<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Semana]]></title><link>https://www.semana.com</link><atom:link href="https://www.semana.com/arc/outboundfeeds/rss/category/mujeres/opinion/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Semana News Feed]]></description><lastBuildDate>Wed, 22 Apr 2026 19:45:51 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Heridas financieras: el factor invisible que explica por qué no creces con el dinero ]]></title><link>https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/heridas-financieras-el-factor-invisible-que-explica-por-que-no-creces-con-el-dinero/202644/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/heridas-financieras-el-factor-invisible-que-explica-por-que-no-creces-con-el-dinero/202644/</guid><dc:creator><![CDATA[Edna Juliana Rojas Hernández]]></dc:creator><description></description><pubDate>Tue, 21 Apr 2026 15:46:44 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Por años, la conversación financiera se ha centrado en ingresos, ahorro e inversión. Pero hay una variable crítica que sigue subestimada: la relación psicológica con el dinero.</p><p>Porque en la práctica, muchas personas no fallan por falta de ingresos, fallan por patrones financieros aprendidos que condicionan sus decisiones. Y esos patrones no se crean en la adultez, se forman en la infancia.</p><p>Un estudio publicado en el <i>Journal of Behavioral and Experimental Finance</i> confirma que los hábitos financieros, como el ahorro, el manejo del riesgo y el uso del crédito, se transmiten entre generaciones. El dato es contundente: según la National Endowment for Financial Education, cerca del 70 por ciento de las familias pierde su patrimonio en la segunda generación. No por falta de recursos, estructura, criterio o decisiones sostenibles, sino muchas veces, por heridas financieras.</p><p><b>¿Qué son las heridas financieras?</b></p><p>Las heridas financieras son patrones emocionales y conductuales que se desarrollan a partir de la experiencia familiar con el dinero. Estos patrones han sido estudiados desde distintos enfoques: los <i>Money Scripts</i>, desarrollados por Brad Klontz, explican cómo las creencias inconscientes influyen en nuestras decisiones financieras. La terapia financiera de George Kinder conecta el dinero con propósito y significado de vida. La obra de Morgan Housel demuestra que el comportamiento pesa más que el conocimiento en los resultados financieros. Y la economía conductual de Daniel Kahneman evidencia que la mayoría de decisiones económicas no son racionales, sino emocionales. </p><p>El resultado: las personas no toman decisiones financieras desde la lógica, sino desde historias aprendidas y las emociones heredadas.</p><p><b> Cuatro patrones que explican el estancamiento financiero</b></p><p><b>1. Culpa financiera</b></p><p>Incomodidad al tener, gastar o disfrutar el dinero.</p><p>Se traduce en autosabotaje, exceso de dar o incapacidad de sostener ingresos más altos.</p><p><b>2. Mentalidad de escasez</b></p><p>Percepción constante de que “no es suficiente”.</p><p>Genera ansiedad, acumulación o incapacidad de disfrutar el dinero.</p><p><b>3. Miedo financiero</b></p><p>Evitar decisiones por temor a perder.</p><p>Bloquea la inversión, el crecimiento y la toma de decisiones estratégicas.</p><p><b>4. Necesidad de control</b></p><p>Exceso de rigidez en el manejo del dinero.</p><p>Puede derivar en estrés, dificultad para delegar o decisiones poco flexibles.</p><p>El mayor desafío es que estos patrones operan de forma automática. Como explica Kahneman, gran parte de las decisiones se toman desde un sistema rápido, emocional e intuitivo.</p><p>Por eso, saber qué hacer con el dinero no garantiza hacerlo. Y como señala Housel: <i>“El éxito financiero no es una función de inteligencia, sino de comportamiento.”</i></p><p><b>¿Cómo romper el patrón de la conciencia a la estructura?</b></p><p>Superar estas heridas no es solo un ejercicio emocional, requiere decisiones concretas y sistemas financieros claros.</p><p><b>1. Identificar la creencia dominante</b></p><p>¿Qué aprendió sobre el dinero en su entorno familiar? ¿Cómo se manejaba el dinero en su casa, que decían y que hacían?</p><p><b>2. Cuestionar la narrativa</b></p><p>No todo lo aprendido es válido ni funcional en el contexto actual.