Fue tan bueno el ambiente durante la cena ofrecida por el presidente Juan Manuel Santos en la Casa de Huéspedes que algunos de los invitados se animaron a bailar. Entre ellos el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien quiso hacerlo con la primera dama, María Clemencia de Santos.

Sin embargo, los agentes del servicio secreto se lo negaron por motivos de seguridad. Obama aceptó resignado y volvió a sentarse. Como se sabe en Estados Unidos los presidentes hacen dos juramentos: el tradicional el día de su posesión y otro en el que promete obedecer siempre al servicio secreto en cuestiones de seguridad. Para ellos, era preferible que Obama estuviera tranquilo y sentado y no animado por la improvisada pista de baile.

2012-04-25

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