El asesinato de Mauricio Vanoy Bohórquez, sobrino de Ramiro ‘Cuco’ Vanoy, exjefe paramilitar extraditado a Estados Unidos, encendió de nuevo las alarmas que muchos creían apagadas en varias regiones del país. Un crimen directo, de vieja escuela, que golpea a una familia marcada por la guerra y que revive sombras del paramilitarismo, justo cuando otro nombre poderoso vuelve a sonar en Colombia. La muerte de Vanoy Bohórquez no solo estremeció al Bajo Cauca, sino que desató una tormenta de hipótesis, cuentas pendientes y advertencias que hoy ponen a temblar a más de uno.

El hombre, de 42 años, fue baleado el viernes 21 de noviembre en el cráneo cuando conducía un modesto Renault Logan blanco por inmediaciones de la quebrada La Iguaná, en el occidente de Medellín.

Mauricio Vanoy habría lavado 35.000 millones de pesos, producto de negocios con oro.

El proyectil entró por la región occipital y salió por el pómulo izquierdo, le destrozó los huesos, le provocó muerte cerebral y, tres días después, cuando sus familiares decidieron desconectarlo de los aparatos médicos, murió.

Desde ese momento, varias hipótesis se han manejado entre los investigadores judiciales como posibles causas del ataque sicarial.

Una, su vínculo familiar con Cuco Vanoy. Mauricio se desmovilizó del bloque Mineros de las Autodefensas Unidas de Colombia, comandado por su tío. Y mientras algunos hijos, hermanos y sobrinos del exjefe paramilitar sufrían en el Bajo Cauca antioqueño, en Medellín y Cundinamarca se daba la arremetida de quienes peleaban por las propiedades que dejó a la deriva tras ser extraditado a Estados Unidos el Día de la Madre de 2008. Entre tanto, Mauricio se abría paso en un negocio que se le convirtió en un dolor de cabeza: el oro.

Documentos conocidos por SEMANA dan cuenta de que se movió hacia el suroccidente del país para construir relaciones que le permitieran operar en ese negocio.

El 30 de agosto de 2012 constituyó en Cali una firma a la que llamó Mincon de Colombia S. A. S. y, seis meses después, el 18 de febrero de 2013, la inscribió en la Cámara de Comercio de Medellín.

Said Kamle Bustos, investigado por una supuesta red de lavado de activos de la que también fue acusado Vanoy, quien habría blanqueado más de 35.000 millones de pesos.

Pero años después usó información inexistente, como el domicilio de la empresa, lo que llevó a que desde la Dian le suspendieran el registro, aunque eso no le importó, según información conocida por SEMANA.

La empresa de Vanoy Bohórquez, con Registro Único de Comercializadores de Minerales (Rucom), exigido para quienes se dedican al negocio legal del oro, mantuvo durante siete meses millonarias transacciones con dos compañías: NTR Metals Colombia S. A. S. y NTR Metals Zona Franca S. A. S., en liquidación.

SEMANA tuvo acceso a documentos de la Fiscalía General de la Nación en los cuales se le señala de haber vendido, entre febrero y octubre de 2013, oro explotado en Suárez y Guapi (Cauca), Cali (Valle) y Medellín (Antioquia), con fines de exportación a NTR Metals Colombia S. A. S. por un total de 216.452,25 gramos finos de oro mina y 1.751,09 gramos de oro en desuso o chatarra.

En los documentos también aparece como vendedor de 228.742,89 gramos finos de oro mina y 2.630,96 gramos de oro en desuso o chatarra a NTR Metals Zona Franca S. A. S. entre agosto de 2013 y enero de 2014.

Sin embargo, la Fiscalía cree que la cifra de oro transado no es acorde con lo que legalmente se explotaba en esas zonas, que el dato fue inflado y no encontró en el sistema financiero rastro del movimiento de más de 35.000 millones de pesos que supuestamente le pagaron esas dos compañías a Vanoy Mosquera.

El viernes 7 de noviembre de 2025, el sobrino de Cuco Vanoy fue acusado formalmente por la Fiscalía en esa investigación, en la que aparecen otras 17 personas y en la cual se mencionan no solo poderosos negociantes de oro, sino cifras astronómicas de dinero.

Para el ente acusador, el centro de ese entramado es Said Kamle Bustos, un poderoso empresario colombiano de 48 años que aparece como representante legal de NTR Metals Colombia S. A. S. y NTR Metals Zona Franca S. A. S.