</p><p><b>3. Diseñar estructura financiera</b></p><ul><li>Separar dinero por categorías: gastos, ahorro, disfrute </li><li>Automatizar el ahorro </li><li>Definir límites claros en el dinero que se destina a otros </li></ul><p><b>4. Reconfigurar la identidad financiera</b></p><p>No se trata solo de hacer mejor las cosas, sino de cambiar la forma en que se percibe el dinero.</p><p>Pasar de reaccionar a diseñar decisiones financieras.</p><p>El principal obstáculo financiero no está en el mercado, ni en los ingresos, ni en la información disponible. Está en los patrones invisibles que guían las decisiones, ignorarlos tiene un costo alto: repetir ciclos financieros que limitan el crecimiento.</p><p>Entenderlos y transformarlos, en cambio, permite algo más relevante que ganar más dinero: saber sostenerlo y hacerlo crecer de forma consciente.</p><p><b>Livi Silva, estratega financiera. Fundadora y CEO de Freedom Smart Finance</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/QPMSXHSF35HBFITJPLATCVBH5U.png?width=3372&amp;height=1898&amp;auth=0ee80dfd4e198f1ae312b434165d5f68a0471432ab49ff5ac3ab68f008bb060e&amp;smart=true" type="image/png" height="1898" width="3372"><media:description type="plain"><![CDATA[Livi Silva, estratega de finanzas, CEO y Fundadora de Freedom Smart Finance]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Vinos naturales: entre el ¡wow! y el “no, gracias” ]]></title><link>https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/vinos-naturales-entre-el-wow-y-el-no-gracias/202608/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/vinos-naturales-entre-el-wow-y-el-no-gracias/202608/</guid><dc:creator><![CDATA[Edna Juliana Rojas Hernández]]></dc:creator><description></description><pubDate>Tue, 21 Apr 2026 15:13:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La primera vez que en una bodega me dijeron: “Prueba este vino natural”, fue como si me estuvieran revelando un secreto importante. Yo lo probé, y no entendí nada.</p><p>No porque fuera complejo, sino porque era raro, bastante turbio, un poco distinto, alejado de lo que uno espera cuando piensa en vino. Y ahí entendí algo: el problema no era el vino. Era la expectativa.</p><p>Porque cuando te dicen “natural”, uno se imagina algo puro, perfecto. Y el vino natural no busca ser perfecto, busca ser más fiel.</p><p>¿Eso qué significa? Que son vinos hechos con mínima intervención: uvas más cuidadas (sin químicos agresivos), con levaduras propias y casi nada de manipulación en bodega. Y algo clave: sin adición de sulfitos que normalmente se usan para estabilizar y ‘ordenar’ el vino. Menos control, más verdad.</p><p>Suena romántico y en muchos casos lo es, pero también significa que cada botella puede ser un pequeño acto de rebeldía; a veces espectacular, otras veces, no tanto.</p><p>Y ahí empieza el <i>boom</i>.</p><p>Porque el vino natural se volvió tendencia. Está en todas partes: en restaurantes, en bares, en conversaciones y como toda tendencia, viene con entusiasmo y con exageración. </p><p>Hay quienes lo defienden como si fuera la única forma válida de tomar vino y hay quienes lo descartan después de una mala experiencia.</p><p>Porque la verdad es más simple: hay vinos naturales increíbles y hay vinos naturales que no lo son. Son confusos y no gustan.</p><p>He probado vinos naturales que me han fascinado, como por ejemplo el <i>Inframundo</i>: vinos frescos, vibrantes, llenos de vida, de esos que te hacen decir “quiero otro”. Y también he probado unos, que te los explican mejor de lo que saben.</p><p>Pero lo que sí me gusta de todo este movimiento es que volvió a poner al vino en un lugar más relajado, menos perfecto, menos rígido, menos de manual. Lugares donde no te corrigen, donde no te miran raro, donde puedes decir “esto me gusta” o “esto no” sin tener que justificarlo.</p><p>El vino natural bien llevado, tiene esa virtud: te baja la presión.</p><p>¿Es para todo el mundo? No necesariamente. ¿Es mejor que el resto? Tampoco. Pero sí es una conversación interesante. Una puerta distinta. Una forma de recordar que el vino no es una fórmula exacta, es un proceso vivo.</p><p>Así que si te encuentras con una botella de vino natural, no la idealices, pero tampoco le huyas. Pruébala sin expectativas, sin pensar que tiene que ser la mejor experiencia de tu vida.