<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Semana]]></title><link>https://www.semana.com</link><atom:link href="https://www.semana.com/arc/outboundfeeds/rss/category/mejor-colombia/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Semana News Feed]]></description><lastBuildDate>Thu, 28 May 2026 17:10:12 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[El Valle de Aburrá se mueve “EnCicla”: más de 2.000 bicicletas públicas, estaciones renovadas y tiempo ahorrado ]]></title><link>https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/el-valle-de-aburra-se-mueve-encicla-mas-de-2000-bicicletas-publicas-estaciones-renovadas-y-tiempo-ahorrado/202659/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/el-valle-de-aburra-se-mueve-encicla-mas-de-2000-bicicletas-publicas-estaciones-renovadas-y-tiempo-ahorrado/202659/</guid><dc:creator><![CDATA[Comercial ]]></dc:creator><description></description><pubDate>Wed, 27 May 2026 15:21:59 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La relación del Área Metropolitana del Valle de Aburrá con la bicicleta es históricamente estrecha, mucho más que en la mayoría de regiones del país. Esto se puede ver en los grandes campeones que esta zona ha impulsado:<b> desde ‘Cochise’ Rodríguez, Santiago Botero y Rigoberto Urán en la ruta, hasta Mariana Pajón, María Luisa Calle, Marlon Pérez y Fabián Puerta en otras disciplinas sobre ruedas como el BMX y el ciclismo de pista.</b></p><p>Este vínculo profundo también queda en evidencia en los miles de aficionados que alimentan su hobby en trazados tradicionales como Las Palmas, o en otros miles de ciudadanos que pedalean diariamente por ciclorrutas y calles, optando por una forma de transporte más económica y sostenible.</p><p>Es una relación intensa que no deja de renovarse ni expandirse, y EnCicla es el ejemplo vivo.<b> Ante la demanda de sus más de 150 mil usuarios, esta red gratuita de bicicletas públicas no ha parado de crecer desde su creación en 2011</b>, y hoy en día ya no es necesario pagar ni tener una bicicleta propia para moverse pedaleando entre Caldas y Barbosa, dos extremos del valle separados por más de 60 kilómetros.</p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/ZIKJAH6ZFZDQTFFB2GAJVVYSEA.jpg?auth=b7304e88c7e468989b2e193940a743f243820ab224bc0e7fb973809b2f862b44&smart=true&width=6000&height=4000" alt="EnCicla cuenta con más de 150 estaciones." height="4000" width="6000"/><p>Todo ocurre gracias al revolucionario sistema de EnCicla, que cuenta con más de 150 estaciones. La más reciente fue inaugurada este mes en la Terminal del Norte, en la zona noroccidental de Medellín. Los habitantes de Castilla, Robledo, Caribe y de barrios aledaños como Tricentenario o Francisco Antonio Zea han sido los principales beneficiados. <b>Así como los pasajeros que llegan de rutas intermunicipales y buscan terminar sus viajes de manera gratuita y sin trancones.</b></p><p>Desde la nueva estación se puede hacer conexión directa con la estación Caribe del Metro de Medellín, así como con rutas integradas y buses alimentadores, y en el futuro también con el Metro de la 80.</p><p>Su puesta en funcionamiento eleva a cinco la cantidad de estaciones inauguradas en poco más de dos años, un período en el que también entró en operación la estación de la Terminal del Sur. Además, responde al objetivo del Área Metropolitana del Valle de Aburrá <b>de devolverle estabilidad a un sistema que durante la pasada administración sufrió por altos niveles de vandalismo, estaciones fuera de servicio y bicicletas en pésimo estado.</b></p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/C7WND2XM3JCALHOQZQKYNSLJGY.jpg?auth=ad0afa83f60b05f975ec518cb4699e99d0ed2a3ddb98b7e6128680757d36e0de&smart=true&width=6654&height=4436" alt="Entre 2024 y 2025 el Área Metropolitana del Valle de Aburrá invirtió más de 25.000 millones de pesos en EnCicla." height="4436" width="6654"/><h2><b>Las cifras</b></h2><p>Entre 2024 y 2025 el Área Metropolitana del Valle de Aburrá invirtió más de 25.000 millones de pesos en EnCicla. Y en 2026 <b>se prevén otros 15.000 millones de pesos</b> enfocados en fortalecer infraestructura, ampliar la flota y modernizar la experiencia de los usuarios.</p><p>Gran parte de la transformación se nota en las estaciones. <b>Actualmente 146 de las 156 que estaban en mal estado ya fueron recuperadas</b>, contribuyendo a que la red alcanzara un 94% de funcionalidad.</p><p>Otro de los cambios más visibles ha sido el aumento de bicicletas disponibles. Durante el primer semestre de 2026 EnCicla contará con <b>más de 1.200 bicis en circulación. </b>Para el segundo semestre la meta es alcanzar las 2.000 unidades entre bicicletas mecánicas y eléctricas.</p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/47PTEW4IVBBF5O7LEFEAI5FHY4.jpg?auth=bb86fc3ae5a3ec83f6ee8b1c5bd5f0b8ef50e635e1face3cc330446b35af47d5&smart=true&width=6730&height=4487" alt="En 2026 se prevén 15.000 millones de pesos de inversión adicional para el sistema." height="4487" width="6730"/><h2><b>Una apuesta completa</b></h2><p>Detrás de varias de esas bicicletas también hay una apuesta por la economía circular. EnCicla comenzó a ensamblar nuevas unidades utilizando piezas y repuestos recuperados de bicicletas que habían salido de operación. Además, incorporó nuevos marcos con mayores estándares de calidad y durabilidad. <b>La idea ha sido disminuir residuos, optimizar recursos y prolongar el ciclo de vida de componentes que antes terminaban convertidos en desechos.</b></p><p>Cada transformación, desde mejoras de infraestructura hasta avances en la aplicación móvil para rastrear la disponibilidad de bicicletas, ha estado acompañada de estrategias pedagógicas y de cultura ciudadana que<b> ya han impactado a más de 830.000 personas.</b> Los resultados respaldan la iniciativa: reducción de accidentes viales y actos de vandalismo en estaciones, además de un mayor cuidado de las bicicletas y de la red en general.</p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/KVRMB26T5VHOHK2YC7ZWLQK5XU.jpg?auth=e6fbfc860eca3adc10b88e885324c845036b7d04d271f9c4800dcd3bb8a3358d&smart=true&width=6000&height=4000" alt="146 de las 156 estaciones de EnCicla, que estaban en mal estado, ya fueron recuperadas." height="4000" width="6000"/><p>Finalmente todo esto redunda en un mayor uso del sistema, <b>que en 2026 ya superó los 400.000 viajes.</b> Pero esos números no representan únicamente trayectos entre una estación y otra. Detrás de cada recorrido hay tiempo ganado para miles de ciudadanos, menos carros ocupando las vías y menos emisiones contaminantes.</p><p><b>Cada pedaleo significa también menos ruido, mayor disfrute del territorio, movilidad al aire libre y más espacios verdes.</b> Gracias a EnCicla, la bicicleta se consolida cada vez más como símbolo de salud, autonomía, integración y movilidad sostenible en el Valle de Aburrá.</p><p><i>*Contenido elaborado con el apoyo del Área Metropolitana del Valle de Aburrá. </i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/F6S4ZYHD6NFT5PDXN2ID6N63KM.jpg?auth=c88ab9332d7499c09de44749168167eccc13e79daecd529eda27d8b81747e1c1&amp;smart=true&amp;width=6960&amp;height=4640" type="image/jpeg" height="4640" width="6960"><media:description type="plain"><![CDATA[En 2026 EnCicla ya superó los 400.000 viajes.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Jose Calad</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[‘Nosotros, 172 años después’: 100 fotografías que exaltan la diversidad de colores, razas y formas que componen al Caribe ]]></title><link>https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/nosotros-172-anos-despues-100-fotografias-que-exaltan-la-diversidad-de-colores-razas-y-formas-que-componen-al-caribe/202600/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/nosotros-172-anos-despues-100-fotografias-que-exaltan-la-diversidad-de-colores-razas-y-formas-que-componen-al-caribe/202600/</guid><dc:creator><![CDATA[Santi Peralta]]></dc:creator><description></description><pubDate>Wed, 27 May 2026 01:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Viene de un itinerario apretado: Nueva York, Miami. Acaba de presentar en NH Gallery, en el ecléctico distrito de Chelsea, una muestra de <i>¿Cómo están los niños?</i>, su obra más reciente, que inauguró primero en Cartagena. Y hace no mucho que aterrizó en Miami para cumplir otros pendientes. Tanto ajetreo, sin embargo, no le impide rumiar sobre su próximo movimiento: la pregunta –la génesis de cualquier expresión suya–, dijo, ya está instalada adentro, pero no revelará nada más. Es costumbre. Descubre algo que la trastoca –un papel olvidado, un accidente, una omisión– y enmudece. Luego el tiempo se encarga de hacer lo suyo. </p><p>***</p><p><b>Qué decir… Primero hay que detenerse a verlas: 100 fotografías con 100 figuras del Caribe colombiano. </b>Todas, al mismo tiempo, tan disímiles y tan parecidas: la cándida sonrisa de una mujer que corona su cabeza con una mata de mango; la mirada avasallante, soberbia, de un hombre, José, que mira a la cámara de perfil con el cuerpo arropado por unos largos frutos verdes; un niño, tímido o nervioso, con sus ojos huyendo del lente y los frutos cayendo de sus cabellos como si él mismo fuera la raíz; o la otra mujer, la del cabello negro y crespo, frondoso, que modela una corona de ajíes con una mirada picante que dice: “Aquí estoy, aquí me quedo”. </p><p>“Detrás de la cámara fue que vi el crisol de colores, de rostros, de figuras, que somos nosotros.<b> Hay blancos, pecosos, pelirrojos; hay trigueños, de pómulos altos, de pelo azabache. Es impresionante. Unos parecen árabes, otros, italianos. Somos inabarcables”</b>, rememoró Rumié. </p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/LPJQAEQNPJGT3DIF2HO4FRBMEM.tif?auth=bbc252568d425b0b70792f799aa1bae6e540899f6193d015f830792f11313b99&smart=true&width=2362&height=2362" alt="Nosotros, 172 años después. José Caballero, vendedor." height="2362" width="2362"/><p>Para llegar a ese momento –el telón de fondo, las coronas, la revelación–, Ruby Rumié sintió antes, mucho antes, un leve escozor. Y mientras las revueltas del estallido social de 2021 daban origen a imágenes escalofriantes en Cali –la gente armándose–, una uña filosa la empezó a arañar por dentro: “Me impresionó muchísimo el odio entre los colombianos, de los policías hacia los manifestantes, y viceversa. Era un odio palpable”. <b>La idea fue inminente: “Tuve que investigar”. </b></p><p>Entonces no sabía que la obra se llamaría <i>Nosotros 172 años después </i>ni<i> </i>que la expondría en el Museo de Arte Moderno de Cartagena ni que se volvería libro y ganaría un premio, el Indigo Design. Entonces en sus manos solo tenía las 151 láminas de la Comisión Corográfica, unas acuarelas del siglo XIX a las que llegó por casualidad y que describen los paisajes y las costumbres de Colombia, pero en las que el Caribe no existía: “Y me fasciné. Me fascinó el desplazamiento que hicieron. <b>Pero fue como encontrarse con un álbum familiar, ver a tus primos y de repente preguntarte… ‘¿Pero dónde estoy yo?’”