Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1989/05/15 00:00

SOMOS DIFERENTES

Por primera vez se demuestra científicamente que el cerebro de la mujer no es igual al del hombre.

SOMOS DIFERENTES

Cuando a finales de la semana pasada los científicos dieron la noticia, las feministas pusieron el grito en el cielo. El tema, que hasta ahora había sido vetado por las mujeres--que temían fuera utilizado en su contra--, finalmente salia a la luz pública. Un grupo de investigadores, encabezado por una mujer, anunció a varios medios de comunicación un hallazgo que dejó boquiabierta a más de una: sus últimos estudios comprueban que existen diferencias en la estructura anatómica del cerebro de los hombres y el de las mujeres. Inmediatamente aparecieron en los mismos medios que transmitían la noticia, varias feministas que insistían que esto no es cierto, y afirmaban que, si existen diferencias entre los dos sexos, éstas son solamente el resultado de una cultura machista.
Lo que las feministas no oyeron es que las diferencias encontradas no implican desventajas, para la mujer. Aunque fueron muchas las conclusiones de los nuevos estudios en este campo, el mayor avance consiste en haber comprobado que partes del corpus callosum, las fibras que conectan los dos hemisferios cerebrales, son más grandes en las mujeres que en los hombres, a pesar de que éstos tienen el cerebro más grande. Esto podría explicar por qué las mujeres se recuperan más rápidamente de cierto tipo de lesiones, por que el número de niños que sufre dislexia es mayor que el de las niñas y por qué, en promedio, las mujeres tienen una mayor habilidad verbal que los hombres. Sin embargo, aunque las feministas se aterren, se ha comprobado que los hombres tienen mayor facilidad para las relaciones espaciales. Como el cuerpo calloso une tantas áreas del cerebro, la diversidad encontrada sugiere que puede haber diferencias aún más profundas de las que se conocen hasta ahora.
La investigación se realizó en la Universidad de McMaster en Ontario, Canadá. Allí se llevaron a cabo varios estudios en los que se analizó a cincuenta pacientes, 35 de los cuales eran mujeres. Se encontró que la parte del cerebro conocida como istmo es más grande en las mujeres que en los hombres. El istmo está localizado detrás del cuerpo calloso y conecta los centros verbales y espaciales del cerebro, enviando información para ambos hemisferios. En un artículo aparecido recientemente en el periódico The New York Times, la doctora Sandra Witelson afirma que en esta diferencia de tamaños podría estar la clave del hecho de que las mujeres posean una mayor habilidad verbal. Generalmente ellas aprenden a hablar primero que los varones, tienen una mayor fluidez y cometen menos errores de pronunciación y gramática que los hombres. Ellos, en cambio, tiene una mayor aptitud para ciertas tarea de tipo espacial, como dibujar plano. o mapas e imaginar figuras geométricas en movimiento.
La doctora Witelson encontró otras diferencias menores, tales como que los hombres zurdos tienen el istmo más grande que los diestros. Esto no sucede en las mujeres. Y además, mientras en los hombres el tamaño del istmo disminuye entre los 40 y los 70 años, a los miembros del sexo "débil" no les ocurre lo mismo. "Incluso, es posible que las diferencias sean más profundas de lo que imaginamos. Es factible que la forma como el cerebro realiza la misma actividad, como utilizar la mano derecha, sea muy diferente en cada sexo", afirma la doctora Witelson.
Aunque en este punto los expertos todavía no parecen ponerse de acuerdo, algunos estudios de aptitudes, que miden la habilidad matemática y verbal, han demostrado que si en cuanto a capacidad existe una igualdad de condiciones, la verdad es que existen áreas específicas en las cuales las diferencias de habilidades entre los dos sexos son notorias.
Otra teoría que puede explicar la facilidad de las mujeres para las actividades verbales se basa en el hecho de que en ellas los centros del lenguaje están más centralizados que en los hombres. Un estudio llevado a cabo recientemente, en el cual se analizaba la irrigación sanguínea del cerebro mientras un grupo de hombres y mujeres escuchaba palabras y música a través de un audífono, demostró que los centros del lenguaje en las mujeres están conectados con un mayor número de áreas. Esto significa una desventaja para los hombres. Por ejemplo, prolonga el periodo de recuperación en el caso de lesiones cerebrales como los derrames, especialmente cuando el daño ocurre en la parte izquierda. Se sabe que las mujeres se recuperan más rápidamente, porque pueden compensar el daño por medio de la utilización del lado derecho.
El tema parece interesar tanto a los científicos como a las feministas. En el último número del boletín científico Journal of Neuroscience, varios investigadores señalan haber encontrado diferencias aún más agudas en experimentos realizados con ratas. Comprobaron, por ejemplo, que el hipotálamo es más grande en los machos que en las hembras. Aseguran también, haber observado una diferencia en la estructura de las neuronas localizadas en el hipocampo, encargadas de transmitir mensajes desde la corteza cerebral. Aunque estas observaciones no se han realizado en seres humanos, los científicos señalan que varios hallazgos similares realizados en roedores han tenido correspondencia en los hombres.
Lo que falta por determinar aún son las implicaciones de estos descubrimientos. Y aunque es posible que pase mucho tiempo antes de que éstas se conozcan, lo que por el momento queda claro es que las feministas no tienen de qué preocuparse.

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