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| 3/19/1990 12:00:00 AM

RUINAS EN RUINA

Alarma por inminente desaparición del tesoro arqueológico de Egipto.

Cuando fueron construidos hace miles de años, los monumentos de los antiguos egipcios simbolizaron la pretensión humana de acercarse a sus dioses. Al final del segundo milenio de los cristianos, los mismos recintos misteriosos se convierten, mas bien, en el ejemplo mas claro del efecto demoledor del hombre del siglo XX sobre el entorno que le rodea. Las reliquias de Egipto, el conjunto arqueológico más grande del mundo, parecen destinadas fatalmente a la destruccion como consecuencia del deterioro del ambiente que los rodea.

En su existencia de miles de años, los monumentos egipcios sobrevivieron a millones de amenazas representadas en guerras, saqueos, fenomenos naturales y en el puro y simple transcurso del tiempo. Pero nada hizo tanto daño en tan corto lapso como la llegada de la tecnología, que al intervenir sin mucha fortuna en los ciclos naturales de la region altero radicalmente el ambiente que rodeaba a los lugares arqueológicos. Hasta los monumentos que permanecen sin excavar, que los hay por miles en Egipto, estan hoy en peligro de desaparecer sin que los vea de nuevo un ojo humano.

Para complicar las cosas, lo mala no es solo la humedad que inunda hoy lo que antes era una sequia regular. La Comunidad Arqueologica Internacional, y la egipcia en particular, ven los esfuerzos de salvamento atascados en un pantano de celos profesionales y regionales, falta de recursos y, sobre todo, de experiencia para encarar un desafio de esa magnitud.

Desde hace años los egiptólogos habían advertido los peligros que entranaban el aumento de la humedad, sobre todo por la transpiración de miles de turistas que atestaban como ahora las claustrofóbicas habitaciones. Pero siempre habian confiado en que las que permanecian baja tierra estaban a salvo, por lo pronto de los seres humanos. Pero el crecimiento del nivel de las aguas subterraneas ha desvirtuado esa apreciación.
Existen evidencias cientificas obtenidas en excavaciones recientes que prueban la destruccion bajo tierra de delicadas estructuras de piedra caliza y arenisca.

La situación de las reliquias egipcias, que ya era preocupante, entró en barrena a raiz de la construcción de la represa de Aswan; kilometros arriba de Luxor, lugar de concentración de monumentos en peligro. La mano humana trajo un cambio fundamental y subito al entorno del Valle del Nilo, la delgada franja de fertilidad que cubre el 30% de la extensión total de Egipto pero acoge a la mayoria de sus 55 millones de habitantes.

A partir de su llenado en 1967, el ciclo de inundaciones y reflujos del Nilo fue regulado de tal manera que los agricultores pudieran tener una irrigación permanente todo el año que les permitiera recoger dos cosechas en vez de una.

Pero si las nuevas practicas agricolas multiplicaron la producción de alimentos--y trajeron un crecimiento desmesurado de la población, lo que de por si puede resultar catastrófico a largo plazo--los seres del pasado recibieron un golpe fatal. El nivel de la aguas subterraneas subió y el aire era más humedo debido a que los canales de irrigación nunca volvieron a estar vacios. A ello se agrega que la creciente salinidad del suelo, afectada además por los desechos humanos y de las industrias, ha causado el desprendimiento de las capas externas de la piedras. Y los visitantes que atesta diariamente lugares como la Ciudad de los Muertos o la Ciudad de los Vivos, dejan por día el equivalente a seis galones de humedad. Y cuando se van, los buses que los transportan vibra con furia sobre lugares otrora sagrados.

"Algunos monumentos se están de sintegrando ante nuestros ojos", dijo recientemente un arqueologo que quiere mantener su anonimato. Pero cualquier posibilidad de salvación depende de la capacidad de los arqueólogos para sacar el mejor partido posible a la cooperación internacional. Sin embargo las diferencias entre los egiptólogo egipcios y los extranjeros tienen raices culturales profundas que se remontan a las primeras excavaciones del siglo pasado, cuando una virtual horda de europeos quiso hacerse famosa con cualquier hallazgo, sin que el respeto por lo sagrado del lugar ni por su conservación tuviera mayor interés.

Pero los extranjeros no se quedan atrás en sus quejas. Aunque reconocen que más de uno vino en el pasado más o menos lejano a hacer el papel de Indiana Jones, atribuyen a la xenofobia el incremento de trabas burocráticas y el papeleo con que el Estado egipcio ha regulado la actividad arqueológica en el país. "Todos allí parece que quisieran ser los auténticos defensores de sus tesoros, en contraposición con el ministerio de al lado", declaró un especialista europeo. Como si fuera poco, la batalla entre el Ministerio de Turismo y el Ministerio de Cultura, que marchan en direcciones opuestas, hacen que los esfuerzos científicos por salvar lo que queda se diluyan en la descoordinación y el caos.

Sin embargo, ninguno de esos galimatías presenta mayores retos que la ignorancia generalizada y casi absoluta sobre lo que realmente hay que hacer para salvar más de 2.000 tumbas piramides, obeliscos y efigies. Hoy es universalmente aceptado lo que afirma el profesor Sayed Tawfiq, director del Patrimonio Arqueológico Egipcio, quien dice que nadie quiere embarcarse en un proyecto de dimensiones tan inusitadas "porque es extraordinariamente difícil, y si se falla, no hay una segunda oportunidad " .-
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