La dialectica perversa de Petro
Ante los requerimientos por su cuota de responsabilidad en la elección del Procurador, enemigo de los derechos sexuales de las mujeres y de la minorías, Gustavo Petro salió a explicar que ellos sabían de las posiciones ultra-religiosas y retardatarias de este nefasto señor para la gente laica y demócrata, pero él -a nombre de su grupo político-, sabedor de que su elección era un hecho, negoció un compromiso de lucha contra la corrupción y penetración del paramilitarismo en el Estado. Como quien dice, del ahogado el sombrero.
Veamos. Un supuesto candidato de izquierda, dejó colgada a la gente laica y demócrata, a la gente progresista, a las minorías, a las mujeres y se alió con la derecha conservadora para que cumpliera en su cargo lo que le obliga la constitución y la ley.
En la extraña ideología de Petro, por obra y gracia de una extraña dialéctica, los pobres y las minorías pueden ser traicionadas en aras de exigirles a los funcionarios públicos la revolucionaria tarea de cumplir la ley, o mejor, como decían los maestros del socialismo, la ley burguesa. Genial. Petro ha superado con su dialéctica al mismísimo Hegel.
Los cientos de miles de mujeres pobres -las ricas no tienen ese problema- en Colombia que mueran a causa de un aborto practicado en condiciones infrahumanas, se lo agradecerán. También la iglesia católica, culpable de miles de injusticias y de crímenes a través de la historia. La iglesia, que bendice las guerras y le tiene pavor a que las mujeres ejerzan la libertad sobre su cuerpo. La iglesia, contra la que lucharon los enciclopedistas y los socialistas que fundaron el mundo moderno con el que Petro y su partido no tiene nada que ver.
Por Luis Fernando Afanador
Publicado 11/03/2009