</b>.</p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/IZQMFFECKNHYTIUKX32446O3J4.tif?auth=6fb55b1ee540773d7ef78715d7db331ad2e3bc8f3f7b9c1b1e80d08c64487a78&smart=true&width=2362&height=2362" alt="Nosotros, 172 años después. Rafael Bossio, fotógrafo." height="2362" width="2362"/><p>Un breve repaso. Hechas entre 1850 y 1859 con Agustín Codazzi a la cabeza, estas acuarelas formaban parte de un proyecto cartográfico que quería retratar el paisaje cultural del país. Pintaron ríos, pintaron montañas, pintaron hombres con ruana y sombrero. “<b>Era un proyecto súper ambicioso: llegaban con mula o chalupa, con todos los obstáculos. </b>Muchos llegaron al Pacífico y murieron. De hecho, Agustín Codazzi llegó a una población cercana, a un pueblito que se llamaba Espíritu Santo, y murió allí. Entonces le cambiaron el nombre a Codazzi”. Los demás siguieron, pasaron por el Caribe y trazaron el mapa, las líneas, pero nunca lo pintaron. </p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/YGA4HO54BVAMLBOREF5JKWANKU.jpg?auth=0c23499f99d63b59d7a03e9d0e9935332b9e2e82368c1e3648c905ff3084d87f&smart=true&width=4500&height=1645" alt="Nosotros, 172 años después. Fotografías con láminas intervenidas de 64 participantes." height="1645" width="4500"/><p>172 años después en su estudio en Getsemaní, Ruby Rumié intervino las láminas: las imprimió en gran formato, borró los personajes e invitó a algunos de sus conocidos –trabajadores, apasionados, disciplinados, esas eran las condiciones– para que posaran. <b>“La antítesis, el paradigma de las rotulaciones”, dijo. </b>Y en esa palabra se esconde la otra médula de la obra: “En esa búsqueda me encontré con un montón de textos que rotulaban a los caribeños como flojos, indisciplinados. Y ahí vino mi otra gran pregunta:<b> ‘¿Seguimos pensando que somos así?’”</b>. </p><p>Convocó a 100 caribeños: Barranquilla, Santa Marta, Montería, Cartagena. Se vistieron de gris porque ella misma repite que “es un color humilde, que pasa inadvertido, pero que hace que lo otro resalte”. Se descalzaron y posaron junto con su comida preferida: <b>“Al fotografiarlos me di cuenta de que había cierta rigidez al preguntarles por su trabajo o su vida, pero cuando les preguntaba por su alimento preferido se volvían como niños.</b> Recordaban a la abuela, al abuelo, el sancocho, el mote de queso que compartían los domingos, el mango maduro que se embadurnaban cuando chiquitos, el jugo de zapote”.</p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/5LHM4BS4EFD3JI77EGYLA33YHU.tif?auth=429f7d382d047b7370b5ee7d92a2ece92d6ea6c082802a7aef489b3b7d62e63b&smart=true&width=1890&height=2835" alt="Nosotros, 172 años después. Rubén Egea, diseñador gráfico y docente." height="2835" width="1890"/><p>Nombres como el del señor José, vendedor de frutas y vegetales, o el de Alex Quessep, el chef sincelejano, o de Juan Gossaín, periodista cordobés, se unieron a esa lista de 100 personas distintas, con oficios igual de distintos, apellidadas todas, sin embargo, con el mismo sello: <b>“Nosotros”. “De eso se trataba el proyecto: de nosotros. Porque el Caribe somos muchos”, dijo Ruby.</b></p><p>“Y tengo un recuerdo… de Wilfran Barrios, coreógrafo y bailarín. En un momento le puse la corona de semillas, de diferentes semillas como el achiote, el guandú, y me dijo: ‘Mira tú, Ruby, mis antepasados negros huían a los palenques con las semillas escondidas en el pelo para empezar la siembra donde huían. Hoy, tantos años después, estoy yo, orgulloso, usando una corona de semillas’”. Y ahí estaba Ruby y ahí estaba Wilfran. Qué decir… Hay que detenerse a verlos. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/RDSFXPN3FVE3BFUFOTQIRXG3YE.tif?auth=73cb591e2407c8739ee980c78fff4d45ce3ad4b720db0ded88dabe12cdd91297&amp;smart=true&amp;width=1890&amp;height=2835" type="image/jpeg" height="2835" width="1890"><media:description type="plain"><![CDATA[Nosotros, 172 años después. Jhon Narvaez, actor y artista visual.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Bolívar está cerrando sus brechas: el ambicioso plan para llevar bienestar a todos los rincones del territorio                                                            ]]></title><link>https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/bolivar-esta-cerrando-sus-brechas-el-ambicioso-plan-para-llevar-bienestar-a-todos-los-rincones-del-territorio/202600/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/bolivar-esta-cerrando-sus-brechas-el-ambicioso-plan-para-llevar-bienestar-a-todos-los-rincones-del-territorio/202600/</guid><dc:creator><![CDATA[Comercial ]]></dc:creator><description></description><pubDate>Wed, 27 May 2026 00:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En Bolívar la desigualdad sigue pesando como una deuda histórica. A pesar de que el departamento cuenta con un robusto aparato industrial, una conectividad cada vez más moderna y estructurada, y su capital es la principal vitrina turística de Colombia a nivel internacional, en el territorio persisten los rezagos del olvido:<b> brechas sociales y económicas con las que más de 2 millones de personas lidian cada día. </b></p><p>Las cifras más recientes del Dane lo confirman. En 2025 el Índice de Pobreza Multidimensional de Bolívar se situó en 17 por ciento, una cifra considerablemente superior al promedio nacional, que se ubicó en 9,9 por ciento. A este escenario se suma un dato todavía más intrincado: uno de cada dos bolivarenses experimenta la pobreza monetaria. Aun así, varios de estos indicadores han mostrado mejoras significativas con el paso del tiempo. <b>Los esfuerzos liderados por el sector privado, las organizaciones sociales y los Gobiernos nacional y local se han orientado a contrarrestar esta coyuntura, materializando programas de empleo, educación, salud, vivienda, infraestructura y acceso a servicios públicos y saneamiento básico.</b></p><p>Angélica Villalba Eljach, secretaria de Desarrollo Económico de Bolívar, explicó que ahora el reto no es solo crecer, sino permitir que ese crecimiento sea más inclusivo y territorialmente equilibrado. <b>“El avance más importante ha sido reconocer esta brecha social y empezar a reorientar la política pública hacia un modelo que conecte mejor la economía con las oportunidades de la gente”</b>, señaló. </p><p>El papel de la administración de Yamil Arana, actual gobernador del departamento, ha sido crucial. Hoy, Bolívar está ejecutando un plan de inversiones que ronda los 3,7 billones de pesos, enfocado no solo en cerrar brechas históricas, sino en crear condiciones reales para el desarrollo y la competitividad territorial.</p><p>Vías, puentes, acueductos, escenarios deportivos y hospitales: <b>una lista larga de avances que continúa con inversiones en salud, conectividad y el mejoramiento de la infraestructura educativa de las instituciones públicas del departamento. </b>“Mejorar la calidad de vida implica conectar territorios, facilitar acceso a servicios y generar condiciones para que lleguen nuevas oportunidades económicas”, recalcó Villalba.</p><h2><b>Servicios públicos </b></h2><p>Otro de los frentes vitales ha sido el acceso a servicios públicos, principalmente en proyectos de agua potable, saneamiento básico e infraestructura social. Así mismo, <b>el departamento ha impulsado inversiones significativas en acueducto y alcantarillado, ampliando la cobertura en territorios históricamente rezagados. </b></p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/UDLOM7M45RCFRIKJZ7AFKNI4BE.jpg?auth=dd68d5bab21c66a05f211045d72dd5a48c703d2dbbce96987710e5597563521b&smart=true&width=3543&height=2362" alt="Aunque se ha avanzado, persiste el desafío de convertir cobertura de servicios básicos en bienestar sostenible." height="2362" width="3543"/><p>“Bolívar sigue enfrentando una brecha muy marcada entre el norte y el sur: entre las cabeceras municipales y la ruralidad dispersa”, explicó Luis Castellanos, coordinador de Proyectos de la Fundación Tierra Grata, reiterando que los avances todavía “no se traducen de manera homogénea en todo el territorio”. <b>En 2024 la cobertura rural de acueducto en Bolívar se estimaba en 44,7 por ciento, mientras que la de alcantarillado rural apenas en 4,3 por ciento.</b></p><p>“El avance real no se mide solo por la instalación de infraestructura, sino por la capacidad de que esa infraestructura funcione, sea apropiada por las comunidades y mejore su vida cotidiana. Bolívar ha avanzado, pero todavía tiene el desafío de convertir cobertura en bienestar sostenible”, agregó Castellanos.</p><p><b>En ese camino, la Fundación Tierra Grata –una organización social fundada en 2016 que brinda acceso a servicios esenciales– ha apostado en grande con tres líneas de transformación</b>. Por un lado, están las soluciones energéticas sostenibles, que hoy llegan por primera vez a los hogares de familias rurales, representando una reducción de riesgos asociados al uso de velas, mecheros y combustibles contaminantes. </p><p>“En nuestro modelo, la energía no se entrega como una donación aislada. Es una solución acompañada de apropiación comunitaria, capacitación y corresponsabilidad”, recalcó Castellanos. En Bolívar el impacto ha sido especialmente importante por la difícil ubicación geográfica de las zonas de atención. Aunque la cobertura de energía eléctrica en el territorio alcanza el 95,2 por ciento, en zonas rurales se reduce al 56,7 por ciento.</p><p>Los beneficiarios han transformado sus tiendas comunitarias en motores de desarrollo local: espacios de encuentro, abastecimiento, información, conectividad y generación de ingresos.<b> “Cuando se energiza y fortalece una tienda, como ocurre con Tienda Grata, se reducen desplazamientos, se dinamiza la economía local y se fortalecen liderazgos, muchas veces femeninos”, indicaron desde la organización. </b></p><p>La tercera línea ha sido el trabajo en escuelas rurales, llevando energía, agua segura, saneamiento y conectividad. Un esfuerzo que impacta a toda la comunidad y facilita que los niños aprendan en mejores condiciones, los docentes implementen herramientas digitales y las familias encuentren un punto de referencia para procesos comunitarios.</p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/KOSO765JONBTNMIW6HRWSGFDE4.jpg?auth=5780253617814d47f6d9cf8216805ae466bcbb8181c4e9fe7675424ecaf7a32b&smart=true&width=4137&height=2402" alt="A través de la Fundación Tierra Grata las comunidades participan de la transformación del territorio." height="2402" width="4137"/><p>“Nuestro modelo parte de una idea central: las comunidades no son beneficiarias pasivas, son protagonistas del proceso. Por eso trabajamos desde la participación, la corresponsabilidad y la permanencia en el territorio”, concluyó el coordinador.