</p><p>Pero cuando funciona, se disfruta y eso, más que cualquier etiqueta, es lo que realmente importa.</p><p><b>Fadia Badrán, fundadora y CEO de Grupo Madero</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/A32DHAZYNBEV7DDU5FBMZBRLWE.png?width=3372&amp;height=1898&amp;auth=c1482b1c47ccfce3bd350bfc7875369882430ec4250e10d2c4e2acafb90518c2&amp;smart=true" type="image/png" height="1898" width="3372"><media:description type="plain"><![CDATA[Fadia Badrán, CEO del Grupo Madero]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Cuál es tu propósito de vida? ]]></title><link>https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/cual-es-tu-proposito-de-vida/202631/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/cual-es-tu-proposito-de-vida/202631/</guid><dc:creator><![CDATA[Edna Juliana Rojas Hernández]]></dc:creator><description></description><pubDate>Mon, 20 Apr 2026 21:28:31 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco más de un mes recibí una invitación muy especial: ser parte del Círculo de Mujeres de la Revista Semana. Con ella llegó también el compromiso de escribir una columna mensual. Lo asumo con responsabilidad, pero, sobre todo, como una oportunidad valiosa para poner en palabras muchas ideas que a veces se quedan solo en la mente.</p><p>Quise que esta primera columna fuera una puerta de entrada: que me conozcan, que entiendan de dónde vengo y, sobre todo, cuál ha sido ese camino que me llevó a descubrir mi propósito de vida.</p><p>Mi nombre es Marie Vivianne Barguil Bechara, tengo 52 años y soy de Montería, Córdoba. A los 16 años me fui a vivir a Estados Unidos y desde 1991 vivo en Bogotá. Aún conservo mi acento, y siempre digo —medio en broma, medio en serio— que quien lo pierde es por falta de personalidad.</p><p>Estudié Comunicación Social y Periodismo en la Universidad de La Sabana y luego hice un máster en Relaciones Internacionales en la Universidad Javeriana. Mi vida profesional ha sido diversa: cada experiencia fue sumando, construyendo y enseñando. Por ejemplo, cuando fui jefe de prensa de la Armada Nacional, conocí lugares de Colombia que jamás imaginé pisar y aprendí a valorar profundamente a nuestras Fuerzas Armadas. También hice un emprendimiento con mi hermana; aunque ese proyecto no continuó por circunstancias adversas, fue una etapa llena de aprendizajes.</p><p>Sin embargo, a pesar de todo lo que hacía y lograba, había una sensación persistente: algo faltaba. Me sentía incompleta. Fue entonces cuando decidí hacerme una pregunta que, aunque simple, cambió todo: ¿cuál es mi propósito de vida?</p><p>No fue una respuesta inmediata. Me tomó tiempo, introspección y valentía reconocerlo. Descubrí primero un propósito profundamente personal: ser mamá. Sentía que, como mujer, era un sueño esencial para mí, y no lograrlo me habría dejado un vacío. Gracias a Dios, ese sueño se cumplió y hoy puedo decir que es mi mayor felicidad.</p><p>A partir de ahí, encontré un segundo propósito, uno que trascendía lo individual: servir. De esa convicción nació la Fundación a la Rueda Rueda, que ha sido y seguirá siendo el trabajo más significativo de mi vida. Es el lugar donde mi vocación cobra sentido todos los días.</p><p>Ver cómo cada proyecto avanza, trabajar incansablemente por alcanzar objetivos y, sobre todo, aportar al desarrollo de niños, niñas y adolescentes, es un sentimiento difícil de describir. Es saber que lo que hago tiene un impacto real, que estoy trabajando por un objetivo mucho más grande que yo.</p><p>Hoy entiendo que el propósito no siempre llega de inmediato. A veces se construye con los años, con las decisiones que tomamos y, sobre todo, con la honestidad de escucharnos a nosotros mismos. No siempre es evidente, ni perfecto, ni lineal. Pero cuando aparece —cuando uno se atreve a reconocerlo— todo empieza a ordenarse de una manera distinta.</p><p>Porque el propósito no es una idea lejana ni un concepto abstracto. Es algo que se siente, que incomoda cuando se ignora y que transforma cuando se abraza. Es lo que le da dirección a nuestras decisiones y sentido a nuestra historia.</p><p>Por eso quiero cerrar con una pregunta para quien me lee: ¿estás viviendo en coherencia con lo que realmente le da sentido a tu vida, o sigues postergando ese llamado que podría, como un día lo hizo conmigo, cambiarlo todo?