En el proceso también es mencionado Samer H. Barrage, un exsocio de Said que terminó condenado en Estados Unidos a 72 meses de prisión tras aceptar que participó en una red que admitió el blanqueo de capitales a través del negocio de oro proveniente de Centroamérica, el Caribe y la Amazonía, incluida la peruana.

Cuco Vanoy recobraría su libertad en 2026 y su llegada estaría sujeta a negociaciones con el Estado.

El movimiento de dinero del que se habla en ese proceso, adelantado en el Distrito Sur de la Florida, refiere “miles de millones de dólares”; incluso una de las empresas sancionadas acordó entregar al Tesoro de Estados Unidos 15 millones de dólares para fortalecer la lucha contra el lavado de activos.

Pero en la investigación en Colombia, en la que aparece Vanoy Bohórquez vendiéndoles a las firmas ligadas a Said Kamle Bustos, la Fiscalía documentó transacciones hechas durante seis años por más de 5 billones de pesos, presupuestos cercanos a los de la Alcaldía de Medellín para 2018.

Una fuente cercana a Vanoy Bohórquez consultada por SEMANA dijo que “en esos negocios defraudan a mucha gente” y que por ese camino podría estar una de las causas de su atentado, aunque también admite que él no estaba bien económicamente, lo que incluso lo llevó a buscar un abogado de oficio para que lo representara en el proceso por lavado de activos.

SEMANA intentó comunicarse con Said Kamle, quien designó a su abogado, Fabio Humar, para que explicara su situación jurídica.

Desde Estados Unidos, el abogado dijo que ese proceso en Colombia sigue en etapa de acusación. “Estamos presentando observaciones al escrito de acusación”, aseguró.

“A Said Kamle lo acusan injustamente por haber lavado activos a través de unas empresas, pero no hay ninguna relación con el señor Vanoy”, agregó.

“La única relación que hay es que Said trabajaba con una empresa que terminó involucrada en esos asuntos y, por lo tanto, Said, pero él no tiene ninguna relación con el muerto”, explicó.

“Las solas cifras son desquiciadas y muestran la poca seriedad de la Fiscalía en la acusación, es una ridiculez; nada de lo que dice la Fiscalía está probado en el proceso”, señaló.

Ahora, el otro temor que se cierne sobre allegados a la familia de Vanoy tiene que ver con la llegada al país de un poderoso narcoparamilitar que, tras ser extraditado a Estados Unidos, pagó su condena y fue devuelto a Colombia para que terminara de pagar sus culpas en este país, lo que lo tiene hoy en la cárcel La Picota, en Bogotá.

“Lo que se dice es que supuestamente esta persona llegó al país, hizo un listado de gente que quiere joder y ahí está la familia de Vanoy. Eso ya tiene antecedentes de violencia para recuperar bienes, poder en el Bajo Cauca”, comentó la fuente cercana a los Vanoy.

Para demostrarlo, recuerda el asesinato de Nelson Vanoy Murillo, alias Vitamina, hermano del exjefe paramilitar, quien fue acribillado en una finca de Tarazá, Antioquia, dos meses después de la extradición de Cuco Vanoy en 2008.

Tres meses después del crimen contra Vitamina, fue ultimado, en Tenjo, Cundinamarca, Vladimir, uno de los hijos de Cuco Vanoy, y la venganza siguió con la muerte de un sobrino en Cúcuta.

Esa serie de atentados, temen, podría repetirse ante la alerta también del regreso de un diezmado Cuco Vanoy a Colombia, de quien algunos allegados creen que podría estar de nuevo en el país a mediados de 2026, cuando termine de pagar una condena por narcotráfico.

Y aunque algunas versiones han surgido en medios de comunicación en Urabá que tratan de relacionar el asesinato de Vanoy Bohórquez con una vendetta en el Clan del Golfo, la fuente cercana a la familia lo desmiente.

“Él nada tenía que ver con Urabá ni con esa gente. La versión de que podría tener algo en la muerte del hermano de Chiquito Malo podría estar siendo usada para desviar la atención”, dijo.

Incluso pidió revisar los movimientos de Vanoy Bohórquez en sus últimas horas con vida para tratar de establecer si las personas con las que compartió tienen alguna pista que lleve a las autoridades a desenmarañar este crimen.