</p><h2><b>¿Y el acceso a vivienda?</b></h2><p>El panorama de la vivienda no ha estado exento de turbulencias. Debido a las decisiones adoptadas a nivel nacional en torno al programa ‘Mi Casa Ya’, se ha generado un clima de incertidumbre que “ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del sector”, indicaron desde Camacol Bolívar. </p><p>El acceso a vivienda propia en el departamento, durante los últimos tres años, <b>“no ha sido el resultado de impulsos nacionales, sino de una gestión sostenida desde lo regional. Ha sido la acción coordinada entre el gremio constructor y las autoridades locales la que ha mantenido viva la posibilidad de que las familias bolivarenses cumplan el sueño de tener casa propia, demostrando que cuando el territorio toma las riendas, los resultados llegan”, </b>aseguraron desde el gremio.</p><p>En el último mes, gracias al trabajo articulado entre Camacol y la Alcaldía de Cartagena, se logró una adición presupuestal de 50.000 millones de pesos dirigida exclusivamente a reactivar la vivienda VIS. Un logro que no es menor, si se considera que Cartagena está entre las ciudades con los subsidios más altos del país, con beneficios que pueden superar los 38 millones de pesos por familia. Entre junio de 2024 y junio de 2025,<b> las ventas de vivienda nueva en Bolívar han caído 15 por ciento</b>, las iniciaciones se han reducido 31 por ciento y los lanzamientos han aumentado 0,6 por ciento. </p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/ZO56SUK2KZHJTPCMVRPMYA47RY.jpg?auth=362f12da37854d29d6e5e413d7c11108f0647e51f67a84c54dfeba578033d2df&smart=true&width=6720&height=4480" alt="Según Cartagena Cómo Vamos, en los últimos años la capital ha conseguido avances en aspectos claves como calidad de vida, demostrando señales positivas en educación, salud y dinamización de la economía." height="4480" width="6720"/><h2><b>Así va Cartagena</b></h2><p>De acuerdo con Eliana Salas, directora de Cartagena Cómo Vamos, en los últimos años la capital ha conseguido avances en aspectos clave de calidad de vida, demostrando señales positivas en materia de educación, salud y dinamización de la economía.</p><p>Para la directiva, uno de los cambios más significativos se ha dado en la salud materna. <b>La ciudad pasó de tener las tasas más altas de muertes maternas entre las principales capitales del país, entre 2021 y 2023, a no registrar casos en 2024 y reportar solo dos en 2025. </b>“Este es un resultado muy importante porque cuando baja la mortalidad materna no solo mejora la salud, también se protege el bienestar de los hogares”, afirmó Salas, quien destacó además la reducción del 19 por ciento de embarazos en adolescentes entre 2024 y 2025. </p><p>En educación, la ciudad viene mostrando una mejora sostenida en los resultados de las Pruebas Saber 11. En 2024 y 2025 Cartagena tuvo el mayor avance entre las seis principales ciudades del país, impulsada principalmente por las instituciones oficiales, donde están cerca del 80 por ciento de los estudiantes de Cartagena,<b> lo cual indica que los avances están llegando a la mayoría de la población y se traducen en mejores oportunidades de acceso a educación superior y empleo. </b></p><p>Sin embargo, persisten retos importantes relacionados con la cobertura de servicios básicos, especialmente en acueducto y alcantarillado. En agua potable, la cobertura alcanzó 92,6 por ciento en 2024, mientras que el alcantarillado llegó a 84,4 por ciento, lo cual evidencia que muchas familias aún no cuentan con acceso completo a sistemas de saneamiento adecuados. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/4HXZGC6MBFAW3CQUDB7FFHU7N4.jpg?auth=2cb40a3e4aa94442a457f5a5feccc3ec540932ba8ef1774b9fc4e6e42868b12b&amp;smart=true&amp;width=3892&amp;height=2598" type="image/jpeg" height="2598" width="3892"><media:description type="plain"><![CDATA[Para la Fundación Tierra Grata, Bolívar sigue enfrentando una brecha muy marcada entre el norte y el sur: entre las cabezas municipales y la ruralidad dispersa.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Comité Caribe: la historia del chef cartagenero que llevó el “perrenque” costeño a París   ]]></title><link>https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/comite-caribe-la-historia-del-chef-cartagenero-que-llevo-el-perrenque-costeno-a-paris/202600/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/comite-caribe-la-historia-del-chef-cartagenero-que-llevo-el-perrenque-costeno-a-paris/202600/</guid><dc:creator><![CDATA[Carolina Riaño ]]></dc:creator><description></description><pubDate>Wed, 27 May 2026 00:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“¿Qué sucede si hacemos queso y suero costeño con leche de vacas bretagne o montbéliarde?”. Ese fue el primer aliciente del chef cartagenero José Orlando Gutiérrez y su socio, Jaime Laverde, antes de dar vida en 2024 a Comité Caribe: <b>el neobistró </b><i><b>trendy</b></i><b> que se ha convertido en la embajada de la costa Caribe moderna en la capital gastronómica de Francia. </b></p><p>Las técnicas y recetas clásicas de la cocina francesa se aprenden en la escuela. Son el fundamento de la arquitectura culinaria antigua y vanguardista. Además del legado de la “<i>haute cuisine</i>” que dejaron a la humanidad genios como Vatel, Carême, Escoffier y Bocuse. Una vez el cocinero maneja la técnica francesa a la perfección, dice el chef catalán Ferrán Adrià, ya le puede sumar sus recuerdos de la infancia para luego involucrar el producto local que conoce y respeta junto con el entorno de donde proviene. Lo que sigue es experimentar, innovar, crear, no copiar. </p><p>Todo lo anterior fue llevado a la práctica por José Orlando Gutiérrez, chef ejecutivo y cofundador de Comité Caribe en París, quien decidió seguir al pie de la letra el consejo de Adrià. Gutiérrez creó su propia poción mágica: gastronomía, cultura y atmósfera, envueltos en su visión moderna del Caribe colombiano. <b>Pero nada de esto sería posible sin su esencia espontánea, abierta al mundo, curiosa, viajera, que considera a sus comensales como transmisores de saberes. Y algo muy especial: esa nostalgia por su costa que “lo mueve”.</b></p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/K76TA7Q3BNGCTPQJ5IG4V3P63Y.jpg?auth=326a50064fe630221730c4982f2aa7fe12f7e2aa1d42153100f7e19a847ad440&smart=true&width=4000&height=6000" alt="El chef José Orlando Gutiérrez y su socio, Jaime Laverde." height="6000" width="4000"/><p>La técnica la aprendió en el Instituto Gato Dumas de Bogotá, en la Escuela de Hotelería y en La Sorbona de París. A toda esa formación se sumaron los recuerdos de su infancia en Cartagena junto con su abuela. De ella conserva la memoria de aquella máquina pastelera con la que preparaba piononos, maría luisas y brazos de reina. “Los banquetes que organizaba para acoger y la manera casi ceremonial en que se tomaba el tiempo para poner la mesa”, recordó. </p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/JUUB6YPSONDF3EEI6RQNVCNNKA.jpg?auth=f89014d0df9267e408d72cdcc7230fac954c033a422c4b68198de15175dbd028&smart=true&width=2400&height=3600" alt="Sobre la mesa, Gutiérrez propone mezclas inesperadas." height="3600" width="2400"/><p>A su lado también aprendió a moler maíz y a hacer envueltos, un recuerdo convertido hoy en un tesoro inolvidable. Porque no se trataba únicamente de cocinar, sino de todo lo que ocurría alrededor:<b> la transmisión del cariño, los saberes y esa capacidad para volver eterno un instante de respeto, encuentro y regocijo.</b></p><p>A sus recuerdos, Gutiérrez les sumó el valor del producto local y una profunda fascinación por la leche francesa, reconocida por su extraordinaria calidad. Así nació Comité Caribe: un laboratorio dedicado al suero y al queso costeño, luego de comprobar que en París prácticamente no existía una representación auténtica de los sabores lácteos del Caribe colombiano. El resultado fue un suero elaborado a partir de leche cruda orgánica y fermentación neutra, pensado para dialogar con el paladar francés: más sutil, menos agresivo en acidez y con un perfil más elegante.</p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/DLE6SHIPCVHRZDOVELAUGXBFGQ.jpg?auth=b5b1a73aa6af0e5fd704d226f554b29c957f9e5eb485e3be815c36ea117ac295&smart=true&width=4000&height=6000" alt="Comité Caribe se aleja de la comida fusión y acerca a los parisenses a la identidad del Caribe." height="6000" width="4000"/><p>Por otro lado, está su experiencia en restaurantes como Leo, Pajares Salinas y Magnolio, en Bogotá; Confussion en Cartagena, el hotel-palacio Le Royal Monceau – Raffles, en París, y hasta un pub inglés que le permitió dar el siguiente paso: innovar y crear Comité Caribe. Sobre la mesa Gutiérrez propone mezclas inesperadas como un queso costeño a la brasa con escabeche de almejas y caviar de mostaza. Cuenta que esa receta le sorprende, al igual que alguna vez lo hizo la carimañola rellena de conejo ahumado que probó y preparó en su paso por Leo. </p><p>Hoy, <b>Comité Caribe es la evolución moderna de un clásico bistró francés,</b> enmarcado en un ambiente más ameno, cercano, informal y accesible, con una propuesta de platos contemporáneos y creativos.</p><p>Comité Caribe se aleja de la comida fusión y acerca al comensal parisiense a la identidad del Caribe colombiano, a través del uso de productos franceses puestos al servicio de recetas extranjeras. Desde hace dos años han sabido conectar con sus visitantes, que son curiosos y valoran lo que proviene de distintas culturas. <b>El vínculo lo fortalece ofreciendo vinos naturales, cervezas hechas en el barrio y destilados franceses.</b></p><p>En junio, Gutiérrez representará a Sudamérica en el Museo del Quai Branly y dictará una <i>masterclass </i>sobre la gastronomía que acompaña el Carnaval de Barranquilla. Y así sigue haciendo patria junto con su equipo, izando la bandera, respetando su legado desde París. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/I5EGEHTYRFB6TNVL2I3ABJGJ4Q.jpg?auth=a9dd3d420dec03fd7a6550d144c7f0dac387afa301401682218aa64c7a01125b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1280" type="image/jpeg" height="1280" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[En su bistró los sabores son inesperados y cada plato tiene el auténtico "perrenque" costeño.