómo hace sus cosas. Por eso, los científicos opinan que en materia de crueldad hay muchos animales que se destacan, pero ninguno tanto como los escorpiones. En efecto, el primo del común alacrán ha comprobado que todas las cosas horribles que se dicen sobre él, son verdad.
Esa es la conclusión a la que ha llegado el doctor Gary Polis de Vanderbilt University en Nashville, Estados Unidos. Este curioso profesor ha estudiado durante 15 años el comportamiento de los escorpiones que habitan en el valle de Coachella, una región desértica del Estado de California.
Al cabo de horas de paciente observación, el doctor Polis ha comprobado que, efectivamente, los escorpiones mayores se caracterizan por asesinar y comerse a sus descendientes. Tal como anotara recientemente una publicación especializada, "lo peor que se puede encontrar un escorpión en una noche oscura, es nada menos que otro escorpión".
La diferencia con el hombre (que también mata a sus semejantes y a veces se los come) radica en que en el caso del escorpión hay una razón básica detrás de sus actos: supervivencia. En efecto, el comportamiento "homicida" de este animal parece estar ligado con la disponibilidad de comida en el medio ambiente. Polis ha encontrado que la tasa de "asesinatos" sube o baja dependiendo de la estación y de la existencia de insectos en el desierto.
En el mejor de los casos (en la estación de lluvias), los escorpiones -que cazan de noche- pueden capturar moscas y otros especímenes fáciles de inmovilizar con una picada de su ponzoñoso aguijón. En tales ocasiones, todos los habitantes de la colonia salen a alimentarse, volviendo normalmente con la "barriga llena" a su madriguera.
Sin embargo, las cosas cambian cuando llega la temporada seca y la comida comienza a escasear. A pesar de que no hay "oferta" de insectos, el doctor Polis encontró que los escorpiones jóvenes salen de todos modos a cazar, lo cual parece, a primera vista, un desperdicio de energía.
No del todo, opina el especialista. Al parecer, los jóvenes dejan la guarida debido a que, si se quedan, pueden convertirse en la cena de los escorpiones mayores. La explicación es sencilla. Cuando llega la época del verano, los únicos insectos que quedan en el ambiente son ciertas hormigas y otros especímenes que pueden escapar con relativa facilidad o que también tienen aguijones envenenados. Aún en el mejor de los casos, el doctor Polis piensa que los escorpiones consiguen sólo un 50% de la comida que necesitan. La parte que les falta, debe venir de sus congéneres.
Adicionalmente, hay algunos "seguros" que funcionan. Las hembras que están embarazadas pueden reabsorber los nutrientes de sus propios embriones, con lo cual alargan el tiempo de desarrollo de éstos. Cuando llega la primavera, y la situación se torna normal, el tiempo de desarrollo embrionario se vuelve a acelerar.
Ese no es el único método. Al igual que los perros, los escorpiones pueden comer más de lo que necesitan y guardar el exceso de alimento en forma de carbohidratos en sus músculos e hígados. Los cuerpos de estos animales están preparados para poder incrementar su peso hasta en un 30%, sin que eso les cree ningún trastorno.
Como si todo lo anterior fuera poco, se ha encontrado que los escorpiones tienen tasas de metabolismo muy bajas. Polis considera que la velocidad a la cual estos animales consumen energía cuando descansan, es hasta 30 veces menor que en el caso de los insectos. Gracias a ese hecho, hay escorpiones que pueden vivir un año sin comer nada.
No obstante, si todo eso falla, siempre queda el recurso de devorar a los más pequeños. Las "mamás" escorpiones estudiadas por el doctor Polis dieron a luz generalmente en agosto, fecha en la cual la disponibilidad de comida es menor. Por lo tanto, si la cosa pinta mal, los escorpiones se comen sus propios bebés.
A pesar de lo destestable que parezca, el procedimiento parece bastante eficiente. El biólogo norteamericano encontró densidades de 10 mil de es tos animales por hectárea, en medio de uno de los desiertos más inhóspitos del mundo. Si no fuera por esa especie de canibalismo que practican, el doctor Polis opina que los escorpiones se verían realmente en problemas de supervivencia en caso, por ejemplo, de una sequía anormalmente larga. Por más desagradable que parezca el método, lo cierto es que no hay otra salida. El doctor Polis ha dejado en claro que aún los escorpiones matan por necesidad y no por gusto, cosa que -lamentablemente- no ocurre en el caso del ser humano.

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