E­l periodismo tiene en este momento un reto grande en Colombia: registrar los hechos e interpretar la realidad actual, al tiempo que intenta armar el rompecabezas del pasado. A los medios se les acusa de ser fragmentarios y superficiales y de haber contribuido a la banalización de la sociedad, que se muestra indiferente frente a los hechos. Estos juicios, exagerados y que desconocen en buena medida la realidad, proponen sin embargo una reflexión de fondo a los periodistas sobre su papel hoy, cuando los testimonios tanto de víctimas como de victimarios arrojan luces sobre las sombras del pasado. A pesar de que vivimos el vértigo de la inmediatez de la era de Internet, ha sido justamente la red la que ha propiciado mayores espacios para que los medios de comunicación puedan hacer seguimiento permanente a lo que pasa no solo en los tribunales de Justicia y Paz, sino en el movimiento de víctimas. Muchos periódicos han hecho especiales memorables tratando de unir los fragmentos que explican muchos de los hechos violentos que se han vivido en las regiones. El País y El Heraldo se han destacado en este tipo de iniciativas. Pero quizá el más sistemático y representativo esfuerzo de memoria del conflicto es la iniciativa conjunta de la Fundación Ideas para la Paz y SEMANA, con el portal de Internet Verdad Abierta, que se ha convertido en un instrumento para expertos y legos en la violencia de Colombia. En Verdad Abierta la gente encuentra tanto reconstrucción y explicación de lo que fue la violencia paramilitar, como investigaciones sobre los hechos que desde la justicia o en las regiones están ocurriendo hoy. “Si Verdad Abierta no mostrara las audiencias de Justicia y Paz en ese nivel de detalle que lo hace, el país nunca hubiera conocido lo que pasó”, dice la fiscal de Justicia y Paz, Deicy Jaramillo.