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| 6/12/2006 12:00:00 AM

Pasado de moda

El peluquiado parcero, los jeans entubados con camiseta arremangada, la pinta hippie, el uniforme de gala del colegio... Estos son sólo algunos de los recuerdos que enviaron nuestros lectores sobre las incómodas modas del pasado.

El cocacolo
Obviamente los lectores que han enviado mensajes son más jóvenes que yo. En
mis tiempos la moda era andar de "cocacolo", lo que implicaba un pantalón
oscuro o bluejean con la bota un poco alta ("de saltar charcos"),
mocasines negros y medias blancas (este era el detalle clave). El
"peluquiao" era medio indiferente, pero mejor si era a la Elvis Presley; o
si no, en todo caso, con copete. Esa pinta tendría hoy un lugar de honor en
cualquier loboteca. Aunque nunca se sabe, de pronto vuelve.
Más tarde se pusieron de moda los pantalones de cadera con bota campana y
cinturón ancho, el pelo un poco largo y patillas.
Alfredo Jiménez
 
La bata loca
No sé en el interior, pero acá en la costa se usaron bastante (demasiado tiempo diría yo), encima de una licra a media pierna, unas baticas estilo embarazada con zapato de charol incorporado. La bata loca, como se llamaba a la batica de maternidad, tenía que ser con bastante estampado... Qué corroncho.
Rodolfo Hernández
 
La pinta grunge
Pues llegando a los 90's la pinta sufrió un cambio drástico con la llegada del grunge y las pintas opacas, empezando con las camisetas de un solo color y sin ninguna marca en especifico (mientras mas piratas mejor), tenis vans de un solo color y desteñidos, bluyines viejos y rotos. Las mujeres se pintaban con base para parecer más pálidas que de costumbre y se ponían labial negro o café (es más, ganaba la niña mas blanca por encima de las trigueñas hermosas de nuestro pais...). Así fue hasta finales de los noventas... No hace mucho.
Esteban Rivera Celis
 
Procesión a Tuluá
Uy a mi sí me toco salir en cada procesión que hacían en Tulúa. Mi mamá nos prestaba para todas, y era horrible porque nos ponía vestidos de pellizco para estrenar (que picaban), medias pantalón blanco (con ese calor), zapatos de charol nuevos (para amansarlos caminando en la procesión), peinado inflado con laca en peluquería... Y esto fue desde los 8 como hasta los 13 años. Lástima que no tengo las fotos escaneadas para mostrarles. Claro que mi hermana menor si las ve las rompe porque a ella también le tocó. Mi papá solo decía: “probrecitas las niñas”, pero mi mamá mandaba y no había argumento que la convenciera.
Alicia Restrepo G.

El jean estrecho
En mis años de mozo adolescente pasé por la época de jean estrecho, ¿lo recuerdan? Y valla si lo era, inclusive en la máquina Singer de mi abuela le apliqué la dosis de estrechés a los jeans de mis amigos, y ella cobraba por hacer que parecieran una lombriz de la cintura para abajo. ¿Y quién no sufrió colocándose una bolsa de supermercado para que entraran y después pidiendo misericordia a un familiar para que jalara mientras uno agarrado de la baranda de la cama se preguntaba cómo hacen de la moda una tortura? Pero ay del que no lo hiciera, o el que no doblara la pequeña manga de las camisas o camisetas y saliera la calle con fiebre de sábado, a cantar Thriller... ¿Cómo sobrevivimos a esto? Debe ser por las vacunas.
Ps. Jhon J. Ospina Osorio, Medellín

 
El uniforme de gala
Escribe Juan Guillermo Echavarría López de por qué el se volvió hippie, y lo comprendo porque yo pasé por esa etapa. Lo que no cuenta es que había que ir uniformado a la misa del domingo a las doce del día con el uniforme de gala de la escuela, que era una camisa blanca con cuello almidonado, un corbatín azul, el famoso pantalón de paño azul y una gorra al estilo Che Guevara con el logotipo de la escuela. Por si fuera poco nos formaban en fila india por la calle con un calor infernal. Por eso ahora digo: ¡Alma Bendita, siquiera se murieron los abuelos para no volver a ese calvario!
Mary Rodríguez
 