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Bolívar no se detiene: el millonario engranaje industrial que mueve la economía del territorio y aporta al bienestar social ]]></title><link>https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/bolivar-no-se-detiene-el-millonario-engranaje-industrial-que-mueve-la-economia-del-territorio-y-aporta-al-bienestar-social/202600/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/bolivar-no-se-detiene-el-millonario-engranaje-industrial-que-mueve-la-economia-del-territorio-y-aporta-al-bienestar-social/202600/</guid><dc:creator><![CDATA[Comercial ]]></dc:creator><description></description><pubDate>Tue, 26 May 2026 23:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A las afueras de Cartagena, donde el olor del combustible se mezcla con el del mar, Bolívar construyó una economía que se mueve al ritmo de refinerías, puertos, petroquímica, turismo y comercio exterior. <b>Es uno de los engranajes industriales más importantes del país, que produce, transforma, exporta y conecta al territorio con los mercados internacionales. </b></p><p>Bolívar ya es la séptima economía de Colombia. Su PIB ronda los 35,9 billones de pesos y su posición estratégica lo convirtió en un nodo logístico e industrial clave para la economía nacional. Cerca del 7 por ciento de las exportaciones colombianas de bienes no minero-energéticos salieron desde el departamento durante el primer trimestre de 2026. </p><p>Cartagena y su zona industrial concentran la fuerza de esta economía, con algunas de las compañías más importantes del país en refinación, petroquímica, logística y comercio exterior. Pero detrás de ese músculo aparece una discusión crucial: <b>cómo hacer que esa riqueza se traduzca en bienestar para una población en la que casi el 48 por ciento aún vive en condición de pobreza monetaria. </b></p><p>“Bolívar ya es un motor industrial del país por la posición privilegiada de su puerto, por ser un corredor importante dentro de la Región Caribe y tener un aeropuerto internacional con muchas conexiones”, explicó Angélica Villalba, secretaria de Desarrollo Económico del departamento.</p><h2><b>La refinería no se detiene</b></h2><p>En Mamonal, el corazón industrial de Cartagena, opera la Refinería de Cartagena, uno de los activos energéticos más importantes del país.<b> Con una capacidad nominal de procesamiento de 210.000 barriles diarios y 35 unidades de proceso,</b> la planta abastece buena parte de la gasolina, el diésel y el combustible aéreo que consume Colombia. </p><p>Su presidente, Herman Galán Barrera, aseguró que la planta se consolidó como uno de los complejos de refinación más modernos de América Latina. Desde Mamonal, por ejemplo, salen combustibles con estándares ambientales internacionales y también materias primas para otras industrias como el propileno, que empresas como Esenttia utilizan para producir polipropileno, uno de los materiales plásticos más demandados de la región.</p><p>Esenttia, filial petroquímica del Grupo Ecopetrol, produce desde Cartagena cerca de<b> 570.000 toneladas anuales de polipropileno y exporta aproximadamente el 60 por ciento de su producción a más de 25 países.</b> Solo en 2025 registró ventas externas por 309,5 millones de dólares y amplió su presencia en mercados estratégicos como Brasil y Venezuela.</p><p><b>“La cercanía con la Refinería de Cartagena representa una ventaja competitiva clave”</b>, resaltaron desde la compañía. Esa conexión permite garantizar eficiencia operativa, confiabilidad en materias primas y capacidad de respuesta internacional.</p><h2>Ecosistema de alto impacto</h2><p>En 2025 la Refinería de Cartagena reportó una contratación de bienes y servicios por 480 millones de dólares, con participación mayoritaria de empresas nacionales y mano de obra local. El 97 por ciento de sus trabajadores proviene de la región y alrededor de la operación se fortalecen cientos de pequeñas y medianas empresas.</p><p>Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos, resumió la dimensión de esta industria con una cifra: los sectores químicos básicos, otros químicos y manufacturas plásticas representan el 23,5 por ciento de toda la producción industrial del territorio. <b>Solo México, Brasil, Argentina y Colombia cuentan con grandes plantas petroquímicas para fabricar materias primas plásticas, y casi toda la capacidad colombiana está concentrada en Cartagena y Mamonal.</b></p><p>Cada año, desde Bolívar se producen cerca de 1,5 millones de toneladas de materiales como polipropileno, PVC y poliestireno. En paralelo, crecen las apuestas por la economía circular y reciclaje. Las empresas del sector avanzan en soluciones sostenibles, ecodiseño y reutilización de residuos, mientras fortalecen una cadena que genera alrededor de 14.000 empleos directos.</p><h2><b>Despensa agrícola</b></h2><p>Mientras Cartagena concentra el grueso de la industria pesada, el departamento intenta construir una integración económica más equilibrada hacia el centro y el sur. Su otra gran apuesta: la agroindustria. <b>“Los Montes de María pueden convertirse en la despensa agrícola del país”, </b>declaró Villalba. La visión de la Gobernación es conectar el campo con la ciudad a través de infraestructura vial, logística y formación técnica.</p><p>El ejemplo más visible es la palma de aceite. Bolívar tiene cultivos en 22 municipios, 37.653 hectáreas sembradas y más de 18.600 empleos asociados al sector. Según Fedepalma, el departamento aportó en 2025 el 3,1 por ciento del aceite de palma crudo producido en Colombia y el 3,9 por ciento del palmiste nacional. </p><p><b>Detrás de esas cifras hay 1.238 palmicultores, de los cuales más del 82 por ciento son pequeños productores. </b>Nicolás Pérez Marulanda, presidente ejecutivo de Fedepalma, señaló que la producción nacional alcanzó cifras récord en 2025, impulsada por mejoras en productividad y mayor orientación exportadora. El auge del biodiésel también abrió nuevas oportunidades para el sector, aunque persisten desafíos.</p><p>La discusión de fondo en Bolívar ya no gira solo alrededor del crecimiento económico. El departamento entendió que el reto ahora es conectar esa industria sofisticada con oportunidades reales para las regiones rurales. Por eso la Gobernación impulsa una política pública de productividad enfocada en formación pertinente, integración territorial y generación de valor agregado.<b> La construcción de la Universidad Montemariana y la adecuación de megacolegios como centros de educación superior buscan responder a esa deuda histórica.</b></p><p>La apuesta es que los jóvenes puedan desarrollar industria alrededor del campo y no limitarse únicamente a la producción primaria, contribuyendo a resolver también un problema de relevo generacional.</p><h2><b>Crece el tejido empresarial </b></h2><p>Ese intento de sofisticar la economía se refleja en los planes de competitividad construidos junto a la Cámara de Comercio de Cartagena y el sector privado. El objetivo: fortalecer clústeres industriales, logísticos y marítimos con visión a 2040.</p><p>Andrea Piña Gómez, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartagena, señaló que Bolívar pasó de 44.671 empresas en 2024 a 47.965 en 2025, un crecimiento de 7,4 por ciento.<b> Solo el norte del departamento concentra más de 40.500 empresas, impulsadas principalmente por comercio, turismo e industria manufacturera. </b>Sin embargo, el 90 por ciento de las compañías son microempresas y el 54 por ciento corresponde a personas naturales. Las grandes empresas representan menos del 1 por ciento del total.</p><p>Entre tanto, <b>en Cartagena el mercado laboral muestra señales de recuperación. </b>El número de ocupados aumentó de 404.404 personas en 2024 a 418.774 en 2025. Sectores como construcción, actividades inmobiliarias y alojamiento registraron crecimientos significativos impulsados por el turismo y el desarrollo urbano.</p><p>El Gobierno nacional también mira a Bolívar como un territorio prioritario. A través de iNNpulsa, el Ministerio de Comercio destinó más de 4.000 millones de pesos entre 2022 y 2025 <b>para fortalecer más de 240 mipymes vinculadas a la cadena astillera y marítima.</b></p><p>Hoy, la industria naval y fluvial aparece como otra de las apuestas silenciosas del departamento, sumada al turismo de cruceros, la logística portuaria y el comercio exterior, que fortalecen una economía que busca diversificarse mientras avanza hacia energías más limpias. La propia Refinería de Cartagena ya trabaja en esa transición. En 2025 inició las obras de Coral, una planta de hidrógeno verde que será una de las más grandes de América Latina y que reducirá emisiones mientras se adapta la operación industrial a las nuevas exigencias energéticas.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/FVDXSBUWYNDJPJ7Q4LQDJHEFJQ.jpg?auth=f590cac5ace498735e303e4b2b184f99f73009427ec3c4e67f40f6d174a9ca3d&amp;smart=true&amp;width=3676&amp;height=2717" type="image/jpeg" height="2717" width="3676"><media:description type="plain"><![CDATA[Refinería de Cartagena, uno de los complejos de refinación más grandes e importantes de América Latina.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Mompox: el fascinante pueblo a orillas del Magdalena que cautiva al mundo: “Está lleno de personajes entrañables”                                             ]]></title><link>https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/mompox-el-fascinante-pueblo-a-orillas-del-magdalena-que-cautiva-al-mundo-esta-lleno-de-personajes-entranables/202600/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/mompox-el-fascinante-pueblo-a-orillas-del-magdalena-que-cautiva-al-mundo-esta-lleno-de-personajes-entranables/202600/</guid><dc:creator><![CDATA[Margarita Posada J.]]></dc:creator><description></description><pubDate>Tue, 26 May 2026 23:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Se dice que en épocas de la conquista algunos de los españoles que navegaban el Magdalena para explorar nuestras tierras juraban que, al cabo de unos 30 días de navegar río abajo desde Cartagena, habían visto el asentamiento de una tribu indígena para nada belicosa a la que llamaban ‘Malibú’ y cuyo cacique se hacía llamar con el nombre de Mompoj. <b>Muchos otros conquistadores pasaban luego por ahí y no daban jamás con su ubicación. </b></p><p>Anfibios como eran, los indios malibú vivían cerca del río en ciertas épocas del año y en otras se trasteaban a las partes altas. Los árboles también escondían como hoy a uno de los secretos más bellos y mejor guardados de Colombia: Santa Cruz de Mompox. Nadie lo ha descrito mejor que Gabriel García Márquez en <i>El general en su laberinto</i>: un Bolívar con tuberculosis pasa delirante en una barca por las orillas de Mompox y cuando su sirviente le dice dónde están, él le responde que Mompox no existe: <b>“A veces soñamos con ella, pero Mompox no existe”. </b></p><p><b>Y sí: tan sacada de un sueño parece Mompox.