Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/5/2007 12:00:00 AM

¿POBRE PATRIOTISMO?

¿POBRE PATRIOTISMO? ¿POBRE PATRIOTISMO?
Como ex empleado de la Organización Corona (1970 a 1997) y asesor de don Norman Echavarrí­a (1988 a 2005), me sorprendo al leer en la edición #1304 de su prestigiosa revista, el artí­culo ‘Los reyes de la cerámica’, donde el actual presidente de la organización, el doctor Francisco Dí­az, tergiversa la brillante historia de esta empresa, con informaciones que son verdades a medias o manipulaciones orientadas a destacar personajes que, aunque fueron muy importantes en la vida nacional, poco contribuyeron al verdadero desarrollo del grupo, hasta la década del 60, cuando ya estaban prácticamente creadas las empresas que lo conformaron.

La compañía la negoció don Gabriel Echavarrí­a con los acreedores principales, constituidos por tres bancos que poseí­an el 70 por ciento de las acciones; las monjas, a las que se refiere el doctor Díaz, sólo tenían el 6 por ciento.

Durante los cuatro años siguientes a la adquisición de la empresa, ésta fue administrada por don Felipe, mientras el joven Norman era enviado a estudiar cerámica a Estados Unidos e Inglaterra. Don Hernán y don Elkin estaban vinculados a la industria textil, que en esos momentos era la principal actividad de la familia, puesto que don Alejandro, su abuelo, había fundado Coltejer y, como lo dice don Hernán en una entrevista, “Locería era una ramada muy pequeña que no les daba cabida a todos los hermanos”.

A finales de la década de 1930, los hermanos Elkin y Hernán Echavarrí­a se radicaron en Bogotá, el primero con un almacén de venta de loza en la calle 11, y el segundo con una importante distribuidora de telas de Coltejer. Posteriormente, a don Hernán lo picó el bicho de la política, fue varias veces ministro y embajador, obviamente con residencia en el exterior por muchos años, por lo cual estuvo bastante lejos del desarrollo de la organización. Recordemos que don Felipe, después de sus problemas con el general Rojas Pinilla, también se radicó en el exterior. Sólo en los años 60, cuando ya estaban fundadas y marchando en pleno esplendor las empresas que originaron el grupo, don Hernán regresó con grandes aportes para la organización administrativa del mismo.

Mientras lo anterior sucedí­a, fue don Norman Echavarrí­a quien se constituyó en el gran pionero de la organización, estando al frente, desde los años 40, en todo el desarrollo de los procesos técnicos, tecnologías y las más audaces diversificaciones, creando las nuevas empresas. Por esto, él es el más recordado por las personas que allá laborábamos. En la década de los 50, don Elkin regresó a colaborar con las ventas.

Con la esperanza de que no suene a irrespeto o a antipatí­as con don Hernán, debo agregar que, por décadas, sus visitas a las plantas de Medellí­n se pueden contar en los dedos de una mano y sólo hasta los años 90, cuando don Norman por problemas de seguridad tuvo que abandonar el paí­s, visitó con alguna frecuencia las empresas de la región, pero lo hací­a rodeado de escoltas y con su séquito de ejecutivos, quienes le impedían tener contacto con la gente, por lo cual fueron muy contadas las personas a las que realmente saludó.
Las responsabilidades sociales y los grandes valores humanos que han caracterizado las empresas vienen al uní­sono con su desarrollo. Uno de los grandes aportes al paí­s ha sido el de crear empresas productoras, que generen empleos nuevos y no comprar empresas ya constituidas.

Entiendo perfectamente que las empresas tienen que avanzar pensando en aquellos campos donde se visualice un futuro mejor, y si éste está, por las nuevas condiciones del entorno económico mundial, en el comercio, pues ¡bienvenido!

Lo que no comparto, tal vez por falta de información, es el cambio tan radical que en los últimos tiempos presenta la organización, al darle una muy marcada prelación a la comercialización, a costa de sus plantas productivas, que eran su razón social, al punto de establecer una empresa en la China para importar y maquilar productos a sus filiales en Colombia y el exterior, en lugar de hacer grandes inversiones, como lo hacen importantes multinacionales, en sus áreas de investigación y desarrollo para producir en el paí­s, generando nuevos empleos que tanto agradecerí­a la Nación.

Podrí­amos reflexionar lo siguiente: ¿qué le pasaría al paí­s si las grandes empresas de textiles, calzado, confección, automotrices, metalúrgicas, etcétera, tomaran el fácil camino de irse a la China a maquilar sus productos, llevarse su capital al extranjero y cerrar las plantas en Colombia? ¡Qué pobre patriotismo! Esa no era la filosofí­a del gran pionero de Corona, don Norman Echavarrí­a Olózaga, con quien tuve la oportunidad de compartir durante muchos años. Quienes me conocen saben que serí­a imposible quedarme callado.

Hernán Vásquez Cano
Medellín

VIDEOS MÁS VISTOS

  • "La creatividad no se puede comprar, se adquiere invirtiendo en educación"

    close
  • El abecé del duquismo

    close
  • "Creemos que incluso en los negocios, vivir feliz es muy importante'

    close
  • Colombianos en Harvard: "para llegar acá no hay que ser genio"

    close
  • "Los procesos judiciales no han refutado mis pruebas sino que las han enriquecido": Petro

    close
MÁS VIDEOS

EDICIÓN 1896

PORTADA

El dosier secreto de las Farc

SEMANA revela explosivos detalles del más completo informe realizado sobre la historia, finanzas y los crímenes de la desmovilizada organización guerrillera.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1899

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.