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| 1/18/1988 12:00:00 AM

PRUEBA DE AMOR

Como el caso de Franco Nero y la chocoana Mauricia Mena hay más en el país

PRUEBA DE AMOR, Sección Tecnología, edición 294, Jan 18 1988 PRUEBA DE AMOR
Un morochito está en medio sin proponérselo, de un escándalo de dimensiones internacionales. Aún no se sabe a ciencia cierta si el actor Franco Nero es el padre de la criatura, aunque tanto él como su madre Mauricia Mena? se han declarado dispuestos a someterse a unas pruebas científicas que deberá considerar la juez de menores de Cartagena al dictar su sentencia. De todos modos, el caso ha puesto sobre el tapete el problema de la paternidad irresponsable en Colombia y le ha dado primer plano a las posibilidades científicas que tiene el país para enfrentar los miles de demandas que se presentan al año.

La legislación vigente en materia de filiación contempla como una prueba indiciaria,la realización de unos exámenes que desmenuzan las características de la sangre tanto del niño como de la madre y del presunto padre. Para efectos legales, su valor es absoluto en la medida en que el resultado sea negativo, esto es, se descarte la paternidad del demandado, y solamente tiene un valor relativo cuando confirma que es efectivamente el padre de la criatura.

Esa relatividad es cuestionada en medios científicos. El doctor Emilio Yunis, director del laboratorio de genética del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, afirma que "las conclusiones científicas no pueden ser objeto de opiniones o debates". Aunque la Corte Suprema de Justicia le dio a ese tipo de pruebas un espaldarazo jurídico en una sentencia reciente, aún, en opinión del científico, falta mucho camino por recorrer hacia su plena aceptación.

Y es que las pruebas no son, como parece imaginarse la mayoría de la gente, ni parecidas a las necesarias para sacar el pase o para hacerse una transfusión. Se trata de una serie de exámenes complejos, que se pueden dividir en dos grupos. El primero, al que se someten todos los casos que llegan al Instituto, comprende la hemoclasificación, a partir de una treintena de tests. No sólo se establece el tipo de sangre de acuerdo con la clasificación A, B, O, y el factor Rh, sino que se practican las pruebas Kidd, Kell, Duffy, Lewis y otras. El propósito de exámenes tan exaustivos es encontrar sistemas polimórficos en la sangre que permitan una comparación más confiable entre los resultados de unos y otros.

Si la aplicación de la primera serie de pruebas no descarta la paternidad, entonces se realiza otra que prácticamente no deja duda al respecto. Se trata de la llamada HLA, que comprende solamente los glóbulos blancos. La posibilidad de encontrar dos individuos que sin ser parientes cercanos tengan identidad en los resultados de esa prueba es del orden de una en 60 mil, por lo que la seguridad del resultado es del 95% de los casos. "Una seguridad sumamenle alta que no debería producir ninguna clase de dudas". En cambio, en caso de que la prueba demuestre la falta de identidad entre los examinados, la seguridad de que el demandado no es el padre es del ciento por ciento, pues en palabras del doctor Yunis "nadie puede dar lo que no tiene".

El problema consiste en que en el país se presentan al año más de 5 mil casos o sea un promedio de 20 ó 25 familias diarias, esto es, de 60 a 75 exámenes por día. Eso de por sí ya sobrepasa la capacidad logística del Instituto, que debe desplazar periódicamente sus propios funcionarios a las sedes regionales para recoger las muestras. La congestión es tal, que la prueba HLA solamente se puede practicar en los casos que llegan directamente a Bogotá o cuando las pruebas previas no han dado resultados confiables. De esa manera, la certeza científica no puede llegar sino a un número minoritario de demandas.

El problema social, entre tanto, es grave. Las estadísticas demuestran que sólo entre el 15 y el 20% de las demandas terminan en que el demandado no es el padre de la criatura. Y si se tiene en cuenta que los casos reales deben ser al menos 10 veces más numerosos que los que llegan a los juzgados de menores y al ICBF, el resultado es que en Colombia ser hijo de nadie, cada vez es más común. --

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