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| 5/23/1988 12:00:00 AM

POR UN PELO

El ADN presente en el cabello, resuelve crímenes

La conocida frase "se escapó por un pelo", para referirse a malhechores que logran salirse con la suya, puede pasar pronto a ser tan sólo una arcaica expresión idiomática confinada a los empolvados diccionarios de las academias de la lengua.
En California, un grupo de científicos dedicados a la biotecnología acaba de desarrollar un método que, por un pelo, permite descubrir quién es el dueño de la cabellera. Se trata de un procedimiento basado en el análisis del ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN. El ADN, la sustancia determinante de los genes se encuentra presente en todas las células de un organismo y tiene una composición completamente distinta en cada individuo. Por esta razón desde hace varios años, los criminólogos y especialistas en medicina forense han venido utilizando los análisis de ADN para identificar la procedencia de muestras de material biológico como sangre, piel o cabello, encontradas en el escenario del delito.
Hasta ahora, para poder realizar este tipo de análisis era necesario obtener una muestra considerable del material en estudio. Un solo cabello contiene menos de una billonésima de gramo de ADN, y la muestra mínima requería por lo menos varias millonésimas de gramo.
Lo que los doctores Henry A. Erlich y Russell Higuchi de la Cetus Corporation y George Sensabaugh y Cecilia H. von Berolingen de la Universidad de California desarrollaron fue la forma de multiplicar millones de veces la pequeñísima muestra de ADN, por un método llamado reacción en cadena de la polimerasa. Este método, conocido también como ampliación de genes, hace que la más ínfima múestra de ADN pueda multiplicarse las veces que sea necesario para poderla analizar.
El método de reacción en cadena ya se venía utilizando en muestras de sangre o semen demasiado pequeñas para ser estudiadas por medios convencionales. Sin embargo, establecer el tipo de sangre, por ejemplo, sólo permitía una aproximación a la identidad del sujeto. Es decir que de un cierto número de sospechosos, se podían descartar varios de ellos mediante el análisis de las muestras encontradas en el lugar de los hechos, pero no se podía establecer a ciencia cierta a quién pertenecían.
El método recientemente perfeccionado permite identificar al individuo con la precisión de una huella dactilar y además a. partir de un solo cabello encontrado en la escena del delito. El análisis dura apenas unas pocas horas y está casi todo automatizado.
Su utilidad no se reduce al campo de la criminología. También puede usarse en arqueologia y paleontología para determinar a partir de pequeñísimas muestras de material orgánico la procedencia, la antiguedad o las características de los seres a que pertenecían.
Pero sin duda alguna su aplicación práctica más inmediata y la más importante es en el análisis forense. El cabello es una de las evidencias más frecuentes en un delito. Lo que significa que, de aquí en adelante, la expresión más utilizada por criminólogos, detectives y redactores judiciales puede llegar a ser "lo cogieron por un pelo".
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