</p><p><b>Vivi Barguil, directora de la Fundación A la Rueda Rueda</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/7IV3OCRUSFHQNC3AVYYCN6TMZU.png?width=2452&amp;height=1380&amp;auth=0cb3aae8ff9764648adfad035b1d0b8a68d1ccbe983b1604ac83a056c66d236a&amp;smart=true" type="image/png" height="1380" width="2452"><media:description type="plain"><![CDATA[Vivi Barguil, directora de la Fundación A la Rueda Rueda]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La salud financiera: una verdad incómoda que muchas empresas prefieren ignorar ]]></title><link>https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/la-salud-financiera-una-verdad-incomoda-que-muchas-empresas-prefieren-ignorar/202621/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/la-salud-financiera-una-verdad-incomoda-que-muchas-empresas-prefieren-ignorar/202621/</guid><dc:creator><![CDATA[Edna Juliana Rojas Hernández]]></dc:creator><description></description><pubDate>Mon, 20 Apr 2026 21:04:21 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En el mundo de los negocios hablamos constantemente de crecimiento, innovación y estrategia. Celebramos las ventas, la expansión y los nuevos mercados. Pero existe una conversación incómoda que muchas organizaciones evitan: la salud financiera como una condición básica para que los negocios sean realmente sostenibles en el tiempo, que nos permite prevenir, anticiparnos y crear estrategias a tiempo. </p><p>La realidad es simple y, a la vez, difícil de aceptar: muchas empresas no fracasan por falta de oportunidades, sino por falta de disciplina financiera.</p><p>Las finanzas no son solo números en un estado financiero. Son decisiones diarias, prioridades claras y, sobre todo, la capacidad de enfrentar la realidad sin autoengaño. Cuando las finanzas están en desorden, el impacto no se limita a la liquidez. Se instala en la cultura organizacional, en la calidad de las decisiones y en la confianza de los equipos.</p><p>Y, sin embargo, seguimos tratando la salud financiera como un tema técnico, cuando en realidad es un tema de liderazgo.</p><h3><b>El estrés financiero también existe en las empresas</b></h3><p>En muchas organizaciones, el estrés financiero se vive en silencio. No aparece en los reportes, pero se siente en las reuniones, en las decisiones apresuradas y en la tensión permanente por cumplir obligaciones.</p><p>Se manifiesta cuando la nómina se paga con dificultad, cuando los proveedores empiezan a presionar, cuando las decisiones se toman desde la urgencia y no desde la estrategia.</p><p>En esos momentos, el problema rara vez es la falta de ventas. El problema es la falta de control.</p><p>He visto empresas crecer rápidamente y, al mismo tiempo, acercarse peligrosamente a la crisis. He visto organizaciones con buenos productos y mercados prometedores perder estabilidad por decisiones financieras tardías. Y he visto líderes posponer ajustes necesarios por miedo a reconocer la realidad.</p><p>El crecimiento sin control financiero no es éxito. Es riesgo.</p><p>Durante años hemos asociado el crecimiento con el éxito empresarial. Más ventas, más clientes, más expansión. Pero pocas veces nos preguntamos si ese crecimiento es sostenible.</p><p>Una empresa puede vender más y tener menos dinero. Puede aumentar su facturación y reducir su liquidez. Puede crecer y, al mismo tiempo, debilitar su estabilidad.</p><p>Esta es una de las paradojas más peligrosas en los negocios modernos: el crecimiento puede ocultar problemas financieros hasta que ya es demasiado tarde.</p><p>Las empresas no quiebran de un día para otro. Se deterioran lentamente: cuando se normaliza el desorden, cuando se financian pérdidas con deuda, cuando se evita tomar decisiones difíciles.</p><p>La disciplina financiera no limita el crecimiento. Lo hace posible.</p><h3><b>La vida financiera de una empresa es cíclica, no lineal</b></h3><p>Toda organización atraviesa ciclos. Momentos de expansión, presión, ajuste y recuperación. Pensar que una empresa crecerá de manera continua es una ilusión peligrosa.</p><p>Las compañías más resilientes no son las que nunca enfrentan crisis, sino las que desarrollan la capacidad de anticiparse y reaccionar a tiempo.