¿Están con El Capo?
Hoy retomo mi blog, espero que lo hayan extrañado.
Es mucho lo que hay para decir de El capo. Aunque me enganché tarde a la historia, me enganché. Engancha. Ese es su primer, aunque básico, punto a favor. Otro sin duda es la producción, es una gran producción, con mucho cuidado con el lenguaje visual, pulida . Es un esfuerzo interesante por hacer género policíaco, que es complejo en su verosimilitud, aunque tiene defectos o metidas de pata a lo “esto es absurdo, jamás pasaría en la vida real..”.
La mayoría de las actuaciones, o las principales son impecables. Queda uno sorprendido con el talento de Katherine Vélez, Elkin Díaz, Óscar Borda y por supuesto de Marlon Moreno. Katherine y Marlon se lucen, como casi siempre. Qué no decir de "la Perris", María Adelaida Puerta es una revelación como actríz, es fantástico su trabajo esta vez y demuestra su versatilidad después de Sin tetas no hay paraíso...
Otros personajes son aguas tibias: el Ministro (Diego Trujillo) es tibio, no la actuación como el personaje en sí, quién él es, lo mismo que la hija de El Capo… y la esposa del Ministro lo único que genera es unas ganas locas de apagar la televisión…
Marlon hace una gran interpretación del personaje que los creadores de la historia construyeron, pero desde mi punto de vista, lo que habría que cuestionar es el diseño del personaje en sí mismo. ¿Cómo puede ser posible que la mayoría de la gente con la que he conversado, e incluso yo misma, esté del lado de El Capo?
El personaje es absolutamente encantador y en ese sentido el mensaje de los guionistas resulta perverso. Me gusta que al Capo lo pinten humano, no un malo malo como de película, de esos que no existen nunca, sino un hombre complejo, malvado, indolente, criminal, pero a su vez inteligente y sensible.. una paradoja.
Cuando hago fuerza frente a la pantalla para que no lo atrapen o logre fugarse, en un momento dado me sacudo y me digo: “es un criminal, tiene miles de muertos a cuestas, asesinar para él es como mover fichas de un juego, de su propio negocio…”. Pero los escritores de la historia logran lo contrario a la ética: que uno se enamore de él, lo defienda, lo justifique, lo legitime en sus actuaciones al amparo del ser humano que también es y, de otro lado, vea a la fuerza pública como el grupo de “los malos”.
para mí resulta perverso el mensaje. La televisión nos manipula. Aunque reconozco que los libretos de El Capo son muy buenos, mi crítica va a la intencionalidad cuando se escribe para televisión: ¿deben los escritores tener una intencionalidad ética? ¿deben tener en cuenta el impacto del mensaje cuando El Capo es visto por cerca de 280.000 niños en promedio cada noche (datos Ibope) y en total por 2.800.000 colombianos?
Repito, la serie está muy bien, cuenta con la integración de muchos elementos claves: actuaciones magistrales, buenos, sensibles y reflexivos libretos, una producción a la que se le nota el trabajo y la inversión…. Pero ¿es válido que muchos queramos que el preso sea el Presidente mentiroso y no Pedro Pablo León Jaramillo?
Por Camila González
Publicado 10/22/2009