</b> Aunque, si hilamos tan fino como lo hacen sus joyeros para darles vida a las más refinadas piezas de filigrana, es probable que con esas palabras García Márquez se refiriera a la gloria que se le escapó al libertador al final de sus días, porque bien dijo él mismo que si a Caracas le debía la vida, a Mompox le debía la gloria: fue la primera ciudad en declararse independiente.</p><p>Paradójicamente, La valerosa se salvó del triste destino que tienen los puertos antiguos cuando el río “se durmió” y la carga empezó a atracar en Magangué. Así, la bonita se salvó de tener la suerte de la fea (con perdón de Magangué), pues desde entonces Mompox se detuvo en el tiempo sin dejar sus aires cosmopolitas, pues pasó de ser un punto de intercambio comercial<b> a un crisol en el que se funden aleaciones extrañas y únicas como el Festival de Jazz, que hoy en día reúne una variopinta gama de músicos y de audiencias.</b></p><p>Aunque durante muchos años no tuvo rutas terrestres de salida y tocaba salir en chalupas o canoas, este pueblo patrimonio siempre se ha mantenido noble e ilustre. <b>A pesar de que el tiempo parezca detenido, en Mompox sigue fluyendo lo importante sin ningún afán. </b>Es como si nos concediera el don de crecer hacia adentro, como crecen en sus patios interiores las raíces de esos árboles inmensos que le han dado sombra hasta a Ornella Muti cuando vino a protagonizar una criticada versión cinematográfica de <i>Crónica de una muerte anunciada. </i></p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/UT2YVO64UJHRBOAI7LTCBT4CFY.jpg?auth=f6610017f86d509c2d735d39a71d7c13d30c5960dcb06cdcc910a3321885b136&smart=true&width=6000&height=4000" alt="Concha Buika en el Festival de Jazz de Mompox, uno de los eventos más importantes del pueblo." height="4000" width="6000"/><p>Desde esa época, en la que las paredes del pueblo eran todas blancas —se cree que por alguna razón de salubridad, porque al decapar la pintura se descubrió que en la colonia era amarilla— y a los enfermos y muertos se los transportaba en hamaca, la comunidad se ha organizado. Muchas familias remodelaron sus casas para convertirlas en hoteles boutique de aire acondicionado y lencería bordada. La Alcaldía ha adoquinado y restaurado varios puntos del pueblo en los que la producción de filigrana y ebanistería crece a la par que la del queso en capas, el dulce de limón y el vino de corozo. <b>Quien la visite se encontrará con personajes tan entrañables y diestros en su oficio como estos tres momposinos. </b></p><h2><b>Eligio Rojas o los hilos de la delicadeza </b></h2><p>La filigrana momposina tiene un origen de ida y vuelta. Todo el oro del sur de Antioquia llegaba al centro de acopio en Mompox y allí se encontraban la técnica y la novedad del español, la magia y la fuerza del africano y la mano y la cosmogonía del indígena. <b>Los españoles evitaban llevarse todo el oro que saqueaban en un solo viaje por si los atracaban los piratas, y lo escondían en aquel pueblo que muchos creían un mito. </b>Muchas veces les enseñaban a hilar a los nativos. Con sus manos diestras, pero sobre todo con su imaginario salvaje y poético, empezaron a crear piezas únicas y a llevar este saber de origen árabe de generación en generación.</p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/4WOLBRXXVZCFBGO2BEECLNLBXI.jpg?auth=c18d407a2f870daf2e58dadba3ea7bf6337fb843ff0537bef41a6553f72c98d4&smart=true&width=1385&height=1939" alt="Eligio Rojas, uno de los más versados orfebres de Mompox." height="1939" width="1385"/><p>Paradójicamente Eligio Rojas, uno de los más versados orfebres de Mompox, ha sido contratado para ir a enseñarles filigrana a las nuevas generaciones de joyeros españoles. No proviene de una familia de orfebres, pero sus maestros prácticamente lo adoptaron desde niño. Como en su pueblo no podía hacer bachillerato, Eligio entró a estudiar a la Escuela Tomasa Nájera que tenía énfasis en orfebrería y se levantaba a las tres de la mañana para atravesar Pueblo Nuevo, Guataca, Guaymaral y todo Mompox hasta llegar al colegio, a las afueras del pueblo. </p><p>El maestro Luis Ortiz Villanueva le vio la mano fina y le dijo <b>“cómprate una mesita y unas pinzas y te espero en mi taller para que fundas”, </b>recuerda. “Ahí empecé a ganarme la platica con el trabajo, pero a mi papá que era campesino le tocó irse y yo me quedé como golero sin ceiba. Me puse a trabajar en el taller de Juan Guzmán, que me dio posada también, y me presenté en la Escuela Taller de Artes y Oficios, a ver si me ganaba uno de los 15 cupos que repartían entre 300 que nos presentábamos.<b> Casi no llego por culpa de uno de esos aguacero’e mayo. Llegué lleno de barro e hice el examen como pude”. </b></p><p>Eligio se puso muy triste cuando vio la lista publicada sin su nombre, pero el director lo había hecho a propósito para poder conocerlo porque había sido el primero entre todos.<b> Y ha sido así, con esa disciplina y dedicación, que Rojas ha llegado hasta “a cruzar el charco”. </b></p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/2G2CCEJPJZBLHHW2M5MLKOWR5M.jpg?auth=84b4f32ddacfd0b87537aed756ea0a7b0c0dd011f239c9c3d9b22d5edee9d8bf&smart=true&width=5760&height=3686" alt="Mompox volvió a mirar al río: la Alcaldía ha adoquinado y restaurado varios puntos del pueblo." height="3686" width="5760"/><p>Lo más impresionante del trabajo de Rojas son sus piezas en 3D. Tiene escorpiones, jaibas, tarántulas y otros animales cuya arquitectura perfecta se asemeja a la de la naturaleza. Los hace para prendedores y le toma por lo menos dos meses de trabajo. Son piezas únicas en las que él mismo hace todo, desde fundir el metal e hilvanar, hasta soldar cada uno de los hilos. “Cada uno de esos hilos tiene que tener soldadura pa’ que se agarre, y si se rompe un hilito se daña todo el trabajo”.</p><p>Su labor se destacó de tal forma que en Expoartesanías llamó la atención de la marca española Tous, que le encargó varios diseños y prototipos, hasta que llegó la pandemia. “Se interesaron en un saltamontes mío y Artesanías de Colombia me llamó para hacerles una demostración de oficio y, aunque hay maestros muy celosos que te cierran la gaveta, yo sí soy generoso porque<b> ¿qué hago yo con saber tanto, si no puedo trasmitirlo? </b>Ahí tengo a dos de mis alumnos en el taller y a mi hija. Aunque antes no se usaba que las mujeres aprendieran filigrana, ella con quince años ya sabe lo básico. Al niño, que tiene ocho, le estoy enseñando a engastar piedras”.</p><p>Eligio sigue visitando a sus maestros: <b>“Les muestro mis piezas para que me ayuden a resolver algo y les colaboro con las de ellos”. </b>Después de haber ido a Bogotá y a España, no cambia las 25 o 26 calles de su pueblo natal por nada. “Uno puede recorrer todo Mompox en bicicleta, todo el mundo se conoce y a todo el que llega lo recibimos con cariño”. Asegura que Mompox parece como de otra época porque ellos se esmeran en mantenerla como aparece en los archivos históricos. “Afortunadamente ahora hay tres puentes pa’ venir, porque cuando yo era niño no había ni medio”. Solo hasta 2022 se terminó de pavimentar la Transversal Momposina que atraviesa el río Magdalena con el Puente Roncador, y ahora el turista también puede llegar en avión desde Cartagena o Medellín.</p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/DNWLFEOSLBC35CUTFB4UJ7HFB4.jpg?auth=a74815f789ffec54d17df610b66dc0ca414c2ee0eb8b9dbbb35c89f8273a8833&smart=true&width=3840&height=5760" alt="Mompox pasó de ser un punto de intercambio comercial a un crisol en el que se funden aleaciones extrañas y únicas como el Festival del Jazz." height="5760" width="3840"/><p>Aquí todo el que prueba el dulce de limón, el quesito de capas, el pato guisao, las almojábanas, las panochas, el pescao de río con casabe y el vino de corozo se enamora de esta tierra por la boca. Después se enamora por los oídos con su música. <b>Eligio se encarga de prendarlos (literalmente) con los regalitos que se llevan, para que cada vez que los usen se acuerden de volver. </b></p><h2><b>Wheimar Valencia Peña, el Kenny G momposino</b></h2><p>Este joven musculoso y atlético que lleva la camiseta del Junior está haciendo el almuerzo para él y su mamá, antes de irse a jugar fútbol y a ensayar. Es músico desde los diez años. Al principio se dedicaba solamente a la música folclórica. Tocaba el tambor alegre cuando su mamá le compró el juego completo de instrumentos y él decidió enseñarles a sus amiguitos para montar un grupo de niños. Dirigía y repartía equitativamente los 40 o 50 mil pesos que les pagaban. Pero crecieron y todos sus compañeritos se dedicaron a otra cosa. <b>Aunque se mantuvo cerca de sus raíces porque se unió a Rocín Bolívar, otro grupo con el que viajaba a diversos festivales por la región, cuando se graduó se fue a estudiar Economía en la Universidad del Magdalena. </b></p><p>Pero escapar a una tradición musical de cuatro generaciones era imposible. Por eso comenzó a hacer doble programa para graduarse también como técnico de música. “Me interesaba aprender de armonía y leer partitura. El resto ya lo llevaba en las venas, porque mi abuelo era el maestro Chico Peña, famoso guitarrista de bolero”, dice Wheimar mientras lanza un pedazo de carne a una paila de aceite caliente que empieza a hacer burbujas.<b> “Ahí fue que me puse a estudiar con más juicio algo de trompeta, flauta traversa y clarinete, y luego me compré un saxofón, dizque pa tocar en Semana Santa cuando llegaran los turistas…”</b>.</p><p>Wheimar puede vivir hoy cien por ciento de la música, pues ha sabido monetizar sus redes y conectar con las audiencias virtuales, además de conseguir clientela para eventos como solista. “Como ahora Mompox es mucho más elegante, viene gente a casarse y también toco en los cruceros fluviales que salen de Cartagena y van haciendo paradas por el Magdalena”. </p><p>Valencia hace parte de la La valerosa, una banda de 18 integrantes fijos y un formato de big band en el que toca con alrededor de cincuenta músicos. Ensayan todos los días bajo la dirección del Maestro Fernando Pérez y tienen ya 22 galardones a nivel nacional, dentro de los cuales figuran como mejor banda del Festival Nacional del Porro. </p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/3PBHYYTJ2RDFBA5IZ7Y43N3NDA.jpg?auth=fc8de3efafb732cecfdaa68cc2144d5c4f09bf996516bc2f6b04f2dcbf7e42db&smart=true&width=5760&height=3840" alt="Wheimar Valencia Peña, saxofonista momposino y uno de los integreantes de La valerosa, una banda que ya acumula 22 galardones a nivel nacional." height="3840" width="5760"/><p>Cuando vuelve después de esos viajes asegura que no se va de Mompox porque ama sus raíces y quiere seguir trabajando en su región como artista formador del programa Artes para la paz, dando clases en Santa Teresa y en el colegio. “Ya tengo entre ojos a dos mellos que tocan bombo y redoblante, y a otro par de pelaos con mucha madera. No tienen mucho más por hacer que cazar iguanas o nadar, así que no fallan al ensayo. Con ellos quiero formar una banda de papayera”. </p><h2><b>Don Abundio, sus traviesos y el baile de los coyongos</b></h2><p>Como jamás he visto Mompox en persona, sueño con ella como si la conociera de memoria con solo escuchar la voz septuagenaria del Maestro Samuel Mármol, conocido como Don Abundio.