En la Justicia brasileña delatar definitivamente sirve mucho. A Marcelo Odebrecht, el expresidente del imperio, lo habían condenado a 19 años de cárcel por corrupción y lavado de activos. Ante eso decidió negociar con la Fiscalía de su país posibles rebajas. Como sabía tanto, cobró cara su confesión. Después de contar cómo repartió cientos de millones de dólares en sobornos, le bajaron la condena a diez años, pero solo con dos años y medio de cárcel y el resto en detención domiciliaria. Como está preso desde junio de 2015 podría irse a su casa al final de este año. Nada mal para el mayor escándalo de corrupción de la historia de América Latina.

2017-02-18

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