<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Semana]]></title><link>https://www.semana.com</link><atom:link href="https://www.semana.com/arc/outboundfeeds/rss/category/economia/management/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Semana News Feed]]></description><lastBuildDate>Wed, 22 Apr 2026 19:45:36 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Crédito privado: entre el mal diagnóstico y el riesgo de sobrerregulación, una advertencia para Colombia desde los mercados internacionales]]></title><link>https://www.semana.com/economia/management/articulo/credito-privado-entre-el-mal-diagnostico-y-el-riesgo-de-sobrerregulacion-una-advertencia-para-colombia-desde-los-mercados-internacionales/202601/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/economia/management/articulo/credito-privado-entre-el-mal-diagnostico-y-el-riesgo-de-sobrerregulacion-una-advertencia-para-colombia-desde-los-mercados-internacionales/202601/</guid><dc:creator><![CDATA[ Alfonso  Rico Torres]]></dc:creator><description></description><pubDate>Tue, 21 Apr 2026 16:02:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El mercado internacional de crédito privado ofrece hoy un ejemplo ilustrativo de este riesgo, con lecciones especialmente relevantes para Colombia, donde los fondos de deuda aún se encuentran en una etapa temprana de desarrollo.</p><p>En los últimos meses, una combinación de disrupción tecnológica, mayor aversión al riesgo en los mercados de crédito y cuestionamientos sobre la liquidez de ciertos vehículos ha reactivado discusiones sobre los supuestos riesgos sistémicos del crédito privado. Sin embargo, una revisión más cuidadosa de lo ocurrido sugiere que el foco del debate debería estar menos en el tamaño del mercado y más en la confusión entre liquidez y valoración, así como en el riesgo de regular de forma bancaria vehículos que no lo son.</p><h2><b>El caso Blue Owl y la tentación del diagnóstico apresurado</b></h2><p>El punto de inflexión reciente fue el anuncio de Blue Owl Capital —uno de los mayores gestores globales de crédito privado— de vender cerca de USD 1.400 millones en activos de direct lending con el objetivo de acelerar la devolución de capital a inversionistas. </p><p>Según reportes de Bloomberg y Reuters, las operaciones se realizaron a precios cercanos al valor en libros, con compradores institucionales como fondos de pensiones y aseguradoras, lo que sugiere que los activos no estaban siendo liquidados con descuentos forzados. 1 Pese a ello, el episodio generó alarma. Mohamed El‑Erian, ex CEO de PIMCO y asesor económico jefe de Allianz, se preguntó públicamente si el hecho podía interpretarse como un “canary‑in‑the‑coal‑mine moment” 2 para el crédito privado. Como recogieron Bloomberg, Morningstar y Business Insider, El‑Erian fue claro en matizar su comentario: no se trataba de una señal de riesgo sistémico comparable al de 2008, sino de la posibilidad de ajustes de valoración concentrados en ciertos activos y estructuras, particularmente en sectores específicos.</p><p>Este matiz es fundamental, pero a menudo se pierde en el debate público. Un ajuste de valoración —incluso significativo— no equivale necesariamente a un problema de solvencia sistémica. Confundir ambos planos conduce a respuestas regulatorias que atacan síntomas equivocados.</p><h2><b>Liquidez no es valoración</b></h2><p>Uno de los errores conceptuales más frecuentes en la discusión sobre crédito privado es equiparar tensiones de liquidez con problemas de valuación. En contraste con los bonos listados o los préstamos sindicados, el crédito privado no se negocia diariamente ni se marca a mercado de forma continua. Sus activos se valoran con metodologías acordes con su naturaleza ilíquida (mark‑to‑model), lo cual no los hace opacos, sino distintos.</p><p>Paradójicamente, el caso Blue Owl terminó validando este punto: la venta de activos a precios cercanos a par confirmó que las valorizaciones cuestionadas no eran ficticias, sino simplemente no observables en una pantalla todos los días. El problema, entonces, no era la calidad del crédito, sino la expectativa —en buena medida errónea— de que todo activo financiero deba ofrecer liquidez inmediata y precios visibles en tiempo real.</p><p>Cuando el diagnóstico confunde liquidez con valoración, el riesgo regulatorio aumenta: se tiende a imponer exigencias de liquidez artificiales sobre vehículos diseñados precisamente para invertir con horizontes de mediano y largo plazo. </p><h2><b>El contexto sectorial importa</b></h2><p>Otro elemento clave, ampliamente señalado en análisis recientes, es que la volatilidad observada no ha sido homogénea. Una parte desproporcionada del estrés reciente se ha concentrado en sectores intensivos en tecnología, en particular software y modelos SaaS, donde la rápida disrupción asociada a la inteligencia artificial obligó al mercado a revisar supuestos sobre crecimiento y sostenibilidad de ingresos.</p><p>Este factor sectorial explica buena parte del ajuste en distintos segmentos del crédito —público y privado— y refuerza la idea de que no estamos ante una crisis generalizada del crédito, sino ante una revaluación selectiva de riesgos. Regulaciones diseñadas como si el problema fuera sistémico corren, por tanto, el riesgo de ser desproporcionadas.