<b> Luego de escribirle para saber si puedo conversar con él, me deja un audio diciéndome que ahí está “sentado bajo unos palos” frente a su casa, esperando mi visita.</b> Asume que voy a ir caminando hasta su casa para conocernos de verdad. Y esa noche yo sueño que me siento bajo esos palos a conversar como se conversaba cuando las pantallas no lo mediaban todo. </p><p>Puedo verme allí, abanicándome bajo el sopor del mediodía mientras veo al maestro Samuel pulir unas mecedoras que “una cachaca” le encargó arreglar. Con cachaca bien podría referirse a otra momposina de origen indígena y africano, como él, pero entremezclada con orígenes sirios, libaneses, italianos y franceses. Cuando le pregunto por qué la gente lo conoce como Don Abundio, me cuenta que desde muy niño trabajó como vendedor de medicinas con “una parranda de cachacos culebreros y ellos me vistieron pa un diciembre como Don Abundio, ese que salía en los monos esos de El Espectador. Me habían comprado el mismo saquito negro y elegante, con camisa blanca y hasta corbatín rojo y cuando me dijeron Don Abundio, me puse a llorar, me quité la ropa, la tiré en el techo y quedé en cuera, pero mi mamá me zampó una buena limpia y me hizo entender el valor del agradecimiento.<b> Entonces pa quitarme la tontería decidí usarlo como nombre artístico</b>, porque es verdad que con ellos yo aprendí el valor de la disciplina y también escuché mucho vals, boleros, tangos. Entonces me volví serenatero y aprendí a tocar la guitarra”. </p><p>Desde entonces Samuel se dedicó de lleno a la música, especialmente al canto y a la composición, pero también se convirtió en un guardián del folclor caribe. Más que una papayera, Abundio y sus traviesos es un grupo folclórico, en el que se les enseña a sus integrantes a tocar todos los instrumentos, a bailar y a reconocer ritmos. <b>Las veladas musicales que organiza son una muestra de baile, música e historia, en la que una veintena de momposinos va rotándose la tambora, la gaita, el guache, el llamador, la flauta o el tambor alegre como si nada, </b>mientras otros bailan y se disfrazan de aves como el coyongo, que con su pico da origen a ciertos ritmos percusivos que el ser humano imita en su música. </p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/RUE75FGJLBAXHJT37S7SRZC56Q.jpg?auth=f6f9f4bbf07c8ea999ecb9827bb6d92034402917745aeb76f82c2d58e29b472c&smart=true&width=5551&height=2859" alt="Hoy muchas familias han remodelado sus casas para convertirlas en hoteles boutique, sin perder su esencia." height="2859" width="5551"/><p>Esas son el tipo de historias que cuenta don Abundio cuando lo llama un grupo de turistas. <b>“A muchos les gusta es aquí, en mi casa, porque hace brisa y se respira naturaleza, entonces el cantar de los sapitos y de los pajaritos nos acompaña. Pero como no están acostumbrados al jején, tienen que venir antes de las seis porque si no los saca corriendo”. </b>La muestra se acompaña con algún vino (de corozo, de palma o de tamarindo) e incluso con tragos artesanales más fuertes como el ñeque, cuyo nombre se asocia a que, por ser una bebida clandestina, los fabricantes huían rápidamente con la agilidad del roedor y enterraban la bebida en la tierra para esconderla. </p><p>Cuando le pregunto por la Mompox de su infancia, <b>recuerda cuando estaba pelaíto y vendía bollo y arepas por las calles destapadas.</b> “Fulanita me encargaba diez pesos de bollo y yo le dejaba diez bollos en la ventana. Cuando ella se levantaba los encontraba ahí y nadie se metía con eso. Ya de regreso es que uno entraba a cobrar”, recuerda. </p><p>En sus composiciones, Abundio le canta al río, a los pájaros, y escribe versos que conservan la historia de los quehaceres antiguos. “Los sonidos de las mujeres que se iban a lavar a orillas del río cuando el límpido era un manduco con el que le daban garrote a la ropa pa sacarle el mugre, y se ponían a inventar versos y a contestarse entre ellas, o cómo era que se invitaba por papelito o con razonero a las peladas, que tenían que sacar permiso”, y acto seguido el maestro Samuel entona unos cantos por el auricular: </p><p><i>“Mama, déjame ir al baile, (y le contesta la otra) / Tú no vas p’allá. / Ya yo sé cómo cuidarme… (y vuelve y dice la otra) / Tú sola no vas. / Mama, yo voy con Leonardo, ya termine con Eloy… / y si Samuelito llama, le dices que yo no estoy”.</i></p><p>Cuál no habría sido el encanto del público del Instituto Smithsonian en Washington, cuando en 2011 Don Abundio calificó para presentarse con 18 de sus traviesos, entre hijos, nueras, nietos y ahijados. “Si usted viene, yo la pongo a bailar con la música de tambora, del río, de los antepasados, y le muestro lo que es una flauta’e millo, un alegre, un llamador”. </p><p>El grupo ensaya dos veces por semana<b>. “Es como una escuela itinerante en la que trabajan los hijos míos y acogemos a los hijos de otros sin cobrarles”.</b> Antes de colgarme porque tiene que encargar dos pernos de tres pulgadas por un cuarto para arreglar las mecedoras, me cuenta que le van a hacer una estatua por su labor a la cultura momposina. </p><p>Me imagino de nuevo allí sentada, sin nada que pueda distraerme de un espectáculo tan importante como la puesta del sol sobre un río, que vale la pena mirar de frente, con los sentidos aguzados de la manera única y perfecta en que la naturaleza sabe aguzarlos para permitirnos estar en el presente y nada más que en el presente. <b>¡Cómo no va a ser un patrimonio de la humanidad poder estar inmerso en una realidad como esa! </b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/N26SQER56ZBNJNTJSZ27JALDNM.jpg?auth=db3ba07dc8dfe7c964a0bebc83e494cedb8fbc39486fdd2721b39e0c5efe3534&amp;smart=true&amp;width=3775&amp;height=2512" type="image/jpeg" height="2512" width="3775"><media:description type="plain"><![CDATA[Mompox, tierra de sueños: un pueblo patrimonio que siempre se ha mantenido noble e ilustre.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">GUIZIOU Franck</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Navegar el río Magdalena con todos los lujos: así se vive la experiencia a bordo del lujoso crucero fluvial AmaWaterways ]]></title><link>https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/navegar-el-rio-magdalena-con-todos-los-lujos-asi-se-vive-la-experiencia-a-bordo-del-lujoso-crucero-fluvial-amawaterways/202600/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/navegar-el-rio-magdalena-con-todos-los-lujos-asi-se-vive-la-experiencia-a-bordo-del-lujoso-crucero-fluvial-amawaterways/202600/</guid><dc:creator><![CDATA[Comercial ]]></dc:creator><description></description><pubDate>Tue, 26 May 2026 22:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Por más de 70 años el Magdalena fue un río que Colombia dejó morir en silencio. No por un decreto o por una decisión puntual, sino por simple abandono: las barcazas de carga reemplazaron a los vapores, los muelles se pudrieron y los pueblos ribereños aprendieron a sobrevivir sin que nadie los mirara. Cada municipio cargó ese olvido a su manera. <b>En Santa Bárbara de Pinto, por ejemplo, un artesano tardaba una semana en vender lo que sus manos producían y tenía que desplazarse hasta Magangué, mientras que a Mompox el mundo no llegaba a pesar de la belleza de su arquitectura colonial.</b></p><p>Hoy algo ha cambiado. No es retórica: es un crucero de lujo que navega aguas que el turismo internacional no había tocado en más de medio siglo, y que en cada parada intenta dejar una economía distinta a la que encontró. </p><p>Se trata del AmaWaterways, una línea fluvial con operaciones en Europa, Asia y África, que eligió al Magdalena como su apuesta más difícil y, según sus propias cifras, una de las más reveladoras: <b>en 2025 movilizó 2.017 pasajeros, y para 2026 otros 4.708, que significan 38.606 noches de estadía en territorio colombiano.</b></p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/L7YZGQWBDFHEHMWFEMYQ2K3CYE.jpg?auth=626ba005db67356d15ea40ffb092779bbb83ecb6820f9b004c6f4154a5120fb9&smart=true&width=4160&height=2773" alt="Beno Atán, gerente general de AmaWaterways Colombia." height="2773" width="4160"/><p>Beno Atán, gerente general de AmaWaterways Colombia, no llegó al río con un plan de negocios bajo el brazo. Él y su equipo llegaron a escuchar. Durante más de cinco años recorrieron comunidades, se sentaron con pescadores, tomaron café con líderes locales y entendieron que en el Magdalena había una historia sin contar<b>. “Colombia tiene una magia difícil de explicar”, afirmó. </b>“Quien llega con el corazón abierto termina enamorándose de su gente, su cultura, su historia y de la fuerza de sus comunidades”. </p><p><b>Y esa magia que describe Atán se concreta a lo largo de la ruta. </b>Cuando el crucero empezó a hacer paradas en Santa Bárbara de Pinto, los artesanos del pueblo bajaron al muelle. Uno de ellos, don Rafa, no solo empezó a vender más: diseñó empaques, imprimió tarjetas y aprendió a manejar precios en dólares. </p><p>De ese mismo recorrido nació Craftedways Foundation, una organización sin ánimo de lucro que hoy sostiene programas de inglés, arte, música y formación para niños y jóvenes ribereños. </p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/PWEPAFXPFRCWHJH5VN7VQ6FSQI.jpg?auth=eab139a318918e8579938a435f7756d192bce091de1b22be6880114fa7e0c5e9&smart=true&width=2835&height=1890" alt="El AmaWaterways ofrece una experiencia de lujo para sus pasajeros." height="1890" width="2835"/><p><b>“Nos dimos cuenta que muchos de estos lugares que quedaron completamente olvidados necesitaban apoyo. </b>Por eso empezamos a reunir manos que se sumaran, corazones dispuestos a creer en el territorio y recursos que permitieran que los sueños de las comunidades allí asentadas fueran realidades perdurables en el tiempo”, aseguró Gabriela Cárdenas, líder de la iniciativa.</p><p><b>Ese compromiso con lo local no quedó solo en tierra. </b>El barco que navega el Magdalena fue construido con 95 por ciento de mano de obra colombiana, y a bordo los river hosts –jóvenes de las comunidades ribereñas– son quienes cuentan el territorio, interpretan su historia y tienden el puente entre los viajeros internacionales y una Colombia que pocos conocen. </p><h2><b>¿Qué dicen los viajeros? </b></h2><ul><li>“La definición de lujo para cada uno es diferente. Para algunos es comprarse un bolso caro. Para mí es ver un atardecer en un crucero por el río Magdalena, en Colombia”, Daniela Montoya, influencer de viajes. </li><li>“Yo siento que todavía Colombia no entiende la importancia de estos barcos navegando por nuestro río Magdalena y conectándonos con toda la cultura ribereña. Hay un antes y un después de subirse al AmaWaterways. Solamente la importancia histórica de este crucero me parece realmente maravillosa”, Johnny Insignares, periodista. </li><li>“El AmaWaterways tiene todo lo que necesita un turista para ser feliz”, Yamil Arana, gobernador de Bolívar.