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Joe Biden, presidente electo de Estados Unidos ha dicho que trabajará en temas medioambientales. Foto: Getty Images

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Regreso al Acuerdo de París, una prioridad en la agenda ambiental de Biden

Luego de su posesión, el presidente electo de Estados Unidos se comunicará con la ONU para regresar al país norteamericano a este convenio por el cambio climático. Trabajará para revertir otras medidas adoptadas por Trump, como las exploraciones de hidrocarburos en el Ártico.

Con el inicio de la era Joe Biden, se abre también la posibilidad de que Estados Unidos comience actuar de forma decidida en el manejo de políticas que ayuden a mitigar la crisis climática a la que se enfrenta el mundo y que requiere de acciones urgentes para evitar que el planeta llegue a un punto de no retorno. 

Para el demócrata, la lucha contra el calentamiento climático es una de las prioridades de su mandato y recién llegado a su despacho lo primero que hará es comunicarse con la ONU para que Estados Unidos pueda retornar en un mes al Acuerdo de París contra el calentamiento global, dijo Gina McCarthy, responsable de este asunto en el nuevo gabinete. 

Biden también quiere revertir una serie de medidas de desregulación ambiental tomadas por el gobierno republicano. Entre ellas va a revocar la autorización para el controvertido oleoducto de Keystone XL, que une Estados Unidos y Canadá y también se espera que eche para atrás la decisión de Donald Trump de entregar concesiones a empresas petroleras para explorar hidrocarburos en un refugio natural en el Ártico.

Joe Biden tiene su propia agenda medioambiental. Foto: Getty Images

El Acuerdo de París comprometió a las grandes potencias y países en vía de desarrollo a hacer una transición hacia una economía baja en carbono, reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los efectos del cambio climático.

Entre estos compromisos están tomar acciones para evitar el aumento de la temperatura en 1,5 grados y disminuir en un 50 % la emisión de gases de efecto invernadero a 2030 en el planeta, promesas imposibles de cumplir sin la participación de los países donde está concentrada la mayoría del desarrollo industrial.

Estados Unidos inicialmente había firmado el Acuerdo de París, pero desde hace más de tres años el presidente Donald Trump había manifestado su seria intención de abandonar el tratado, asegurando que era perjudicial económicamente para el país y que podía costarle el trabajo a 2,5 millones de estadounidenses en 2025.

Según Trump, el cumplimiento de los acuerdos de París le costarían a Estados Unidos tres billones de dólares y 6,5 millones de empleos en los próximos 10 años, limitando la productividad de sectores como la industria automovilística y la explotación de carbón. 

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El entonces presidente de los Estados Unidos manifestó en varias oportunidades no creer que el cambio climático era originado por el comportamiento de los hombres. Incluso en un momento se atrevió a afirmar que se trataba de un concepto creado por los chinos para imponerse competitivamente frente a Estados Unidos.

El pasado 4 de noviembre, en plenos conteos electorales para elegir al nuevo mandatario estadounidense, el Gobierno Trump le comunicó formalmente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) su retiro del Acuerdo de París, medida decretada por Trump en 2017.

En medio de la acalorada contienda electoral en Estados Unidos entre Trump y Joe Biden, el candidato demócrata anunció una luz de esperanza para el futuro del planeta, al comprometerse a reincorporar a Estados Unidos al Acuerdo de París si llegaba a la Casa Blanca.

 Joe Biden reincorporará a Estados Unidos en el Acuedo de París. Foto: Twitter Joe Biden.

El nuevo presidente se comprometió en campaña a agregar nuevos empleos verdes en el país y a utilizar todas las herramientas de la política exterior estadounidense para empujar al resto del mundo a elevar sus ambiciones climáticas. “También dijo que Estados Unidos buscará medidas firmes para evitar que otros países hagan trampa en sus compromisos climáticos”.  

Se espera que Biden ponga fin a la racha consumista y poco sostenible que tenía Trump, republicano que en su mandato defendió a capa y espada la industria de los combustibles fósiles, debilitó las protecciones ambientales y cuestionó a la ciencia comprometida en frenar el calentamiento global.

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En campaña, Biden dijo que invertirá dos billones de dólares para luchar contra el cambio climático, y que dentro de sus planes está dejar el Ártico intacto, tener un control en las perforaciones de tierras e invertir en infraestructura sostenible, con combustibles y carros limpios.