</p><p>Las crisis financieras no son accidentes. Son el resultado de decisiones acumuladas.</p><p>Y la recuperación tampoco es suerte. Es el resultado de liderazgo, disciplina y valentía para hacer ajustes cuando todavía hay margen para hacerlo.</p><p>La pregunta no es si una empresa enfrentará momentos difíciles. La pregunta es si estará preparada cuando lleguen.</p><p>En el ámbito personal hablamos de hábitos saludables para cuidar la salud física. En los negocios, los hábitos financieros cumplen exactamente la misma función: previenen crisis y sostienen el desempeño en el tiempo.</p><p>Sin embargo, muchas organizaciones operan sin hábitos financieros claros. Revisan los números tarde, reaccionan cuando el problema ya es evidente y toman decisiones basadas en intuición más que en información.</p><p>Los hábitos financieros saludables son simples, pero requieren disciplina:</p><ul><li>Monitorear el flujo de caja de forma permanente.</li><li>Entender con precisión los márgenes y la rentabilidad real.</li><li>Controlar el endeudamiento antes de que se vuelva inmanejable.</li><li>Ajustar el gasto cuando cambian las condiciones del negocio.</li><li>Tomar decisiones a tiempo, incluso cuando son incómodas.</li></ul><p>Estos hábitos no son burocracia. Son mecanismos de protección. Ignorarlos es una forma silenciosa de asumir riesgos innecesarios.</p><p>Uno de los errores más comunes en las organizaciones es delegar completamente la responsabilidad financiera al área contable o financiera. La salud financiera no es una función técnica. Es una responsabilidad estratégica del liderazgo.</p><p>Los líderes que enfrentan la realidad con claridad, que revisan los números con rigor y que toman decisiones oportunas construyen organizaciones más fuertes. Los que postergan ajustes, minimizan los riesgos o esperan que el problema se resuelva solo terminan pagando un costo mayor.</p><p>La disciplina financiera no es una señal de conservadurismo. Es una señal de madurez empresarial.</p><p>En entornos de incertidumbre, la claridad financiera se convierte en una ventaja competitiva. Permite actuar con rapidez, priorizar recursos y sostener la operación cuando otros entran en crisis.</p><h3>La salud financiera no es un resultado, es una práctica diaria</h3><p>Existe una idea equivocada en el mundo empresarial: creer que la estabilidad financiera es una meta que se alcanza y luego se mantiene sola.</p><p>La realidad es distinta. La salud financiera es una práctica diaria, como el ejercicio o la alimentación saludable. Requiere constancia, disciplina y vigilancia permanente.</p><p>No se construye con una sola decisión. Se construye con cientos de decisiones pequeñas que, acumuladas, determinan el futuro de la organización. </p><p>Las empresas que entienden esto no solo sobreviven a los ciclos económicos. Se fortalecen en ellos.</p><p>Porque en los negocios, la diferencia entre crecer y sostenerse no está en las ventas.</p><p>Está en la disciplina financiera.</p><p><b>Ana Cristina Isaza, cofundadora y CEO de Ana Decifra</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/PSUEJP5ZZ5CAVL34JUHYIXHGVQ.png?width=2452&amp;height=1380&amp;auth=df52d7803d0b28ee23fa1dbc724f9dd9c2a753eaedbb1dd83fd11a4a4a7a7f12&amp;smart=true" type="image/png" height="1380" width="2452"><media:description type="plain"><![CDATA[Ana Cristina Isaza, Ana Cristina Isaza, fundadora y CEO de Ana Decifras]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La pregunta incómoda de toda empresa familiar]]></title><link>https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/la-pregunta-incomoda-de-toda-empresa-familiar/202642/</link><guid isPermaLink="true">https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/la-pregunta-incomoda-de-toda-empresa-familiar/202642/</guid><dc:creator><![CDATA[Edna Juliana Rojas Hernández]]></dc:creator><description></description><pubDate>Mon, 20 Apr 2026 20:35:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Mis papás construyeron una empresa que lleva casi cinco décadas en el mercado. Los admiro profundamente. Vi de cerca su disciplina, su capacidad de sostenerla en épocas difíciles y su compromiso con cada persona que pasó por la organización. Pero crecí viendo un estilo de liderazgo que no era el mío. Durante años intenté encajar en él.