A LAVARSE LAS MANOS

Caminando por Baviera - IV
¡De cómo Colómmmmbia se ha convertíiiido
en un ejémmmplo para el Múnnnnndo!
Esta casa que ven arriba, es el palacio presidencial en Berlín, la residencia del Presidente alemán Horst Köhler bautizada en el siglo XVIII con el fanástico nombre “Schloss Bellevue”. Pues bien, alguien detrás de las puertas de la mansión del Primer Mandatario alemán le debió haber contado a Herr Köhler que el Presidente de la República de Colombia, un tal Álvaro Uribe, se contagió el pasado mes de la tristemente ilustre gripe porcina. "Ah carachas", habrá pensado el alemán dando un brinco, "¿a los poderosos también nos da esa cosa? ¿Y si me enfermo? ¿Me matará? ¿Sobreviviré? ¿Me recuperaré y seré un hombre más reflexivo? ¿O me dejará el virus tan impávido como a ese tal Uribe, a ese cascarrabias, a quién hace algunos días vi en televisión acusando de secuestro a sus paisanos estudiantes de una pobre universidad pública? O peor: ¿nos volveremos como él?" Tan hundido en sus pensamientos se encontraba el Presidente Köhler que abrío un cajón, sacó una agenda vieja y polvorienta y llamó la élite política de su país para contarles lo que había pasado allá en el Nuevo Mundo, en los bordes de la línea ecuatorial.
¿Y qué hicieron sus colegas? Pues bien, por estos días Alemania se está alistando para la campaña de vacunación más grande de su historia. Una vacuna contra el virus AH1N1 ha sido desarrollada para que a partir de mañana quien quiera pueda protegerse de lo que, con la llegada del invierno, se teme podría ser una nueva oleada de la gripe porcina. Y sin embargo, según informes de prensa de los últimos dos días, existen dos preparados de la vacuna. Uno, plagado de riesgos y muy criticado, con que se vacunará a aquello que los políticos llaman "la gente". Y otro, más costoso y libre de sustancias sospechosas, que se le sumistrará a la jefe de gobierno Angela Merkel, a los miembros de su gabinete, a los soldados y a funcionarios de alto nivel.
¿Tanto miedo tienen de contagiarse del virus? Dice hoy el colega bloguero Luis Fernando Afanador que ayer oyó en una buseta el siguiente chiste: "No entiendo porqué a Uribe se le pegó el virus del AH1N1 si siempre se lava las manos." Pues, Luis Fernando, por lo que vemos ya algún colombiano trajó la broma a Europa. Y hasta el Palacio de Bellevue llegó.
Foto: Schloss Bellevue, Berlín
Bundesregierung © Creative Commons
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HISTORIA DE UN TIRANO

Caminando por Baviera - III
El
destino de este insecto ha sido un exclusivo designio
de su voluntad. Yo lo vi llegar. La rueda de hojalata yacía sobre la
mesa de un
café, y él se acercó. Pareció titubear por un instante, pero pronto
trepó por el
borde, accedió al interior y, de inmediato, buscó el centro. Lo observé
durante
varios minutos. En un improviso, se apoderó del minúsculo dominio, se
arrellanó en su trono microscópico y ascendió a rey de la rueda de la
mesa del café de mi pueblo. Pero pasado un tiempo, el
malestar empezó, y el insecto, a moverse. Al comienzo daba giros
ágiles, sólidos; al
final, bordeaba la desesperación. Vi como se estrellaba contra los
bordes metálicos de la rueda, como tomaba impulso para volver y volver
a chocar.
Debí
partir sin asistir al final de la función. A lo
mejor el camarero lo puso a volar de una macroscópica bofetada. O acaso
éste
mismo, desplegando una sonrisita sediciosa, lo aplastó con el dedo. O
quizá nadie lo tocó
y se lo llevó el viento, porque he vuelto al café, lo he buscado, y ya
no está. Pero algo ha cambiado en este pueblo perdido en las faldas de
los Alpes. Cuando estoy cerca de aquél café, me agrede siempre esa
músiquita criolla que dice: "Álvaro Uribe Vélez, Presidente".
Foto: Camilo Jiménez/Copyright©2009
Derechos reservados del autor
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MALA INFLUENZA

Caminando por Baviera - II
Una observación sobre nuestro infectado número 621
A
la sala de redacción del diario en que trabajo, aquí en las lejanías de
Baviera, llegó hace unas semanas un comunicado del Ayuntamiento. A
pesar del verano y las vacaciones y las ganas de no hacer absolutamente
nada extendidas a lo largo y ancho de la República Federal, los
políticos de turno de mi pueblo parecían percatarse de la inminencia
del asunto. La población, y hasta los no muy apreciados periodistas,
debían tomar las medidas necesarias para cuidarse del virus de la nueva
influenza, rezaba la misiva. Y advertía sobre la importancia de proveer
los lavatorios de desinfectantes, de portar mascarillas y de lavarse
las manos y brazos con rigor después de cualquier contacto “riesgoso”.
Y vean ustedes: los alemanes son obedientes. Desde que expidieron el
comunicado nadie más ha contraído la gripe.
Podríamos
decir que nuestro Presidente no ha corrido con suerte. Se ha convertido
en el caso número 621 infectado por la nueva influenza en Colombia.
¿Pero —me pregunté al leer la noticia— acaso el Ministro de Protección
Social no se lo advirtió? Uribe apretaba manos en Bariloche, barajaba
carpetas, manoseaba nervioso el micrófono, todos lo vimos. Por un
momento dos hechos me tranquilizaron: el virus no proviene de Correa o
de Chávez, y Uribe, que esta vez no les tocó las manos, no pudo
habérselos transmitido. Qué suerte tuvimos: Chávez se habría tomado una
contaminación como un ataque a su soberanía.
Y, bueno, habría habido guerra.
¡Aproveche, Presidente, y recúperese también de paso de otras malas influenzas!
Imagen: Virus de la influenza H1N1
Tomada por el CDC Influenza Laboratory, Center for Disease Control and Prevention, USA (Public Domain)
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IDIOTEZ APLICADA

Caminando por Baviera - I
Desde
hace pocas semanas vivo en el Sur de Alemania. Todos los días viajo de Múnich a
una minúscula ciudad a las orillas del Lago de Starnberg. Un buen día, caminando
por un sendero de un pueblo cercano llamado Tutzing para cubrir un asunto
local, me topé con esta placa: “Instituto para la Idiotez Aplicada”.
Busco
enfocarme. Pienso en Alemania. Deseo ver la placa colgada de la puerta de entrada de
algún ministerio; la veo meciéndose sobre los puestos de campaña del partido
ultraderechista NPD, saltando como un pop-up en la página web de una
que otra banda de la izquierda radical de Berlín.
Pero
sucumbo
a un ataque subrepticio. De repente, viajo de Tutzing a Colombia:
pienso en Bariloche, pienso en la Cámara de Representantes,
pienso en el resguardo de Gran Rosario, pienso la reelección, en el
electorado, en el uribismo acérrimo, en las mentiras del gobierno, en
las trampas de la guerrilla, en la frivolidad de los ricos, en el
cinismo del oligarca, en el patán que un día casi me arrolla con su
Landrover, en Kid Pambelé.
(P. D.: Podrían seguir mi ejemplo, yo ya lo colgué en mi blog.)
Foto: Camilo Jiménez/Copyright©2009
Derechos reservados del autor
Por Camilo Jiménez
Publicado 10/22/2009