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| 7/15/2017 12:00:00 AM

Bogotá asistió a más de 2.600 exhabitantes del Bronx

Muchos dejaron de lado la adicción y hoy tienen sueños y metas que alcanzar. Pablo y Keidy, los protagonistas de esta historia, cuentan cómo se salvaron.

Qué pasó con los habitantes del Bronx en Bogotá Desde 2016, la Alcaldía de Bogotá, a través del Idipron, ha atendido a 7.115 habitantes de calle. Foto: León Darío Peláez.

Pablo

“Viví en la calle diez años. Llevaba una vida de desorden, drogadicción y delincuencia. Estuve en la cárcel de Picaleña y fui jíbaro del Bronx. Vendía bazuco, marihuana, cocaína y toda clase de drogas. También las consumía”, dice Pablo Emilio, de 26 años. Un día cualquiera, en el centro de Bogotá, conoció a su ‘ángel de la guarda’, Petete, quien cada vez que lo veía lo invitaba a una panadería de la zona a desayunar. El menú siempre era el mismo: un huevo perico y un croissant.

Petete le habló del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (Idipron), que cuenta con 23 unidades de protección integral distribuidas por toda la capital. La entidad, creada hace 52 años, tiene el objetivo de atender las dinámicas de los habitantes de calle y velar por los derechos de quienes están en condiciones de fragilidad social. Mientras Petete le explicaba que en el instituto lo ayudarían a salir de las drogas y que le darían alimento, estudio y trabajo, Pablo le decía, “déjeme sano, yo no necesito eso”.

Después de varios desayunos juntos, Pablo descubrió que Petete era un educador del Idipron que, al igual que él, vivió en la calle y fue drogadicto. Petete le explicó que en todas las sedes se hacía acompañamiento psicosocial y que se realizaban varias actividades para mantener ocupados a los habitantes de calle y apoyar su proceso de superación de la adicción: panadería, mecánica automotriz, música, realización de murales, talleres de belleza, entre otros oficios.

Petete convenció a Pablo y hoy lleva nueve años con el Idipron, o sea, nueve años sin consumir drogas. Desde entonces, terminó su bachillerato y como Petete lo aseguró, encontró trabajo. Ahora su sueño es graduarse como técnico en mecánica automotriz.

“El programa me enseñó a ser persona, a que tengo que ganarme las cosas honradamente. Todos los días le doy gracias a Dios por esto”.

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Keidy

Keidy tiene 25 años y fue habitante del Bronx. Estando allá sus papás la daban por muerta. “A ellos les llegó la noticia de que supuestamente había fallecido, me buscaron, pero nunca me encontraron. Estaba en esa olla, donde pasé siete años de mi vida”.

El 27 de mayo de 2016, tres días después de la intervención de ese lugar, Keidy llegó a Oasis, una unidad de protección del Idipron ubicada en Puente Aranda. Allí se atienden más de 120 jóvenes al día y existen 200 cupos para que los habitantes de calle puedan dormir. Cuando llegó le ofrecieron comida, cama y ropa. Además, como padecía de tuberculosis, le dieron el medicamento que requería.

Gracias al instituto, que ha brindado atención a más de 2.600 personas provenientes del Bronx, Keidy está terminando su bachillerato. Está en décimo de secundaria y sueña con hacer un técnico en cocina para montar su propio negocio de hamburguesas. “Antes no tenía metas ni sueños. Ahora estoy mentalizada en salir adelante”, dice.

Desde 2016, el Idipron ha atendido en total a 7.115 habitantes de calle, su cifra más alta en los últimos 20 años. Una de las estrategias que ha hecho esto posible es el programa ‘Convenios’, que consiste en enseñarles a los jóvenes a ser productivos y darles incentivos para que no abandonen su proceso con la entidad: cada vez que participan en una actividad del instituto ganan 30.000 pesos. A mayo de este año, 9.410 jóvenes se vincularon a la estrategia.

Según Wilfredo Grajales Rosas, director general del Idipron, “los muchachos que han estado en situación de calle, por lo general, desertan muy fácil. Con esta estrategia se estimula su continuidad en el proceso. No es asistencialismo, ellos se lo deben ganar. Esto es muy valioso para irlos insertando al mundo laboral. Ya tenemos 2.812 jóvenes de la entidad con certificación técnica”.

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