Las otras elecciones

"¡Cada taza cuenta!", reza el lema de la peculiar votación que la cadena de supermercados 7-eleven realiza por tercera ocasión, en la que los consumidores deciden a qué candidato apoyan, en el momento de pedir su café. Tanto en 2000 como en 2004 la particular predicción, sustentada en el millón de tazas que vende la cadena cada día, le acertó al ganador. Al cierre de esta edición, los resultados (que se publican cada semana en el USA Today) favorecían a Obama con el 59,32 por ciento, frente al 40,68 por ciento de McCain.

Se dice que Obama es supersticioso, pero no debería tener mucho de qué preocuparse, pues el de 7-eleven es apenas uno de los insólitos indicadores, nada científicos, a los que los estadounidenses comienzan a prestar atención en las semanas previas a las elecciones. Todos le favorecen.

El físico también deja bien librado al demócrata. The New York Times publicó una tabla sobre la estatura de los candidatos presidenciales desde 1896 en la que quedaba claro que los más altos han ganado en 17 elecciones y los más bajitos sólo en ocho. Algo similar ocurría con el peso, pues en 19 ocasiones ha ganado el que tiene más kilos. En esa lógica, el espigado Obama, de 1,86 metros y 81 kilos, debería imponerse sobre McCain, quien mide 1,70 y pesa 75 kilos.

Pero el más curioso de estos indicadores tiene fecha propia: el 31 de octubre, día de Halloween. Los fabricantes de máscaras aseguran que sus ventas son, tradicionalmente, el más fiel reflejo de las preferencias de los votantes. En este año las réplicas del rostro de Obama superan en ventas a las de McCain. Aunque, si del día de las brujas se trata, la máscara de la candidata a vicepresidenta republicana, Sarah Palin, ha sido la sensación de la temporada.