</li></ul><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/RB4GR3QUEBCZ5OMKUT6LIO5NUE.jpg?auth=3cf60e35fca28c7164372d547cde83e9f3aed45df110dba95485e56b0bffb1c4&smart=true&width=9504&height=6336" alt="A bordo la gastronomía local es otro de los principales atractivos." height="6336" width="9504"/><h2><b>Lo que más recuerdanlos pasajeros</b></h2><ul><li>La arquitectura y la calma de Mompox.</li><li>El avistamiento de aves y los paisajes del Magdalena.</li><li>Las conversaciones con artesanos y comunidades ribereñas.</li><li>La música local y las historias del territorio.</li></ul>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/GFZ7D7ISY5CANLNQEVZBFYULKA.jpg?auth=f80b4060620b276c6e60fe553d35c48e1ba58718b989cbfaab4c7c0863a113de&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1406" type="image/jpeg" height="1406" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[El crucero tiene más de 4.700 viajeros previstos para 2026.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Avanza el plan para recuperar la bahía de Cartagena: “Estamos restaurando la vida de nuestros territorios”]]></title><link>https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/avanza-el-plan-para-recuperar-la-bahia-de-cartagena-estamos-restaurando-la-vida-de-nuestros-territorios/202600/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/avanza-el-plan-para-recuperar-la-bahia-de-cartagena-estamos-restaurando-la-vida-de-nuestros-territorios/202600/</guid><dc:creator><![CDATA[Comercial ]]></dc:creator><description></description><pubDate>Tue, 26 May 2026 22:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando a mediados de abril los veleros cruzan la bahía de Cartagena en la Regata de los Almirantes la imagen es de postal. Las velas desplegadas, el agua brillante, las murallas al fondo. Es uno de los eventos náuticos más importantes de América Latina, que convierte a la ciudad en un espacio de tradición y sana competencia.</p><p>Lo que pocos ven es lo que ocurre en La Boquilla, unos kilómetros al norte, en donde <b>38 familias de pescadores que se hacen llamar ‘Guardianes del Manglar’ llevan meses trabajando en la restauración activa de los manglares de la ciénaga de Juan Polo.</b> Abren canales para restablecer flujos hídricos, siembran plántulas de mangle rojo, blanco y negro, y reciben visitantes que pagan por conocer su trabajo. </p><p>Su historia es también la historia de la bahía. Un lugar que enfrenta hace décadas una crisis ambiental, pero que empieza a mostrar señales de recuperación. <b>“La bahía de Cartagena tiene tres grandes fuentes de contaminación”, </b>explicó Mauricio Rodríguez, director del Establecimiento Público Ambiental (EPA) de Cartagena. La principal viene del Canal del Dique, un brazo artificial del río Magdalena que desde su rectificación en 1951 se convirtió en un conducto de sedimentos. Más de 2 millones de toneladas llegan a la bahía cada año.</p><p>El impacto es acumulativo: los corales del interior de la bahía desaparecieron, al igual que los pastos marinos, y la pluma de sedimentación avanza hacia las islas del Rosario. Según Rosa Acevedo, doctora en Toxicología Ambiental y profesora de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB), esos sedimentos no viajan solos: <b>“Traen metales pesados como mercurio, plomo y cadmio que se integran en la cadena alimentaria a través de su bioacumulación”.</b> Este fenómeno genera condiciones de hipoxia que agotan el oxígeno del agua y matan a los peces.</p><p>Las otras dos fuentes son más cercanas a la ciudad. En la localidad 3, cientos de viviendas informales sin conexión al alcantarillado vierten sus aguas residuales directamente a la bahía y en la zona industrial de Mamonal, empresas que operan sin los permisos de vertimiento requeridos suman presión sobre el ecosistema. </p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/QJOPBGER6NFC5BSPLSIFHXJIHQ.jpg?auth=4cf48ac6fcfcb7ab53719589c515bbdc5d5523885ebc3b94a00226cbbc7cb3f7&smart=true&width=4032&height=3024" alt="Los sedimentos que llegan desde el Canal del Dique siguen siendo la principal causa de contaminación." height="3024" width="4032"/><h2><b>Plan de acción </b></h2><p>Desde 2020 una sentencia del Consejo de Estado obliga al Estado colombiano a restaurar la bahía. El Ministerio de Ambiente, EPA, Cardique, la Alcaldía de Cartagena y Dimar conforman un Comité Ambiental Interinstitucional que revisa avances y toma como hoja de ruta el Plan Maestro de Restauración Ecológica.</p><p>Las acciones concretas ya empezaron. Por ejemplo, <b>Cardique avanza en la restauración de 60 hectáreas de manglar degradado en la bahía de Barbacoas, con la meta de sembrar 316.800 plántulas distribuidas en 8.400 islas. </b>El EPA, por su parte, trabaja en la restauración de 40 hectáreas de manglar urbano en distintos puntos de la ciudad, con una zonificación completa que define las áreas prioritarias.</p><p>En paralelo, el Comité Interinstitucional avanza en el monitoreo de calidad del agua en la bahía y cuerpos adyacentes, la actualización del Plan de Saneamiento y Manejo de Vertimientos del Distrito y la identificación de áreas de manglar degradado para restauración con participación de comunidades étnicas.</p><p>El grupo de Guardianes del Manglar de La Boquilla hace parte de ese esfuerzo. Su trabajo de restauración ya representa beneficios económicos directos para al menos 38 familias, que combinan la recuperación del ecosistema con iniciativas de ecoturismo. <b>“Restaurar estos ecosistemas es restaurar la vida para nuestros territorios”, señaló Angelo Bacci, director de Cardique, al presentar los avances del proyecto en Barbacoas.</b></p><p>Sin embargo, ninguna de estas acciones puede resolver sola el problema que crece en el Canal del Dique. Existe un proyecto de restauración de sus ecosistemas degradados, con una inversión superior a los 500 millones de dólares, que contempla manejo de sedimentos, control de inundaciones y contención de los materiales que llegan a la bahía, pero está paralizado desde 2025, en revisión de licenciamiento ambiental ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla).</p><p><b>“Mientras no se solucione el tema del Canal del Dique no será posible avanzar en la recuperación ecológica de la bahía”, </b>señaló el director del EPA. Todas las demás acciones son necesarias, pero insuficientes si la fuente principal de contaminación sigue activa.</p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/CNVRA6RQRFFFPMBZMO5PJOE2NE.jpg?auth=57b033c7d77656c45fe1c4191bc3146a6fd63c5686ec24c7b947ef5561c5bb47&smart=true&width=4896&height=2777" alt="Los sedimentos que llegan desde el Canal del Dique siguen siendo la principal causa de contaminación." height="2777" width="4896"/><p>La profesora Acevedo propone acciones técnicas que puedan avanzar en paralelo, como fitorremediación con plantas macrófitas para inmovilizar metales pesados en los sedimentos, gestión de la carga orgánica para reducir la eutrofización y la implementación de una red de sensores automáticos para monitorear en tiempo real la calidad del agua.</p><h2><b>La bahía de todos </b></h2><p>“Lo que llevó a que Cartagena se fundara en 1533 fueron las condiciones de la bahía”, recordó Rodríguez. “La bahía es la identidad histórica de Cartagena. Toda la ciudad se construyó alrededor de ella”. Hoy, el desarrollo mira hacia el agua: más de 4.000 buques de carga y 170 cruceros que llegan cada año. Las comunidades pesqueras, además, dependen de lo que sacan de ella. <b>Además, la administración local impulsa el uso de la bahía como parte de un sistema de transporte multimodal que permitiría movilizar personas por el agua, sin buses ni trancones.</b></p><p>“El turista cada vez se está volviendo más responsable con el ambiente y prefiere los escenarios en los que se respeta esa dimensión ambiental”, concluyó Rodríguez. La nueva Secretaría de Turismo de Cartagena, que la ciudad no tenía hasta esta administración, trabaja en articulación con EPA, Cardique y Parques Naturales en esa dirección.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/2CY4PCW77VGPBJOFFSKJ3KZUSM.jpg?auth=ad7e2b99b7fe1a023f546e3d5fa2eed8af1e567a4724f69a76fc2710f9f57b7d&amp;smart=true&amp;width=4961&amp;height=3307" type="image/jpeg" height="3307" width="4961"><media:description type="plain"><![CDATA[Yudiz Álvarez en el Canal del Dique.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Esteban Vega La-Rotta</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Celele, el laboratorio gastronómico del Caribe que hoy es uno de los mejores restaurantes del mundo: “Cada plato empieza en el territorio” ]]></title><link>https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/celele-el-laboratorio-gastronomico-del-caribe-que-hoy-es-uno-de-los-mejores-restaurantes-del-mundo-cada-plato-empieza-en-el-territorio/202605/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/celele-el-laboratorio-gastronomico-del-caribe-que-hoy-es-uno-de-los-mejores-restaurantes-del-mundo-cada-plato-empieza-en-el-territorio/202605/</guid><dc:creator><![CDATA[Santi Peralta]]></dc:creator><description></description><pubDate>Tue, 26 May 2026 20:27:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Sábado por la noche en Getsemaní, en la calle del Espíritu Santo. Hay, como siempre, bochorno: un aire denso que amainará más tarde pero que ahora mismo, por poco, sofoca. <b>Nadie, sin embargo, parece notarlo: la acera está vacía y la fiesta –la gente bailando y bebiendo en pasadizos estrechos, toda esa alegría– ocurre en otro lugar.</b> Lo que sí resuena es el azul de una fachada, un <i>klein </i>que vibra incluso debajo de la luz tenue de un farol y que tiene incrustadas nueve placas doradas, que fácilmente podrían duplicarse en un par de años:<i> Latin America’s 50 Best Restaurants 2019, 2020, </i>y así hasta dar con <i>The Best Chef 2024. </i><b>Entonces, una mujer atraviesa la calle, detalla la casa, y dice, antes de desaparecer, con ese acento caribe: “El Celele… sí, está en remodelación”. Y efectivamente lo está. </b></p><p>*** </p><p>“Un plato no empieza en la cocina, sino en el territorio. A veces nace al descubrir un ingrediente nuevo; otras, de una conversación con una portadora de tradición, un agricultor, un artesano. <b>Mi cocina en Celele reúne todos esos aspectos, aunque no siempre un plato los contiene al mismo tiempo”</b>, dijo Jaime Rodríguez.