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La FILBo se reinventa durante la cuarentena Foto: Johann Correcha

entrevista

La Filbo no abandona a los lectores

Si no puede ir a la Feria del Libro de Bogotá, ella va a su casa. #FilboEnCasa tiene conferencias con escritores y editores, clubes de lectura, y lecturas por Twitter. ARCADIA habló con el director de la Cámara Colombiana del Libro, Enrique González.

Hoy el tiempo se divide en antes y después de la pandemia. Comencemos por el antes. ¿Cómo estaba el sector editorial?

El índice de lectura ha venido creciendo. Eso es alentador. En 2014 el promedio era de 1.9 libros por habitante al año y en 2018 había ascendido a 2.9. Ahora, este crecimiento todavía no se ve reflejado en ventas de libros. La razón es que el índice de lectura está aumentando sobre todo en niños y jóvenes. Nosotros sabemos que se tienen que formar nuevas generaciones de lectores para que a mediano plazo se vendan más libros.

¿Qué impacto ha tenido la Filbo en este crecimiento?

El éxito de la Feria del Libro de Bogotá es una respuesta a todas las campañas que hemos tenido de fomento a la lectura. Queríamos poner el libro como tema cotidiano, como que se puede meter en la canasta familiar para que la gente lo sienta más cercano. Pero falta crecer en infraestructura. El promedio de librerías por cada 100.000 habitantes es 3. En Buenos Aires, por ejemplo, es 22. En eso tendríamos que ir progresando.

Hablando de las librerías. ¿Cómo las está impactando esta crisis?

Tenemos mucha preocupación, sobre todo por esas nuevas librerías que han entrado o están entrando en escena, y que se han convertido en centros culturales con una comunidad que las rodea y que asiste a presentaciones de libros y a charlas con autores. Si esas librerías desaparecen, hay un vecindario que se ve afectado. Ellas todavía no tienen la solidez para enfrentar una crisis como esta. Por eso creamos la campaña: Adopta una librería.

Cuéntenos sobre la campaña

Hicimos un censo, enviamos una encuesta y, basados en la información obtenida, escogimos las librerías del país que nos parecen que hoy son más vulnerables. No queremos dejarlas morir. Por eso estamos recogiendo dinero entre los amantes de la lectura, los románticos que no quieren que sus librerías desaparezcan. Con la plata recaudada vamos a pagar la nómina de 47 librerías durante dos meses. Son 180 libreros y eso equivale más o menos a unos 300 millones de pesos, que es lo que buscamos recaudar.

Pensamos que las otras tienen un poco más de caja, más oxígeno. Podrían prorrogar las deudas o endeudarse un poco y subsistir. Nosotros cuidamos a las que no tienen capacidad de endeudamiento, y que pueden perder su esencia que es tener libreros ya formados.  

¿Qué otras medidas está tomando el sector editorial para sobrellevar la coyuntura?

Esta crisis no nos podía coger en peor momento. Los editores habían mandado imprimir sus novedades y reimprimir los libros que más se venden porque se venía la feria. Los libros se quedaron en bodegas.

Algunas librerías y editoriales tienen plataformas virtuales y comenzaron a vender por ahí. Nosotros mandamos un protocolo al gobierno a ver si se podían abrir las librerías pero priorizó otros sectores. Vamos a insistir para poder vender por comercio electrónico y entregar por mensajería. Eso permitiría mantener un poco de flujo de caja en las librerías y editoriales.

¿Está aumentando la compra de libros digitales y audiolibros?

En Colombia todavía no hay mucha oferta de audiolibros. Si se prolonga la cuarentena, eso puede cambiar. Los libros digitales se están comenzando a vender un poco. El año pasado su venta representaba el entre el 3 y 5 por ciento del total de ventas. Pero a la gente le siguen gustando más los libros impresos, y eso seguirá siendo así un tiempo largo. Lo que sí puede ponerse de moda es la venta de libros a través de plataformas virtuales.

Cuéntenos sobre esta feria virtual del libro

Estamos descubriendo un mundo distinto. Con Corferias, nuestro socio en la Filbo, teníamos todo ya montado y de pronto se nos hunde este proyecto, que es el pico de ventas de libros de todo el año. Y la Filbo deja un impulso de varios meses que empata con las ferias del libro regionales.

Hay una buena oferta de ferias del libro en ciudades grandes e intermedias que hace que este circuito se haya convertido en un importante canal de ventas. Además, estos eventos llevan cultura y entretenimiento a la población. Se han convertido en algo masivo. A la última Filbo asistieron más de 600.000 personas. Se volvió todo un ritual. La gente quiere conocer a sus autores favoritos, asiste a conferencias… Por eso creamos esta feria virtual del libro.

¿Se va a hacer una Filbo presencial?

Por ahora está aplazada. Estamos mirando cómo evoluciona esta pandemia. Como no queríamos abandonar a los lectores, y sabíamos que la gente estaba confinada en sus casas, comenzamos primero con la campaña #YoLeoEnCasa, para invitar a la gente a leer durante la cuarentena, y ahora estamos con #FilboEnCasa.

Los que no tienen un libro a la mano, pueden aprovechar la red de bibliotecas públicas de Colombia y las del Banco de la República. Cuando se abran las plataformas virtuales de las librerías, podrán encargar por ahí sus libros.