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Consejos chinos para mantener en equilibrio nuestras energías

Los proyectos productivos sostenibles son la alternativa –y la respuesta– a la deforestación y a los cultivos ilícitos en Colombia. Larry Sacks, director de misión de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en el país, explica cómo a través de estas iniciativas la vida de las comunidades es hoy distinta.


SEMANA: Los esfuerzos de USAID están concentrados en temas críticos como acceso a la tierra, derechos humanos, justicia y medioambiente. Sobre este último, precisamente, ¿cómo funcionan los proyectos Bioredd?

Larry Sacks: En las últimas dos décadas, la Embajada de Estados Unidos, a través de USAID, y el Gobierno de Colombia han puesto especial énfasis en la conservación del medioambiente y la protección de los recursos naturales. Durante este tiempo comprobamos que la protección de los recursos se puede fortalecer cuando se complementa con actividades económicas para las comunidades que habitan los bosques. Por eso, desde 2013, USAID está impulsando proyectos de reducción de la deforestación (REDD+) en el Pacífico. A través de estos proyectos, el contaminador paga un dinero por sus emisiones de gases de efecto invernadero que va directamente a las comunidades que operan los proyectos de conservación. Hoy día las comunidades del Pacífico ya están recibiendo los pagos REDD+ y eso las motiva a cuidar su bosque y evitar la deforestación. Ahora vamos a coordinar con la Agencia de Renovación del Territorio (ART) para replicar el modelo en cinco zonas con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet).   

SEMANA: ¿Cómo enfrentan las comunidades la deforestación asociada con la minería ilegal, el tráfico ilegal de madera y los cultivos ilícitos?

L.S.: Los proyectos REDD+ generan recursos económicos estables y de largo plazo que se invierten en gobernabilidad de las comunidades, fortalecimiento organizativo, comunicaciones, infraestructura de servicios públicos y salud. Otros recursos se canalizan hacia proyectos productivos para mejorar los ingresos de las mismas comunidades. La fórmula es simple, si estas comunidades que habitan el bosque tienen mejor gobernanza y mejoran su calidad de vida a partir de alternativas productivas sostenibles, la deforestación no es una opción porque el bosque les genera más recursos. Así aprenden a vivir con el bosque y no del bosque. Nos da orgullo trabajar de la mano con los grupos afrocolombianos para frenar la deforestación y mejorar el bienestar de sus comunidades.