</p><p>Pensaba que mi trabajo era continuar lo que ellos habían hecho, tal como lo hacían. Que cambiar la forma era traicionar el fondo. Estaba equivocada. Me lo enseñó la práctica, no los libros. Decisiones que tomaba tratando de sostener un estilo que no era mío y que terminaba rompiéndose. Contrataciones que hice buscando encajar en un molde que ni yo tenía claro. Mi trabajo no era replicar su liderazgo. Era definir el propio.</p><p>Pero definir el propio no empezó eligiendo un estilo de liderazgo, ni diseñando una cultura, ni contratando al mejor equipo. Empezó mucho antes, en un lugar que casi nadie visita primero.</p><p>Conocerme a mí misma como líder.</p><p>Saber qué valoro. Cómo pienso. Qué estoy dispuesta a negociar y qué no. Qué versión de empresa me hace sentido y cuál me resulta ajena, aunque funcione en teoría.</p><p>Porque todo lo demás depende de ahí. Sin saber quién eres como líder, no puedes definir qué cultura quieres construir. Sin cultura clara, no puedes transmitirla. Y sin transmitirla, no puedes esperar que alguien se la tatúe.</p><p>El orden es ese. Primero tú, luego la cultura, después las personas.</p><p>Cuando entendí esa secuencia, mi forma de dirigir cambió.</p><p>No controlo horarios. Confío en personas. No microgestiono tareas. Construyo equipo. No busco obediencia. Busco pertenencia.</p><p>Quiero gente que se tatúe el ADN de la empresa. Que sienta el servicio que prestamos como propio. Que crezca sin esperar a que alguien le diga cómo. Esa pertenencia no se impone. Se cultiva. Y solo aparece cuando las personas encuentran coherencia entre lo que ven, lo que escuchan y lo que viven dentro de la organización.</p><p>Jim Collins lo planteó hace años. Primero quién, después qué. Antes de decidir a dónde va el bus, hay que asegurarse de tener a las personas correctas dentro. Eso lo aprendí leyendo. Lo terminé de entender viviéndolo.</p><p>Pero hay una pregunta que va incluso más allá de a quién contrato.</p><p>¿Mis metas, mis objetivos, mi estilo de liderazgo y mi equipo están alineados entre sí?</p><p>Esa sinergia es el trabajo más importante que tiene un líder. No la estrategia, no el producto, no la tecnología. Esa coherencia. Cuando se logra, todo fluye. Cuando se rompe, ninguna buena intención compensa el desfase.</p><p>Y es también el trabajo al que menos tiempo le dedicamos. Preferimos la agenda operativa, las reuniones, las cifras del mes. Pensar en quién soy, qué <a href="https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/la-cultura-organizacional-el-terreno-donde-crece-el-bienestar-laboral/202519/" target="_blank" rel="nofollow sponsored" title="https://www.semana.com/mujeres/opinion/articulo/la-cultura-organizacional-el-terreno-donde-crece-el-bienestar-laboral/202519/">cultura </a>quiero y qué equipo necesito para sostenerla se siente lento. Se siente blando. Se siente postergable.</p><p>No lo es. Es lo único que sostiene el resto. Ahí es donde un líder debería invertir la mayor parte de su tiempo. No en microgestionar lo que ya funciona, sino en trabajar la alineación entre lo que quiere alcanzar, la forma en la que lo va a liderar y las personas que lo van a construir con él.</p><p>Para las mujeres que lideramos empresas familiares, esta pregunta tiene un peso adicional. Crecimos viendo a nuestros padres dirigir de una forma, y asumimos que ese era el único camino válido. Cuestionarlo a veces se siente como faltarles al respeto. No lo es. Honrar un legado no es copiarlo. Es hacerlo evolucionar desde lo que una es.</p><p>Si estás en un punto parecido, te hago la misma pregunta que tuve que hacerme yo.</p><p>¿Sabes quién eres como líder antes de pedirle al resto que te siga?</p><p>La respuesta no es cómoda. Pero es el mejor punto de partida que existe.</p><p>¿Ya te la hiciste?</p><p><b>María Alejandra Tarazona, CEO de Osya</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://semana-semana-prod.web.arc-cdn.net/resizer/v2/F4ZQ2KIAARDVRFW2ONW7OGM674.png?width=832&amp;height=1248&amp;auth=7f6c49c1d7aebf7393ee6f3952e119a8b0648e038f1055167884e9028090a2fa&amp;smart=true" type="image/png" height="1248" width="832"><media:description type="plain"><![CDATA[María Alejandra Tarazona, gerente general de Osya]]></media:description></media:content></item></channel></rss>