E ste año no se repetirá la extraordinaria cifra de inversión extranjera directa (IED) que llegó a Colombia en 2008, que ascendió a 10.564 millones de dólares. Con la crisis, el panorama cambió para todos los países y probablemente habrá una reducción de los flujos de capital hacia cualquier parte del planeta.Sin embargo, esta circunstancia no puede opacar lo que viene sucediendo en Colombia: la IED está transformando la estructura empresarial del país.Como dice el consejero económico y comercial de la Embajada de España en Colombia, Javier Yraola, la inversión extranjera no sólo trae capital, también crea empleo; transfiere tecnología, conocimiento, buenas prácticas gerenciales y de gestión que al final del día se traducen en crecimiento. "Los españoles somos un buen ejemplo de cómo la IED te puede llevar a dar un salto de renta y crecimiento en un período de tiempo relativamente corto -un par de décadas-. Si Colombia sigue por este camino, podría experimentar un salto de riqueza importante. Por eso los apoyamos".El actual gobierno así lo ha entendido y por eso apostó duro por la IED. El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata, es el más emocionado con los resultados. "Son una evidencia clara de la confianza que siguen depositando los inversionistas en Colombia".Pero la inversión no llega sola. Todo el mundo sabe que hay que conquistarla. Los inversionistas van a donde hay ventajas competitivas y a donde el llamado clima inversionista es más favorable. Este gobierno diseñó una serie de instrumentos que, acompañados de la política de seguridad democrática, buscan atraer flujos de inversión extranjera.Entre estos están los tratados de libre comercio, los acuerdos de inversión (la meta es tener listos 19 hacia 2011), el nuevo régimen de zonas francas (hasta la fecha van 47), los acuerdos de libre tributación y los contratos de estabilidad jurídica.El resultado no podría ser más positivo. En los últimos cinco años Colombia ha presenciado una segunda ola de IED con características muy interesantes.Al tiempo que las grandes multinacionales que llevan varios años establecidas en el país están ampliando su operación, nuevas empresas medianas y pequeñas están desembarcando en este mercado. Las compañías se están localizando en diferentes ciudades del país y llegando a sectores muy diversos. Ya no se habla sólo de minería y petróleo. Están en actividades que muchos desconocen. Por ejemplo, la carnicería más famosa de Bogotá es suiza; en el comercio de las grandes superficies reinan los franceses; los españoles pisan duro en el mercado de los call centers; los líderes de la construcción y la ingeniería de Brasil se desplazaron a Colombia; los mexicanos se quedaron con la mayor textilera del país y los chilenos quieren conquistar el sector forestal. En las siguientes páginas se exponen algunos casos exitosos de inversión extranjera directa. Hay muchos planes y aunque probablemente en los próximos meses habrá una pausa en los flujos de capital hacia Colombia, la apuesta está casada y el país seguramente saldrá ganador.