Al general Francisco Patiño nunca se le va a olvidar el 12 de junio de 2013. Ese día, después de varias semanas de sesiones y de duros debates, de intervenciones de la Fiscalía y la Procuraduría y del perdón público que pidió el general Jorge León Riaño, los senadores de la comisión segunda decidieron aprobar su ascenso.Este estaba en duda por la supuesta responsabilidad que habría podido tener Patiño en el caso del encubrimiento de la muerte del grafitero Diego Felipe Becerra. Y también sin duda estaba en el ambiente el fantasma de otros ascensos que resultaron controvertidos en la misma comisión.