Estados Unidos confirmó el jueves que el régimen de Bashar al Assad utilizó armas químicas, por lo que prestará ayuda militar a los rebeldes. Antes de definir cómo lo hará, sin embargo, Washington esperará a una importante reunión que tendrá lugar la próxima semana en Belfast: la cumbre del G-8.Según la Casa Blanca, armas como el gas sarín ya le han quitado la vida a por lo menos 150 personas. La cifra no se compara con los 93.000 muertos de la guerra siria, pero usar químicos viola las normas internacionales y cruza aquella “línea roja” de la que habló el presidente Barack Obama hace algunos meses.El anuncio llega en un momento en que los rebeldes están debilitados y el régimen ha retomado el control en varias ciudades. Mientras se ultiman los detalles de la nueva ayuda, lo único que se sabe, según el viceconsejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes, es que “estará destinada a fortalecer la eficacia del Comando Militar Supremo sobre el terreno”. Esto supone un vuelco en el conflicto.