El "entubado"
Recuerdo con gracia en los 80’s la antítesis del bota-campana: el pantalón entubado con tenis Reebok y camisetas marca "Op" o Gotcha (y eso que no hemos mencionado la camisa de chalis con zapatos de material sin medias), acompañado el dinámico conjunto de un peluqueadito con colita, algo similar al "7" parcero.
Era tal el "entube" del pantalón que había que ponerse una bolsa plástica en el pie para facilitar la puesta. Pero al momento de quitárselo venía el otro problema, pues se debía calcular con precisión ingenieril el ángulo correcto del tobillo para no descoser la bota del pantalón, para lo cual opté por reforzarla con hilo de cáñamo y quitarme el problema de encima. ¡Todo por ese deber pueril de impresionar a las chicas!
Mario Galvis
 
El pelao “cuca”
Yo recuerdo ese que era el “pelao cuca de la cuadra” con la siguiente pinta: pantalón azul bota tubo (con cierre en la bota para mejor efecto) y doble costura morada estilo torero, uno zapatos zodiak o unas zapatilla de material sin medias, camisa de chalis o seda fría y correa de metal, o con chapa de Harley Davidson. Para hacer deporte, pantaloneta Umbro o GYM, con camiseta esqueleto fosforescente marca Gotcha, Op u Oakley. La clave de la camiseta es que las mangas se “arremangaban” (término paisa que no existe). Los tenis eran TROOP con hombreras en la lengua para realzar su grandeza o unos VANS de colores. Y la gorra, mientras más grande el muñeco, mejor. El motilado consistía en poco pelo a los lados, arriba peliparado y largo atrás con colas. Ante esta pinta más de una cayó, aunque viendo las fotos no entiendo por qué. En fin, esperen otro correo dentro de 10 años para describirles cómo era la pinta de hoy.
César RuedaAdolescente setentero
 
El hippie

Recuerdo en mis años de adolescencia en los años 70 haber usado unos pantalones de bota campana que parecían zamarros con "tiro corto" (el actual descaderado) y en tela "terlete". Se usaban con cinturones de no menos de 5 cm de ancho y con una hebilla del símbolo de la paz. El atuendo lo complementaban unos buenos zapatos de plataforma con su "trompa" y una camisa con cuello ancho y las puntas bien largas. Eso sí, no podía faltar el estampado de arabescos. Gracias a Dios no hay evidencia gráfica mía vestido en semejante facha. Qué tiempos aquellos !!!!!
Hernán Jaramillo

Naranja, verde militar y morado
Hace unos 15 años aproximadamente estuvieron muy de moda el naranja, el verde militar y el morado, combinados estratégicamente así: pantalón verde militar con camisa y medias naranja o morado, éstas últimas en lana. Todo acompañado del tan popular Alf de la época.
Astrid Villaueva
 
De modas y costumbres
Es una lástima que la actual generación no haya disfrutado la pluma mágica del maestro Rafael Arango Villegas, quién a propósito escribió un épico articulo relacionado precisamente con los sufrimientos causados por los dictados de la moda y las costumbres en su generación. Relataba por ejemplo que en sus tiempos, los primeros zapatos se estrenaban el día de la primera comunión, lo que hacía de este un día dolorosamente inolvidable, porque según describía: “Los zapatos de mi época eran clavados con puntillas que yo calculo eran de dos o más pulgadas, porque cuando se miraba a su interior, un zapato parecía un caimán con las fauces abiertas...

Yo, tristemente no fui ajeno a tales avatares. En mi traumatizada niñéz existió la costumbre de “encachacarlo” a uno de piés a cabeza, por lo que el martirio no era causado por un solo adminiculo, sino por todo el conjunto. Para comenzar, no faltaban los consabidos zapatos nuevos, que en ese entonces eran fabricados por nuestra “amada” empresa GRULLA no en cuero sino en cemento, porque esos no eran zapatos sino formaletas de concreto armado, como también lo dijo el maestro.

Venían luego los pantaloncitos de paño, a los que pareciera que en su proceso de corte y costura les agregaran polvos pica-pica, porque con solo verlos, empezaba uno a brincar como atacado por el mal de San-vito. Para no herir su sensibilidad, no voy a hablar de la camisa almidonada que caía parada en el lavadero de ropa, ni del corbatincito que era la cuota inicial del proceso de ahogamiento que luego continuaría con la corbata.