</p><h2><b>El debate regulatorio y sus excesos</b></h2><p>En Estados Unidos, las discusiones no tardaron en trasladarse al plano político. La senadora Elizabeth Warren, miembro senior del Comité Bancario del Senado, emitió una</p><p>declaración oficial en febrero de 2026 llamando a una supervisión más estricta del crédito privado, con énfasis en la protección de inversionistas y en pruebas de estrés regulatorias. 3. Su posición, publicada en el sitio oficial del Senado, refleja preocupaciones legítimas, pero también ilustra la presión para extender marcos bancarios a actividades que no son bancarias.</p><p>Aquí es donde el riesgo de sobrerregulación se vuelve más evidente. Los fondos de deuda privada no captan depósitos garantizados por el Estado, no participan en el sistema de pagos y no crean dinero. El riesgo que asumen es contractual y recae en inversionistas que aceptan iliquidez a cambio de retornos potencialmente mayores. Tratar estos vehículos como bancos —importando exigencias de capital, provisiones o liquidez propias de la regulación prudencial bancaria— supone desconocer su función económica y su estructura.</p><h2><b>Colombia: fondos de deuda en una fase crítica</b></h2><p>Este debate tiene una importancia particular para Colombia. A diferencia de los mercados desarrollados, los fondos de deuda locales todavía están en una etapa incipiente de consolidación. Su crecimiento responde, en buena medida, a la necesidad de complementar a la banca tradicional, cuya capacidad de asumir ciertos riesgos está naturalmente limitada por el marco prudencial.</p><p>Precisamente por encontrarse en desarrollo, estos vehículos son especialmente sensibles al diseño regulatorio. Un enfoque basado en un diagnóstico equivocado —que confunda iliquidez con fragilidad o valoración con riesgo sistémico— podría frenar una fuente de financiamiento que apenas empieza a madurar. El costo no sería abstracto: menor oferta de crédito, mayor concentración bancaria y un encarecimiento del financiamiento para empresas que hoy encuentran en los fondos de deuda una alternativa viable.</p><h2><b>Conclusión</b></h2><p>El crédito privado internacional no atraviesa una crisis sistémica, sino una fase de ajuste, mayor disciplina de mercado y revaluación selectiva de riesgos. El episodio Blue Owl muestra los peligros de leer tensiones de liquidez como problemas estructurales de solvencia y, sobre todo, de diseñar respuestas regulatorias sobre esa base.</p><p>Para Colombia, la advertencia es clara. Los fondos de deuda no deben convertirse en vehículos hiperregulados por simple analogía con la banca. El desafío regulatorio no es asfixiar un mercado en desarrollo, sino entender su lógica, diferenciar adecuadamente entre liquidez y valoración y diseñar reglas proporcionales que permitan que el crédito siga fluyendo sin crear riesgos innecesarios.</p><p>El mayor peligro no es que el crédito se mueva fuera del balance bancario. El verdadero peligro es regularlo como si nunca lo hubiera hecho.</p><p>...</p><p>1 Diversos analistas de mercado destacaron que la venta de activos de crédito privado a precios cercanos a par y a inversionistas institucionales sugiere ausencia de ventas forzadas y funcionamiento del mercado secundario como mecanismo de disciplina, más que señales de deterioro sistémico. Véase:</p><p> Reuters, “Blue Owl shares slide again as latest capital-return plan unnerves some investors”, 19 de febrero de 2026.</p><p> Bloomberg, “Blue Owl Loan Sale Raises $1.4 Billion for Investor Payouts”, 18 de febrero de 2026.</p><p> CNBC, “Blue Owl software lending triggers another quake in private credit”, 20 de febrero de 2026.</p><p>2 Mohamed El‑Erian planteó públicamente la posibilidad de que las restricciones de liquidez anunciadas por Blue Owl Capital constituyeran un “canary‑in‑the‑coal‑mine moment” para el mercado de crédito privado, aclarando que no se trataba de un riesgo sistémico comparable a la crisis financiera de 2008, sino de ajustes de valoración concentrados en ciertos activos. Véase:</p><p> Bloomberg, “Blue Owl Drops as Redemption Halt Stirs Private Credit Concern”, 19 de febrero de 2026.</p><p> Business Insider, “Financial Crisis Warning Sign Could Be Flashing in Private Credit: El‑Erian”, 19 de febrero de 2026.</p><p> Morningstar / MarketWatch (Dow Jones), “This fund that now says it’ll never open up for withdrawals</p><p>has El‑Erian making Bear Stearns parallels”, 19 de febrero de 2026.</p><p>3 La senadora Elizabeth Warren, miembro senior del Comité Bancario del Senado de Estados Unidos, emitió una declaración oficial solicitando mayor supervisión del mercado de crédito privado tras el anuncio de Blue Owl Capital, con énfasis en la protección de inversionistas y la realización de pruebas regulatorias. </p><p>Véase:</p><p> United States Senate Committee on Banking, Housing, and Urban Affairs, “Warren Statement on Turmoil in Private Credit Market”, 19 de febrero de 2026 (comunicado oficial).</p><p> Bloomberg, “Blue Owl Drops as Redemption Halt Stirs Private Credit Concern”, 19 de febrero de 2026.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/IZJN37MLB5G7XINGXB63BTPIB4.jpg?width=3000&amp;height=1999&amp;auth=2847e561df277fe583dafd4746c35bbb7e327f0c0aacb47a4c9a8d8325a2f684&amp;smart=true" type="image/jpeg" height="1999" width="3000"><media:description type="plain"><![CDATA[Foto de referencia]]></media:description></media:content></item></channel></rss>