¿Fórmula mágica?
Como si se tratara de la receta mágica de la Coca Cola, se ha querido presentar con gran misterio un esquema que puede ser entendido con el elemental uso del sentido común.
David Murcia dice que su actividad depende del flujo de caja. Este dinero proviene de la actividad comercial de DMG y de la rentabilidad de la veintena de empresas del holding. No niega que también recurren al dinero de la venta de nuevas tarjetas. Es decir, los recursos que la gente les lleva a manos llenas todos los días.

Asegura que DMG hace los pagos a la gente por publicidad, es decir, los beneficios que las personas obtienen cumplido el plazo pactado, contablemente lo llevan a la valoración de su marca que, según Murcia, es el principal activo de la compañía. A principios de año él dijo que sólo si le dieran 50.000 millones de pesos vendería la marca de DMG.

Lo llamativo es que las cifras de Murcia y su negocio tienen un fuerte contraste con lo que refleja su contabilidad. Al revisar el balance de Grupo DMG S. A., una de sus principales compañías (verlo en Semana.com), llaman la atención varios hechos. El primero es que a pesar de lo cuantioso de su operación (72.000 millones de pesos de ingresos), la empresa sólo obtuvo al final del año una utilidad de 37 millones de pesos. El segundo es que en su balance a 2007 sólo tiene un patrimonio de 126 millones de pesos, una cifra que dista mucho de ser una garantía real para una operación de tal magnitud. Y lo tercero es que en su activo, en el rubro de intangibles, que es donde aparece consignada la información de marcas, licencias y patentes de las que es dueña la empresa, sólo aparecen 164 millones de pesos, un monto muy lejano del valor en el que Murcia valora la marca DMG.