¿Quién se ha llevado mis vacas del Ubérrimo?

La seguridad democrática es un tema que nadie se atreve a cuestionar. "Uribe podrá ser ineficiente en todo lo demás, pero eso sí le ha funcionado. Y con eso basta". Tal parece el juicio popular. Por eso, los políticos de la oposición no se atreven a tocar dicho tema: les da pánico perder los poquitos votos que tienen. Y porque nadie lo hace, porque es dogma supremo de este gobierno, me llamó la atención una columna de José Fernando Isaza donde hace una evaluación de la seguridad democrática en puros términos de eficiencia y sostenibilidad. Su conclusión aterradora es la siguiente:
De acuerdo con las cifras del Ministerio de Defensa, en el período 2002-octubre 2009, el número de guerrilleros abatidos es de 13.398, el de desmovilizados 20.876 y el de capturados 35.220. Es bueno aclarar que la cifra de capturados no es igual a la de detenidos puesto que, como lo aclaró el ex viceministro de Defensa Juan Carlos Pinzón: “Es importante precisar que un número de capturas no es exactamente equivalente a número de personas, dado que a una misma persona se le puede capturar más de una vez sin que se llegue a la judicialización”. Suponiendo que el número de capturados sea la mitad de las capturas, se tiene que el número de guerrilleros puestos fuera de combate por ser abatidos, desmovilizados o capturados, sería de 51.884. En el año 2002, las Farc y el Eln tenían 20.600 guerrilleros y en 2009, 11.500, lo que muestra que de cada 100 guerrilleros puestos fuera de combate logran reemplazar 82. Surge la obvia pregunta: ¿no es más eficaz y menos costoso, social y económicamente, actuar para disminuir el reclutamiento, que mostrar resultados sólo con el “conteo de cuerpos”?
No sé a ustedes, pero a mí esos datos me parecen contundentes. La seguridad democrática no es viable a largo plazo, hay que revisarla. Y por lo tanto no hay que reelegir ni al maestro ni a los discípulos que la siguen viendo como una verdad incuestionable. Simplemente porque los hechos la contradicen.
Como la lógica y pasiones políticas no siempre van de la mano, lo más probable es que lo anteriores datos concluyentes -suministrados por el Ministerio de Defensa, reitero- no hagan cambiar de parecer a la mayoría y sigan con la fe intacta en la seguridad democrática. Entiendo: las estadísticas no mueven las masas ni los votos. Sólo las parábolas y las historias. Pues bien, a esas mayorías fanáticas les tengo una historia -absolutamente real- que espero les haga trastabillar su fe inquebrantable en la seguridad democrática: ¡se robaron 500 vacas del Ubérrimo! Del Ubérrimo, la catedral del régimen, el sitio más custodiado del país. Así como lo están leyendo. La noticia salió pero fue rápidamente opacada en los medios porque su efecto hubiera sido devastador. Ahí les dejo esa parábola de la vida real para que reflexionen y saquen sus propias conclusiones en las horas de recogimiento.
Por Luis Fernando Afanador
Publicado 02/03/2010