Para rematar el “primoroso” conjuntico, venía entonces la chaqueta marca EVERFIT, a la que no sé que gracioso le dio por llamar “bocadillo”, porque eran muchas las amarguras que se pasaban con ella. Era un saquito de lo más “cuquito”, pero había que ponérselo para conocer cuales eran las temperaturas del averno (les dije que también le hechaban polvos pica-pica?).

Pero no se vayan que esto apenas comienza (como dicen en el circo); resulta que el fatídico conjuntico tenía varias aplicaciones, todas ellas igual de terrorificas. En mi conmocionada memoria quedaron tres:

1- Primera comunión: lo levantaban a uno a las cinco de la mañana, lo vestían, le clavaban un cirio en la mano que hacía sudar las manos como las de un condenado y lo llevaban para una interminable misa en latín.... En los pocos momentos en que uno no estaba semi-inconsciente, soñaba con cualquier forma de comida, porque aparte de todo, había que ir en ayunas...

2- Visita con la mamá donde las amigas: después de vestirlo a la carrera, porque las mamás siempre andan de afán, lo metían a un carro para lo que a uno le parecía un viaje interminable, pues se dormía tres veces y se vomitaba otras tantas, sin sospechar que todavía faltaba lo peor, pues no más llegar salían cuatro viejas culecas a agarrarse de mis pobres cachetes, luego había que sentarse como un riel, no hablar y menos quejarse del “sauna”, porque venía el consabido pellizco que nuestro “bocadillo” no amortiguaba en nada. Cuando ya se estaba al borde del colapso, lo llevaban a la mesa y le servían un chocolate tan caliente, que empañaba los vidrios de toda la casa... Debo agregar que debía consumirse sin quitarse la chaqueta ni aflojarse el corbatín...

Si su sensibilidad no ha sido afectada irremediablemente, paso al último y más terrorifico caso:

3- Procesión del Viernes Santo: Si no era de “estrén”, el conjuntico máximo tenía otra postura por lo que todavía no estaba “domado”; por lo tanto causaba todo tipo de sofocones cuando lo sacaban a uno corriendo de la casa a perseguir la procesión que se realizaba al mediodía y bajo un sol canicular... Imaginen las consecuencias de andar en esas con unos zapatos que tallaban y la ropita que lo hacía sentir a uno en candela. Yo llegaba a tal punto de agonía, que envidiaba al cristo que ibamos persiguiendo, porque por mucho que a él lo hubieran martirizado, lo llevaban cargado, iba sin camisa almidonada, corbatín y chaqueta y no estaba domando zapatos...

¿Comprenden ahora porque al crecer nos volvimos Hippies?
Juan Guillermo Echavarría López

Faldas bombachas, medias largas y calentadoras
Me acuerdo de la época en que las niñas salían a la calle con faldas bombachas como un globito y de colores fosforescentes. Se las ponían encima de chicles de colores y en las pantorrillas usaban medias calentadoras de lana. Para completar la pinta, acostumbraban ponerse cinturones gruesos de cuero para resaltar la cintura. Frondio.
Maria Camila Ochoa

El peluquiado paisa
Creo que no ha pasado del todo la moda, muy antioqueña, de peluquiarse de maneras exóticas, con buen uso de la máquina rasuradora. ¿Qué tal el famoso peluquiado del 7? Este consiste en raparse las sienes, de modo que resalte la forma del susodicho número alrededor de las orejas del sujeto. También está la 'mesa de billar' (en algunos círculos llamado el Bart Simpson o la planchita), que busca conseguir el efecto de una tabla en la parte superior de la cabeza. Y qué me dicen del estadio: en medio del pelo parado, un hueco en la zona de la coronilla. O la colita que le hacen a los pobres niños desde antes que tengan uso de razón. O el churrusquito esobre la frente. O el chulito de Nike que se rapan en la parte de atrás...
N.N.

¿Qué otras modas incómodas recuerda? Envíenos sus historias, anécdotas, recuerdos, fotos, etc., de todas esas modas pasadas de moda. El correo: zonalector@semana.com. El asunto: moda





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