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| 5/21/2018 7:32:00 AM

La fortaleza de la banca

El sector financiero demostró resiliencia y es uno de los bastiones para la recuperación de la economía en el futuro. Competencia e innovación, las claves.

La banca, recuperación de la economía en el futuro La fortaleza de la banca

En un año en que la desaceleración dejó en rojo las calificaciones de buena parte de las industrias del país, el sector financiero pasó raspando, pero pasó. La caída en el consumo de los hogares, el estancamiento de la inversión y el incremento del desempleo redujeron y deterioraron la cartera de créditos. Sin embargo, la banca logró mantener unos niveles aceptables tanto de la calidad de la cartera como de la rentabilidad.

Esto permitió que los servicios financieros se convirtieran en uno de los principales impulsores del crecimiento económico el año anterior. Y todo apunta a que será uno de los principales pilares para la reactivación de la economía en 2018.

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El año pasado, la cartera crediticia se expandió a ritmos cercanos al 2 por ciento, un crecimiento modesto frente al 6,1 por ciento de 2016. La cartera vencida creció a tasas del 37 por ciento, afectada por el deterioro del crédito comercial. Casos como la intervención de Electricaribe, los problemas de la Concesionaria Ruta del Sol y la quiebra de algunas empresas del SITP le pasaron una costosa factura al sector. Por su parte, la cartera de vivienda tuvo un comportamiento mejor debido a los programas de subsidio del gobierno, mientras que la cartera de consumo y microcrédito alcanzaron los mayores índices de deterioro.

Pero la adecuada gestión de riesgos de la banca y las medidas de la Superfinanciera para facilitar la reestructuración de los créditos permitieron que la calidad del crédito se mantuviera en niveles manejables del 4,33 por ciento y que las utilidades alcanzaran 8,3 billones de pesos. Si bien esto representó una fuerte caída en los resultados ante el incremento de los gastos de provisiones, la cobertura, rentabilidad y solvencia del sector, todo apunta a que 2018 será mucho mejor.

En la medida en que se reactive la economía, habrá un freno en el deterioro de la calidad de la cartera y un menor nivel de provisiones que se traducirá en una mayor rentabilidad y crecimiento del sector financiero. Asobancaria prevé que los servicios financieros crecerán el 3,9 por ciento, como uno de los principales generadores de valor agregado, que facilitan la reactivación de la financiación de la inversión y el consumo.

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Las previsiones de este gremio apuntan a que la cartera de crédito crezca 6,3 por ciento real, ante las menores expectativas de inflación, la reducción de tasas que hará el Banco de la República y el mayor nivel de confianza del consumidor, especialmente, en la segunda parte del año, cuando pase la incertidumbre asociada al proceso electoral.

El sector financiero tiene el reto de impulsar la profundización financiera. La meta para este año es bancarizar 1,9 millones de personas y llegar al 84 por ciento de la población con por lo menos un producto financiero (hoy está en el 79 por ciento). Para esto la banca exige medidas cada vez más fuertes para reducir la prevalencia de efectivo en el país, evitar la corrupción, mitigar el impacto de la economía informal e ilegal y generar eficiencias en la economía. “Debemos ser más agresivos y ambiciosos en las metas de reducción del uso del efectivo, incluso con medidas coercitivas para que en 15 años Colombia sea un país sin sobreuso del efectivo”, afirma Santiago Castro, presidente de Asobancaria.

Otro de los grandes retos es incorporar las nuevas tecnologías y adelantar la transformación digital. La banca es uno de los sectores más innovadores y ha entendido que las nuevas tecnologías están cambiando desde la forma como se prestan los servicios financieros, que cada día son más móviles y digitales, hasta los temas de infraestructura digital, segmentación de mercados, seguridad y educación financiera. Por eso, están buscando una mayor integración con el ecosistema de fintech.

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Óscar Cabrera, presidente de BBVA, uno de los bancos que le han apostado fuertemente a lo digital, cree que en el tema de transformación digital está la nueva frontera. “En los próximos tres años nuestros esfuerzos van a estar dirigidos a revolucionar la manera como los clientes compran o adquieren nuestros productos, creando soluciones digitales ágiles, intuitivas e innovadoras”, asegura. Para esto, esperan lanzar al mercado una cuenta 100 por ciento digital, tanto en su contratación como en su uso, completar el catálogo digital con préstamos y seguros e impulsar el centro de innovación como hub en la región.

En un año en que la perspectiva luce más positiva, el sector financiero espera recuperar terreno y convertirse en una de las grandes palancas para el crecimiento de la economía. Y todo indica que lo logrará. 

La llegada de un gigante

El banco más grande de Brasil, con activos que son 2,8 veces el sistema financiero colombiano, cumplió su primer año en el país y se prepara para crecer.

Si bien desde el punto de vista legal la entrada de Itaú fue a finales de 2016, el año pasado podría considerarse como el del verdadero arribo del gigante brasileño al país. Fue en 2017 cuando el banco logró unificarse al culminar su proceso de integración tecnológica y de cambio de marca (Helm y Corpbanca).

Álvaro Pimentel, presidente de Itaú Colombia, asegura que el principal logro de este primer año fue terminar este difícil proceso sin perder la percepción de calidad y el nivel de satisfacción de sus clientes. Para esto fue necesario anticipar y minimizar los impactos, comunicar con transparencia y resolver rápidamente los problemas e inquietudes, así como entender la realidad y las necesidades de los clientes.

Con todo este proceso de conocimiento del mercado local, el banco espera iniciar una segunda fase para “traer el mundo Itaú al país”. Esto implica tener una oferta de valor para cada segmento de clientes con un modelo de atención, servicio, productos y precios diferenciados para llegar desde el cliente masivo hasta el corporativo. Según Pimentel, se espera que los clientes empiecen a percibir los mayores cambios hacia finales de año y comiencen a tener una mejor experiencia, por ejemplo, en temas digitales. El Banco Itaú, que con una participación de mercado alrededor del 5,5 por ciento hoy sería el quinto grupo del país y el segundo extranjero, dice estar preparado para crecer, pero su objetivo central será “ser un referente en el mercado colombiano por el nivel de satisfacción de sus clientes, su calidad y su rentabilidad”.

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