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| 1/22/1990 12:00:00 AM

POR UN PUÑADO DE CELULAS

Se investiga posibilidad de trasplantar celulas individuales en lugar del hígado entero.

El mayor problema que enfrentan los pacientes que esperan que se les trasplante un órgano no es científico ni médico. El drama de la espera consiste principalmente en la escasez de donantes. Eso no solo se aplica a todos los órganos, sino a todos los paises donde se lleva a cabo ese tipo de operación. Pero en el caso del trasplante de higado parece haber una solución en el horizonte.

Se trata de una aproximación diferente. Varios equipos de investigadores en Estados Unidos y otras partes del mundo se encuentran estudiando la posibilidad de trasplantar células individuales en lugar de órganos completos. La esperanza es que esas células sean capaces de subdividirse, multiplicarse y crecer hasta convertirse en un higado con todas las de la ley.

Trabajar a niveles celulares, sin embargo, representa problemas nuevos. No es suficiente inyectar a un paciente con una infusión de células.
Estas deben estar dispuestas de una manera coherente, en una forma orgánica capaz de trabajar por si sola.
Ese es el gran reto que enfrentan los investigadores, de los cuales un buen ejemplo es el equipo conformado por Joseph Vacanti, director del programa de trasplante de higado del Hospital de Niños en Boston, Estados Unidos. Por lo pronto, Vacanti y su equipo multidisciplinario han conseguido algunos éxitos en ratones. Pero, por lo visto, todavia es largo el camino por recorrer.

La clave del proyecto de Vacanti es un "bosque" de unos 40 centimetros cuadrados, compuesto por fibras plásticas, en el que las células pueden implantarse. Esas fibras se convierten en el vehículo perfecto para las células, pues no sólo las transportan hasta el sitio indicado en el organismo, sino que les proveen de sustento mientras se adaptan a su nuevo ambiente y, por último, desaparecen cuando todo está arreglado.

Este andamio celular debe cumplir, sin embargo, muchos más requisitos.
Primero que todo, las células del hígado deben ser capaces de "subirse" en él. "Las fibras de un nuevo producto plástico que estamos usando en el proyecto", dice Robert Langer, ingeniero químico miembro del equipo investigador, "tienen moléculas que las células de hígado son capaces de reconocer y por lo tanto es más fácil que se "monten" en ellas". En segundo lugar, el "bosque" debe ayudar a alimentar a sus huéspedes. Una vez implantado en el cuerpo, las células necesitan un suministro estable de sangre. Los vasos sanguíneos crecen en forma natural hacia el sitio en que se ha efectuado una intervención quirúrgica, pero ello probablemente no sería suficiente. Las versiones futuras del aplique plástico podrían incluir proteínas promotoras del crecimiento que estimularían el de los vasos.

El tercer requerimiento es que el "bosque" debe mantener las células a una distancia adecuada para su interacción quimica. Las células necesitan intercambiar sustancias no sólo entre si, sino con el ambiente que las rodea; por ejemplo, deben enviar señales químicas para atraer células especializadas en "remodelación" al área, con el fin de que produzcan fibras de colágeno para su soporte. El bosque plástico parece haber tenido éxito en ese propósito, pues en experimentos con ratas, tomó de 4 a 6 semanas que las células trasplantadas estuvieran sostenidas por fibras naturales.

Es en este punto cuando el "bosque" tiene su efecto más impresionante: desaparece. El plástico es convertido en moléculas pequeñas, más fáciles de eliminar. Pero si ello no fuera así, la estructura química del material está diseñada de forma tal que se descompone en forma natural con el paso del tiempo.

Por el momento, es en este punto donde la historia del equipo de Vacanti termina. Las células trasplantadas en ratas han crecido y hasta han asumido algo de la carga de trabajo de sus hígados respectivos. Pero para poder asumirlo del todo las células tienen que proliferar, y eso es precisamente lo que no han querido hacer.

Nadie sabe realmente el porqué de esa reticencia. "Las células del hígado son un poco extrañas y un poco paradójicas", dice Vacanti. Se refiere a que ellas no proliferan bien cuando están en cultivo o después de su implante. Pero en su estado natural, antes de su remoción del donante, ellas tienen un enorme potencial de regeneración, hasta el punto de que son capaces de reproducir más del 50% del hígado humano por sí solas.
Esa propiedad, entre otras cosas, permitió, hace pocas semanas, llevar a cabo el primer trasplante parcial del hígado de una madre viva a su hija de pocos meses de nacida. Pero ese procedimiento es sólo posible para bebés.
Por lo pronto, las rebeldes células del hígado deberán todavía revelar muchos secretos de su forma de actuar y de cómo y porqué son capaces de regenerar el órgano completo.-
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