Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1990/08/06 00:00

¡QUE RATA!

Un estudio justifica la mala fama de los roedores más odiados del mundo.

¡QUE RATA!


Decirle a alguien que es una rata no resulta ni mucho menos un piropo. La humanidad le ha tenido una especial animadversión a esos roedores que se han enseñoreado del mundo subterráneo de las ciudades, desde donde a veces asoman su horrible hocico para asustar por igual a damas y caballeros.

Una serie de investigaciones realizadas en los Estados Unidos ha intentado explorar ese submundo, ha llevado a los científicos a expresar su admiración por esas extrañas criaturas de la noche, y al mismo tiempo su repudio por unos animales que podrían ser los enemigos más temibles del hombre, al menos en el campo de los mamíferos.

El doctor James Childs, del Centro Médico Johns Hopkins, anunció algunos de sus descubrimientos, que son muy significativos.

·La mayor amenaza de las ratas reside en su facilidad para transportar el "hantavirus", capaz de producir la fiebre hemorrágica, una enfermedad que produce daños en los riñones de los seres humanos.

·Las ratas comen solamente alimentos en buen estado. "Como no pueden vomitar, han desarrollado un instinto especial para evitar comer lo que las afecta". Siempre que una rata se enferma por algo que comió, la colonia entera evita esa fuente de alimento, lo que hace que sea extremadamente difícil exterminarlas en un sitio determinado.

·Las ratas nunca viven lejos de su alimento. Por eso, es común encontrar madrigueras cerca de restaurantes o supermercados.

·Casi siempre es inútil tratar de acabar con ellas mediante trampas de comida, así ésta sea un verdadero manjar. La razón es que una vez que una de ellas ha sido atrapada, el grupo jamás vuelve a acercarse.

·Las ratas de ciudad crecen más y son más agresivas que las ratas de campo.

·Las ratas grandes son más prolíficas. El doctor Childs encontró que el 42% de las ratas hembras que capturó se encontraban preñadas, lo que implica un promedio de 10 crías cada 45 ó 50 días. Estas a su vez, pueden comenzar a reproducirse a los dos meses de vida.

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