</p><p>Para llegar a explicar la cocina de Celele hay que recapitular otras cosas antes. Primero: el origen. Jaime David Rodríguez Camacho nació en 1987 en Muzo, Boyacá. <b>En ocasiones, cuando se le pide que regrese a sus inicios, nombra a su abuela paterna y a su madre, Leonelly, en recuerdos como pilar el maíz y planear banquetes, o haciendo algo tan elemental como guisar.</b> “Mi madre es cocinera. Fue una mujer que vivió en muchas partes del país: su cocina siempre estuvo atravesada por preparaciones tradicionales que recogían esos viajes”, contó. </p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/Y4ITDY7YK5HSVHKUM2EJJZ3REY.jpg?auth=d54f515c8a78fa329fb9bd0ef4e7121b9f7ec7c6cbfd70fe46703757b2db667f&smart=true&width=3193&height=4789" alt="Jaime Rodríguez, chef de Celele." height="4789" width="3193"/><p>Estudió como técnico de cocina en el Sena de Tunja y lo que vino después sucedió como el engranaje de un reloj: perfecto y a tiempo. Pasó primero por la cocina del Hotel La Fontana, en Bogotá, cuando Luis Forero oficiaba como chef, y luego por Criterión, el restaurante de los hermanos Rausch. Viajó fuera del país, conoció gente. “Pero más allá de todo lo que aprendí de ellos mi foco siempre ha estado y seguirá estando ligado al aprovechamiento de la despensa y la cultura colombiana”, resaltó Jaime. </p><p>Por eso, repitió, siempre tuvo la necesidad de volver. “La riqueza gastronómica de nuestro país no tiene nada que envidiarle a ninguna otra, y eso fue lo que más me aferró a seguir presente aquí y a construir mi camino desde este territorio”, añadió. <b>Ocurrieron más cosas, claro, pero fue producto de ese interés genuino que Celele comenzó a tomar forma y se inauguró el 20 de diciembre de 2018.</b></p><p>***</p><p>Han pasado más de siete años y, debido a una renovación, el restaurante tiene las puertas cerradas. Hasta el 20 de junio el menú se despliega en una locación diferente no ajena a la vida del chef: el tercer piso del edificio de la Torre del Reloj, una construcción amarilla de balcones blancos y vista privilegiada desde donde se divisan perfectamente el Muelle de los Pegasos, la bahía y más. <b>Dicen que allí Rodríguez organizaba cenas clandestinas mientras perfeccionaba Proyecto Caribe Lab, la etapa de exploración en la que recorrió el Caribe colombiano investigando la cultura gastronómica y su biodiversidad. </b></p><p>“Hace 14 años llegué a vivir a Cartagena. En ese momento empecé a descubrir la importancia de la cocina del Caribe y lo poco visible que era fuera de aquí. Así fue como creé Proyecto Caribe Lab, porque quería aprender de qué se trataba todo ese universo, aprender de él. Me empeñé en construir un proyecto que ayudara a contar esa otra dimensión del Caribe y a hacerlo visible desde su cocina, sus comunidades, su biodiversidad y su memoria”, recordó. </p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/J3Z5EJSVUJDOXDFUCN3NJT3JQE.jpg?auth=c4af7fb4a61466d63edeefb6f4feb0ce7c1b415ff8a1143ffa5b496b9c809059&smart=true&width=2776&height=3704" alt="Cangrejo caribeño, menú Celele." height="3704" width="2776"/><p>Se sube por una escalera empinada que culmina en una enorme puerta de madera. <b>Adentro la cocina está a la vista y los meseros –carismáticos, de sonrisa fácil– ejecutan una coreografía bien aprendida: anticipan la experiencia y dan detalles de cada preparación como si revelaran un truco de magia. </b>En este <i>pop-up </i>de Celele, como bien lo llaman ellos, no existe el menú a la carta: solo una experiencia de ocho tiempos para la que nadie, verdaderamente, está preparado. </p><p><i>Atún escabechado en aceite de hoja de mango</i>, con mango fresco, mango lactofermentado, lechuga de mar y vinagre de limón de oro.<i> Buñuelos de orejero</i>, con pato confitado, tartar de pato ahumado, mayonesa de moringa, papaya verde encurtida y <i>hoisin</i> de orejero. <i>Ensalada de flores caribeñas</i>, con fruta de marañón encurtida, verdes frescos de ‘Granitos de Paz’ y vinagreta de flor bastón del emperador con pasiflora. <b>Un </b><i><b>in crescendo </b></i><b>en el que cada plato se presenta en la mesa con una delicadeza y un perfeccionismo salvaje. </b>En el que cada sabor y cada técnica cumplen sus promesas, dejando la sensación de haber hecho un viaje de ida y regreso por el Caribe completo. De al menos haber contemplado algo de la belleza que esconden los Montes de María o de estar inmerso, quizá, en un cacaotal de la Sierra Nevada de Santa Marta. </p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/TG6OUZHZENFCPGDYLHLSLGNX4Y.jpg?auth=5a01c63112a15e277483ac07af2d2041527b04d909bb7ce1df6d7a39517d8eca&smart=true&width=2833&height=3780" alt="Coctel de Langosta, Celele." height="3780" width="2833"/><p>“Hemos logrado generar un impacto real más allá de la mesa, especialmente en la vida de muchas familias y comunidades que hoy nos proveen alimentos. Pienso, por ejemplo, en Asocoman, en Montes de María, que recolecta ingredientes del bosque seco y húmedo tropical, o en la Fundación Granitos de Paz, en Olaya Herrera (Cartagena), <b>que cultiva para nosotros flores y verdes comestibles. Y otras comunidades y emprendimientos con los que trabajamos, desde San Andrés hasta Mompox”, aseguró. </b></p><img src="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/FQ57TUXOJJBMTGGO5J3BJFFTYA.jpg?auth=2f6e4e9e22648b26a392920c922d9c1b903e80c4fe1a19eb3e7aca79007fa4da&smart=true&width=2833&height=3780" alt="Cremosa de chocolate de la Sierra Nevada." height="3780" width="2833"/><p>En una sola noche de servicio en Celele se congregan personas de Canadá, Brasil, Japón y Australia, atraídas por un menú excepcional, premiado internacionalmente, que se suscribe además en una mirada sostenible. En parte la colorida <i>Ensalada de flores caribeñas </i>existe, por ejemplo, porque en los patios productivos de Granitos de Paz, una fundación que implementa un modelo de recuperación integral en Cartagena, se cultivan flores y lechugas. Y porque la decisión desde Celele es abastecerse allí. </p><p><b>A simple vista Jaime Rodríguez no luce como un hombre pretencioso… más bien: metódico, exigente. </b>En otras entrevistas describe su historia y la cuenta sin rodeos: agradece a sus mentores y corre la cortina de su alma para revelar otros lugares de amor como su hija o su pareja. Y aunque en la mayoría de fotos cruce los brazos y tenga esa expresión adusta –esa mirada de saber algo que los demás no, de ser dueño de un secreto–, cuando se le observa en la cocina sonríe y exuda algo que se asemeja a la plenitud. Hay varios mitos que explican el origen de la palabra ‘celele’: un plato tradicional a base de cerdo o una expresión que indica intensidad, fervor. Y eso parece: que Jaime Rodríguez encontró su ‘celele’, la dosis correcta de intensidad para vivir. La pasión. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/HTUSJM5ZQNHVNJBOZY5SWT2XFA.jpg?auth=4a49e122e5b418b3f1027362fe964386c03cc387cc37f0edb065d06fbd2c6f15&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1365" type="image/jpeg" height="1365" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[Atún en escabeche y pomarrosa pasa, plato de Celele.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Hasta siempre, Totó: la “diva descalza” que le entregó al mundo los mejores sonidos de Colombia          ]]></title><link>https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/hasta-siempre-toto-la-diva-descalza-que-le-entrego-al-mundo-los-mejores-sonidos-de-colombia/202624/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mejor-colombia/articulo/hasta-siempre-toto-la-diva-descalza-que-le-entrego-al-mundo-los-mejores-sonidos-de-colombia/202624/</guid><dc:creator><![CDATA[Margarita Posada J.]]></dc:creator><description></description><pubDate>Tue, 26 May 2026 20:25:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No se puede hablar de Bolívar sin hablar de la gran Sonia Basanta Videz, quien abandonó este mundo el pasado 19 de mayo en México, el país donde residía. No era oriunda de Mompox, pero si alguien llevó alto y lejos el nombre de su departamento fue ella. Más conocida como Totó la Momposina, este mujerón de voz descomunal y espíritu inmenso se dedicó a preservar la tradición de la música más popular y ancestral de su departamento y de todo el Caribe. </p><p>Nacida en Talaigua Nuevo, Totó se atribuyó el gentilicio momposino porque esa población también está ubicada al nororiente de la Isla Margarita o Isla de Mompós (con ese). <b>Siempre acompañada de tambores y gaitas, Totó y sus músicos interpretaron cumbias, chalupas, chandés, porros, mapalés y bullerengues sin fusionarlos ni estilizarlos. </b></p><p>Fue una artista que buscó siempre mantener la crudeza y la vivacidad de la música de tambores sin tratar de descafeinar, fusionar o microfiltrar, a pesar de que “fue muy vanguardista y tenía claro que sus viajes enriquecían al arte tanto de ida como de vuelta”, como aseguró el periodista y musicólogo Jaime Andrés Monsalve.</p><p>“Totó hizo el viaje al revés. Primero se instaló en Bogotá y luego decidió regresar pueblo por pueblo explorando su música y sus tradiciones. <b>Luego se fue a Europa a llevar todo eso y así hizo que los colombianos supiéramos apreciar lo nuestro y reconociéramos desde aquí lo que estaba haciendo por fuera”,</b> expresó Monsalve. </p><p>La diva descalza, como la llama la periodista Patricia Iriarte en su libro homónimo, obtuvo una lista de galardones que se pueden averiguar en internet, al igual que los nombres de las canciones que volvió famosas, tanto propias como ajenas. De lo que está hecha su música, en cambio, solo se puede averiguar escuchándola… </p><p>O en libros como el de Iriarte, en el que se relata el trasegar de Totó durante seis décadas en las que esparció por el mundo la semilla de su música sin desligarla de su territorio y sus gentes. <b>Diez álbumes musicales salvaguardaron la tradición oral y las costumbres de origen africano y aborigen, al igual que la técnica del canto pero, sobre todo, la verdadera entraña del ritual que es la música del Caribe.</b></p><p>Aunque en sus últimos meses no se acordara ya de mucho por su avanzado Alzheimer, el mundo jamás va a olvidarla y estamos seguros de que su música retumbará por los siglos de los siglos, que así sea.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/ZMD3JSP575FVBAXUX7ATF7WQJE.jpeg?auth=9dc6407e658c70c2fadb1ea75e0ce2e8bd2970a5592ac7ac4e3bf5c57e658350&amp;smart=true&amp;width=2560&amp;height=1861" type="image/jpeg" height="1861" width="2560"><media:description type="plain"><![CDATA[En 1992 Totó grabó La candela viva en los estudios de Real World Studios de Peter Gabriel. La catapultó a la fama con éxitos como El pescador de José Barros, canción insignia del repertorio nacional.]]></media:description></media:content></item></channel></rss>